Julio Casares

Julio Casares Sánchez ( Granada, 26 de septiembre de 1877 - Madrid, 1 de julio de 1964), , lexicógrafo, lexicólogo, diplomático, violinista,[2]

Biografía

Bautizado en la parroquia de San Gil de Granada, ciudad en la que hizo sus primeros estudios. Destacó muy joven como violinista, llegando a participar en un concierto en el Teatro Principal con solo 9 años. Continuó la carrera de violín en Madrid con el profesor José del Hierro hasta ingresar en la Orquesta del Teatro Real en 1896, institución que abandonó para ejercer la carrera diplomática. Obtuvo una plaza, por oposición, en el Ministerio de Estado. Destinado en París, aprendió japonés en la Escuela Superior de Lenguas Orientales; dos años más tarde se estableció en Japón, en donde completó sus estudios. En el mes de Agosto, es enviado por el Ministerio de Estado con destino a la legación diplomática en Tokio, compaginando sus trabajos diplomáticos con actividades musicales ( concierto de violín en Singapur y trabajos sobre música japonesa para violín). Durante su estancia contrae matrimonio por poderes con Maria Koehler Lucas a la que había conocido durante sus estudios en el Conservatorio de Madrid, donde cursaba la carrera de piano en la que obtuvo el título con la calificación  de “virtuosismo”. De este matrimonio nacerían Julio, María Luisa, Cristian, Pelayo y Lorenzo. Durante años trabajó en la oficina de interpretación de lenguas, por sus conocimientos de francés, alemán y otras lenguas eslavas. Queda referencia de que llegó a manejarse en dieciocho idiomas.[2]

Tomó posesión de sillón en la Real Academia Española el 8 de mayo de 1921 con el discurso titulado Nuevo concepto del diccionario de la lengua, siendo contestado por Antonio Maura y Montaner. En esa institución opupó también el decimoquinto cargo de secretario perpetuo, para el que elegido el 7 de diciembre de 1939, permaneciendo en él hasta su muerte.[4]

El 23 de agosto de 1934 el presidente de la República ( Niceto Alcalá-Zamora y Torres) lo nombra delegado suplente de España en la decimoquinta Asamblea de la Sociedad de Naciones de Ginebra. Tras la Guerra Civil, el 20 de junio de 1939, el Tribunal Seleccionador declara que es "admitido directamente al servicio activo" y le consolida en el cargo de Traductor Jefe de la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Asuntos Exteriores. Francisco Franco, en el Decreto de 1944, y a propuesta del Ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Gómez-Jordana y Sousa, le concedió la gran cruz de la Orden de Isabel la Católica. Se jubiló el 10 de octubre de 1947, con el título de traductor-jefe honorario de interpretación de lengua.[2]

Representó a España como políglota en la Sociedad de Naciones y en el departamento español de relaciones culturales, llegando a ser director de la revista Revue Pedagogique de la ONU, con sede en Ginebra.[3]

Como crítico literario pueden citarse su trabajo Crítica profana (1914), donde, entre otros temas como la obra de Ricardo León y Román y Azorín, denunciaba los plagios de Valle-Inclán. También colaboró en la prensa, con artículos de divulgación, pueden mencionarse como curiosidad sus estudios sobre música japonesa, que publicados en la revista francesa Anales de Alianza Científica.[3]

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