Juegos Florales

Los juegos florales o floralia (latín: Ludi Floreales) fueron instaurados en la antigua Roma, y se celebran del 28 de abril al 3 de mayo. Están dedicados a la diosa Flora. Su celebración es anual desde 173 a. C. Estos juegos, como otros juegos romanos, tenían un origen religioso.

Juegos florales en Roma

En el culto religioso romano, la Floralia era una festividad en honor a la diosa Flora, y tenían lugar durante la era republicana el tercer día de las calendas de mayo, esto es, el 28 de abril y un día más tarde con en el calendario juliano. En latín se conocía como Ludi Florae, Los juegos (ludi) de Flora. Bajo el Imperio romano los juegos duraban seis días.[1]

El festival tenía connotaciones licenciosas y sensuales. En contraste con otras celebraciones basadas en la religión arcaica de los patricios, los Juegos florales tenían un carácter plebeyo.[2]

El templo de Flora se erigió tras consultar los libros de las Sibilas, después de una sequía que tuvo lugar entre 241-238 a. C. Estaba emplazado en los aledaños del Circo Máximo, en las faldas del Monte Aventino, asociado con los plebeyos de Roma. Los juegos fueron instituidos el día de la fundación del templo, y se repitieron ocasionalmente hasta que continuadas malas cosechas llevaron a celebrarlos anualmente a partir del 173.[3]

Estando Catón de Utique un día presente en esta celebridad, no se atrevió el pueblo a pedir que apareciesen las mujeres definidas. Advertido pues Catón por Favonio su amigo que estaba sentado a su lado, de que era su presencia la que contenía al pueblo, salió del teatro por dejarle la libertad de que viese aquellas danzas, según su costumbre, como así mismo por no manchar su vista con espectáculo tan infame. El pueblo, manifestadas grandes expresiones de aplauso, cuando vio que salía Catón, hizo que compareciesen las cortesanas, reconociendo entonces por semejante operación que tenían más miramiento respetuoso a un solo hombre que a toda aquella gran asamblea. Este suceso lo refieren Valerio Máximo y Séneca. Se mofa Marcial en uno de sus epigramas de la conducta de Catón:

Si conocías el dulce rito de la divertida Flora,
los festivos juegos y la licencia del vulgo,
¿por qué, severo Catón, viniste al teatro?
¿Acaso habías venido solo para marcharte?[5]

Y Juvenal da una idea terrible del derreglamento de los juegos florales.[6]

En la actualidad, los juegos florales se celebran en muchos lugares, son certámenes literarios promotores y difusores de una lengua, en los que se premian obras literarias en prosa y en verso.

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