Juana Manso

Juana Paula Manso
Juana Paula Manso de Noronha.jpg
Información personal
Nacimiento26 de junio de 1819 Ver y modificar los datos en Wikidata
Buenos Aires, Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento24 de abril de 1875 Ver y modificar los datos en Wikidata (55 años)
Buenos Aires, Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepulturaCementerio de la Chacarita Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadArgentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónEscritora y periodista Ver y modificar los datos en Wikidata

Juana Paula Manso de Noronha (Buenos Aires, 26 de junio de 1819 - 24 de abril de 1875) fue una escritora, traductora, periodista, maestra y pionera del feminismo en Argentina, Uruguay y Brasil.[1]

Entre 1852 y 1854 dirigió, en Brasil, O Jornal das Senhoras, el primer periódico de Latinoamérica destinado al público femenino. En 1854 fundó, en Buenos Aires, Álbum de Señoritas, muy similar a su contrapartida brasileña. En ambos, la temática se centraba en la moda, la literatura y el teatro.[3]

Escribió varios libros, entre ellos poesía, y manuales de estudio para los estudiantes; realizó varias traducciones de obras en diferentes idiomas y fue una precursora junto a otros autores de la novela en Latinoamérica. Y durante varios años escribió los Anales de la Educación Pública que había creado Sarmiento.[4]

Ejerció varios cargos docentes, tanto en forma privada como pública, en Uruguay y Argentina; fue integrante del Consejo Nacional de Educación argentino, y dio varias conferencias sobre la temática en diferentes lugares. Además junto a otros educadores estableció la sociedad Pestalozzi en Argentina. Ejerció en la misma época que Domingo Faustino Sarmiento con quién se interrelacionó ampliamente, y además ambos se interrelacionaron con la educadora norteamericana Mary Mann.[7]

Como homenaje a su persona varias calles, incluida una en Puerto Madero, Buenos Aires, y diferentes escuelas de ciudades de Argentina llevan su nombre. Además se realizaron varios certámenes, tanto de literatura como de periodismo, que llevaron su nombre.[9]

Vida personal

Sus inicios

Nació en un hogar de clase media alta, su padre fue José María Manso, inmigrante andaluz, ingeniero y agrimensor que llegó a Argentina en 1789, casado con Teodora Martínez Cuenca, una joven porteña de ascendencia hispánica. Contrajeron matrimonio a pesar de la prohibición de que una mujer nacida en territorio argentino se casara con un español, prohibición que estuvo vigente entre 1817 y 1821.[10]​ Se establecieron en el barrio de Montserrat de la ciudad de Buenos Aires y tuvieron dos hijas, Juana Paula y en 1821 a Isabel.

Manso fue a la escuela Montserrat que creó Rivadavia. Se destacó por su inteligencia y curiosidad pero los métodos de enseñanza que se aplicaban por entonces la aburrían. Además a pesar de que dominaba la lectura a la perfección sacaba malas notas por no saber de memoria el alfabeto. Entonces comenzó a estudiar por su cuenta, se interesó por aprender lenguas extranjeras y música con Juan Pedro Esnaola, un sacerdote de apellido Picazarri y el cantante Mariano Pablo Rosquellas. Con sus conocimientos de otros idiomas realizó sus primeras traducciones de dos obras del francés: El egoísmo y la amistad o los defectos del orgullo y Mabrogenia o la heroína de Grecia que su padre hizo imprimir en Uruguay.[11]

Junto con un grupo de damas hizo una bandera para que el general Lavalle la usara en su campaña militar al noroeste de Argentina. Este gesto inspiró a Mitre, por entonces un joven oficial, y le dedicó unas poesías en agradecimiento; pero por esta donación terminó recibiendo amenazas anónimas.[10]

Se formó en un ambiente familiar partidario de las ideas de Mayo. Su padre participó de las batallas por la Revolución de 1810, luego fue partícipe del Gobierno Unitario de Bernardino Rivadavia lo cual impulsó la creación de la Sociedad de Beneficencia Educativa con el fin de fundar las escuelas de las Catalinas, y la de Montserrat. Esto les trajo muchos problemas futuros y en 1839 Juana Manso, con 20 años, y su familia emigraron primero a la ciudad brasileña de Río de Janeiro y posteriormente a Montevideo, Uruguay a causa de las persecuciones que su familia estaba recibiendo durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, por manifestar su oposición al mismo; y por apoyar públicamente la Generación del 37, que incluyó la confiscación de sus bienes cuando emigraron debido a la oposición.[12]

Matrimonio e hijos

Manuel Oribe sitió Montevideo en 1842 y toda la familia Manso tuvo que exiliarse nuevamente, esta vez en Brasil. Allí publicó historias y tratados filosóficos, pero la difícil situación económica hizo que en 1843 regresen a Montevideo, pues fue nombrada directora de una escuela de niñas. Publicó las poesías Una tumba y Una lágrima para ella en El Nacional y un Manual para la educación de niñas. Contrajo matrimonio con Francisco de Saá Noronha, un violinista apenas discreto que la hizo incursionar por giras en Estados Unidos, Cuba y Brasil. Con él tiene dos hijas. Junto a su esposo, Manso escribió obras teatrales (La Familia Morel, A Saloia, A Esmeralda, Rosas) obteniendo varios éxitos.[14]

En el teatro San Pedro de la ciudad brasileña conoce a Francisco de Saa Noronha, un violinista de Portugal con quien contrajo matrimonio en febrero de 1846, y con su flamante esposo se trasladó a los Estados Unidos, en donde nació su hija Eulalia el 13 de octubre de ese año, pero el país no les pareció acogedor y tuvieron muchas limitaciones de diferente índole; entonces migraron a Cuba donde la situación mejoró y es allí donde la pareja tuvo a Herminia, su segunda hija.[10]

La relación matrimonial no fue buena. Manso recibió constantes humillaciones por parte de su esposo; malos tratos que ella toleraba porque afirmaba que la vida de una mujer contenía abnegaciones y sacrificio aunque posteriormente se dio cuenta que debía corregir su mirada hacia la vida. El matrimonio duró hasta el fallecimiento del padre de Manso; posteriormente al enterarse de la muerte de su padre que hasta ese momento hacía de mecenas, su esposo la abandonó y ella con sus dos hijas regresó a Buenos Aires luego de la caída de Rosas, entendiendo el hecho de su divorcio como un proceso de aprendizaje más en la vida no como una pérdida.[16]

El regreso se produjo tras el fin del gobierno de Juan Manuel de Rosas a fines de 1850 y lo hizo decidida a desarrollar las actividades culturales y educativas que realizó en las otras ciudades donde vivió, especialmente en los Estados Unidos, donde a pesar de no poder tener éxito en lo económico se mostró interesada en su sistema educativo.[17]

Muerte

Por su constante lucha en pro de la emancipación de la mujer y sus derechos, los diarios y publicaciones la atacaron constantemente hasta el punto de denigrarla nombrándola con epítetos salvajes, lo que quebrantó su salud. Y además la encolerizó que los Anales se dejaran de imprimir por cinco meses.[18]​ en donde a partir de ese momento descansan. La poetisa Juana Manuela Gorriti despidió sus restos y en su oratoria aclamó

Juana Manso gloria de la educación, sin ella nosotros seríamos sumisas, analfabetas, postergadas, desairadas. Ella es el ejemplo, la virtud y el honor que ensalza la valentía de la mujer, ella es, sin duda, una mujer [19]

Además el mencionado religioso W.D. Junior propuso un epitafio para su tumba: «Aquí yace una argentina que en medio de la noche de indiferencia que envolvía a la patria, prefirió ser enterrada entre extranjeros antes que dejar profanar el santuario de sus conciencias».[20]

Después de su fallecimiento su hija Eulalia le solicitó al Ministro de Educación Pública Onésimo Leguizamón que le permitiese dirigir los Anales y solicitó una pensión, la respuesta fue positiva y quedó a cargo de la dirección de los Anales y le fue otorgada una pensión de ciento sesenta pesos fuertes mensuales.[21]

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