Juan de Mena

Juan de Mena, a partir de un grabado de la edición de Zaragoza (Jorge Coci, 1509) del Laberinto de Fortuna.

Juan de Mena ( Córdoba, 1411 - Torrelaguna (Madrid), 1456) fue un poeta español perteneciente a la escuela alegórico-dantesca del prerrenacimiento castellano y conocido sobre todo por su obra Laberinto de Fortuna.

Tumba del poeta Juan de Mena junto al Cristo de Cisneros - Villa de Torrelaguna (Madrid) - Iglesia de Santa María Magdalena
Tumba del poeta Juan de Mena en la Villa de Torrelaguna (Madrid) - Iglesia de Santa María Magdalena
Placa homenaje al poeta Juan de Mena - Villa de Torrelaguna (Madrid) - Iglesia de Santa María Magdalena

Vida

La ausencia de documentación sobre sus padres hace sospechar que tuviera origen judeoconverso. Parece ser que fue nieto del señor de Almenara Ruy Fernández de Peñalosa e hijo de Pedrarias, regidor o jurado de Córdoba, y quedó huérfano muy pronto. Tras iniciar estudios en su ciudad natal, los continuó en la Universidad de Salamanca (1456), donde obtuvo el grado de maestro en Artes. Allí entró en contacto con el cardenal Torquemada, en cuyo séquito viajó a Florencia en 1443 y después a Roma. En 1444, de regreso a Castilla, entró al servicio de Juan II como secretario de cartas latinas, cargo que compatibilizó con su oficio de veinticuatro (regidor) de la ciudad de Córdoba. Un año más tarde el monarca le nombró cronista oficial del reino, aunque su paternidad sobre la Crónica de Juan II ha sido cuestionada.

Alonso de Cartagena lo describe como pálido y enfermizo, consagrado al estudio y gran trabajador, obsesionado con la poesía:

Traes magrescidas las carnes por las grandes vigilias tras el libro, el rostro pálido, gastado del estudio, mas no roto y cosido de encuentros de lanza.

Y Juan de Lucena pone en boca del poeta la gran afición u obsesión que este encontraba en su oficio:

Muchas veces me juró por su fe que de tanta delectación componiendo algunas vegadas detenido goza, que, olvidados todos aferes, trascordando el yantar y aun la cena, se piensa estar en la gloria.

Mantuvo una gran amistad con el condestable don Álvaro de Luna, cuyo Libro de las claras y virtuosa prologó, y también con Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, con quien compartía gustos literarios. Parece mal asentada con firmeza la hipótesis de que Juan de Mena trabajó en la biblioteca del marqués, restigio literario le valió pronto una fama inmensa y en el siglo XVI el Laberinto fue comentado y glosado como un clásico por el humanista Francisco Sánchez de las Brozas, el Brocense. Así, Juan de Valdés, en su Diálogo de la Lengua, afirma: "Pero, porque digamos de todo, digo que, de los que han escrito en metro, dan todos comúnmente la palma a Juan de Mena", si bien le reprocha de forma purista su lenguaje poco castizo:

Puso ciertos vocablos, unos que por grosseros se debrían desechar y otros que por muy latinos no se dexan entender de todos, como son rostro jocundo, fondón del polo segundo, cinge toda la sfera, que todo esto pone en una copla, lo qual a mi ver es más scrivir mal latín que buen castellano.

Murió en Torrelaguna, según dicen unos de dolor de costado y, según Gonzalo Fernández de Oviedo en sus Batallas y quincuagenas, a resultas de haber caído y ser arrastrado por una mula. Del suntuoso sepulcro que le mandó construir el Marqués de Santillana no queda nada, aunque Antonio Ponz cuenta en su Viaje de España (1781) que en las gradas del presbiterio de Torrelaguna halló una piedra con esta inscripción en letra gótica:

Patria feliz, dicha buena, / escondrijo de la muerte / aquí le cupo por suerte / el poeta Juan de Mena.

Other Languages
العربية: خوان دي مينا
català: Juan de Mena
čeština: Juan de Mena
Deutsch: Juan de Mena
English: Juan de Mena
Esperanto: Juan de Mena
euskara: Juan de Mena
français: Juan de Mena
occitan: Joan de Mena
română: Juan de Mena
русский: Мена, Хуан де
svenska: Juan de Mena