Juan de Espinosa Medrano

Juan de Espinosa Medrano
Miniatura de Juan de Espinosa Medrano incluida en el Jardín Alegórico del Seminario de San Antonio Abad (lienzo elaborado probablemente a inicios del siglo XVIII).jpg
Miniatura de Juan de Espinosa Medrano
Información personal
Nacimiento1630 Ver y modificar los datos en Wikidata
Departamento de Cuzco, Virreinato del Perú Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento22 de noviembre de 1688 Ver y modificar los datos en Wikidata
Cuzco, Virreinato del Perú Ver y modificar los datos en Wikidata
Lengua maternaEspañol Ver y modificar los datos en Wikidata
Orden religiosaOrden de Predicadores Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter
Información profesional
OcupaciónPolímata, escritor, teólogo, predicador y dramaturgo Ver y modificar los datos en Wikidata
SeudónimoLunarejo, Doctor Sublime, Demóstenes Indiano
Lengua de producción literariaEspañol, latín y quechua.
Obras notablesEl robo de Proserpina y sueño de Endimión (c. 1650), Amar su propia muerte (c. 1650), El hijo pródigo (c. 1657), Apologético en favor de Luis de Góngora (1662), Philosophia Thomistica (1688), La Novena Maravilla (1695).
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Juan de Espinosa Medrano (¿Calcauso?,¿1630? - Cuzco, 1688), conocido en la historia como Lunarejo, fue un clérigo, predicador sagrado, criollo letrado, autor teatral y polímata del Virreinato del Perú.[2]

Juan de Espinosa Medrano es el autor del discurso apologético más famoso de la América del siglo XVII: el Apologético en favor de Don Luis de Góngora (1662). Escribió, además, autos sacramentales en quechuaEl robo de Proserpina y sueño de Endimión (c. 1650) y El hijo pródigo (c. 1657)—, comedias en español —de las cuales se conserva solo una intitulada Amar su propia muerte (c. 1650)—, sermones panegíricos —recopilados tras su muerte en el volumen La Novena Maravilla (1695)— y un curso en idioma latín de filosofía tomísticaPhilosophia Thomistica (1688)—.

Adquirió fama en vida por el estilo y la profundidad conceptual de su obra (la cual se valoró de acuerdo a los parámetros barrocos de su época). Su polimatía, erudición e ingenio en la composición de sermones y otras obras le ganaron, en vida, los apelativos de Doctor Sublime y Demóstenes Indiano, además de otros de menor uso como Fénix criollo y Tertuliano de la América. Más adelante, iniciada la existencia republicana del Perú, su recuerdo se usó como modelo ejemplar del potencial intelectual y moral del hombre (criollo, mestizo o indígena) de América.[3]

El origen y los detalles de los primeros años de vida de Juan de Espinosa Medrano son, casi en su totalidad, desconocidos. La falta de consignación de mayores datos biográficos en el testamento redactado por el autor días antes de su muerte[5]

Su vasta producción barroca, escrita en español, latín y quechua —en un registro culto distinto a los dialectos existentes hoy—, se publicó tanto en América como en Europa, si bien solamente al final de su vida en el Viejo Continente. Tuvo incidencia significativa, no obstante, exclusivamente en el Virreinato del Perú, sobre todo debido al sabotaje a la circulación de su obra filosófica en Roma por clérigos jesuitas a fines del siglo XVII (periodo en el cual la Universidad de San Ignacio de Loyola del Cuzco se encontraba en disputa con el Seminario de San Antonio Abad —institución que Juan de Espinosa Medrano representaba— por la potestad en exclusividad de la primera en la entrega del título académico de doctor a aquellos instruidos en teología —hecho que obligaba a los estudiantes antonianos, de formación tomista, a presentarse, para su evaluación, ante un jurado de teólogos jesuitas de doctrina suareciana—).[7]

En el presente —a pesar de los misterios fascinantes de su biografía y la calidad de su producción literaria— el estudio de la obra y vida de Juan de Espinosa Medrano ha caído en la relegación o el olvido. De esta forma, si bien parte de la historia de su vida aún sobrevive en la tradición oral de las provincias de Apurímac (donde ha adquirido caracteres particulares), tanto en la región del Cusco como dentro del canon literario peruano, el conocimiento del autor y su diversa obra se limitan generalmente al ámbito de los especialistas en Literatura Colonial o el Barroco de Indias.

Biografía

Vista actual del Seminario de San Antonio Abad (ubicado en la contemporánea Plaza Nazarenas en la ciudad del Cusco). Los recintos del Seminario han sido fragmentados y hoy se dividen en un hotel y parroquia.

Origen y primeros años

Tras una serie de estudios y recurrente indagación histórica, la coordenada espacio-temporal de Calcauso, 1630, se postula como la más verosímil intersección en que hallar el nacimiento de Juan de Espinosa Medrano.[5]

Consecuentemente, debe tomarse como cierta la afirmación de Agustín Cortés de la Cruz —discípulo y primer biógrafo del autor— sobre el origen de Juan de Espinosa Medrano: "poco le favoreció en sus principios la que el vulgo llama Fortuna".[3]​ En una sociedad imperial donde el acceso al ejercicio intelectual estaba determinado, en gran medida, por el abolengo, Juan de Espinosa Medrano supo sobreponerse a un origen rural, corriente y falto de privilegios para alcanzar una notable instrucción. Tal realidad no asegura, sin embargo, la condición de indio en el autor (como Clorinda Matto y la tradición oral en Apurímac aseveran), pues la imagen de Espinosa Medrano como indio es prácticamente inadmisible una vez se tiene en cuenta el devenir de su vida que lo llevó a ser predicador sagrado, clérigo y hombre de fortuna y poder en el Cuzco colonial (donde tales actividades y tal enriquecimiento eran inaccesibles para un indio).

El enigma de los primeros años de vida de Espinosa Medrano ha actuado —y actúa aún— como estímulo para la creación de una biografía oral e imaginaria indígena. El modelo para tal imaginación constante en el Perú se encuentra en la aproximación biográfica al autor por parte de Clorinda Matto de Turner a fines del siglo XIX.

La biografía infantil e indigenista de Juan de Espinosa Medrano por Clorinda Matto

Clorinda Matto de Turner, autora de una biografía sobre Juan de Espinosa Medrano titulada "Don Juan de Espinosa Medrano —o sea— el Doctor Lunarejo", incluida en Bocetos al Lápiz de Americanos Célebres (1890). Su construcción biográfica sobre Espinosa Medrano sobrevive con fuerza en la cultura popular y en las provincias andinas de la República del Perú.

Clorinda Matto de Turner publicó en Lima la primera versión de su famoso estudio "Don Juan de Espinosa Medrano —o sea— el Doctor Lunarejo" en 1887. Tres años después, tras ligeras correcciones, publicó nuevamente el estudio biográfico en el breve compendio Bocetos al Lápiz de Americanos Célebres (1890),[1]​ texto que incluye un capítulo dedicado a Juan de Espinosa Medrano en el cual Clorinda Matto construye una biografía fundamentada en datos obtenidos, en gran medida, de la tradición oral.

El ejercicio biográfico de Clorinda Matto es, en segmentos significativos, poco riguroso con la ausencia de datos documentales, vacíos que constantemente aspira a llenar a través de un ejercicio de novelación de la vida de Espinosa Medrano. Tal propósito (si bien loable en sus fines de exaltación del autor) ha llevado al entorno académico (es decir, científico) del presente a cuestionar la legitimidad de su biografía, a tal punto, que hoy ha quedado prácticamente descartada como fuente de verdad (por falta de objetividad histórica). La ostensible carga ideológica que, asimismo, reviste el texto —y que la propia Clorinda Matto no pretende ocultar—, hacen, por otro lado, más dudosa aún la seriedad de su aproximación biográfica. Esta es, en suma, inconsistente con la pretensión de veracidad en obras de tal naturaleza.[1]

Una vez hecha esta aclaración, vale detenerse brevemente en la biografía infantil e indigenista de Juan de Espinosa Medrano realizada por Clorinda Matto, sobre todo por ejercer esta aún una influencia consistente en la imaginación popular que se tiene sobre el autor.

De acuerdo a Clorinda Matto, Juan de Espinosa Medrano fue vástago de una unión conyugal indígena, aquella de Agustín Espinosa y Paula Medrano, padres de condición humilde que criaron a su pequeño hijo en una "choza de la alegre aldea".[3]​ A los siete años, Juan iniciaría su instrucción en la 'clase de párvulos' del párroco de Mollebamba, lugar donde además de ser alumno destacado, sería también sacristán del curato, espacio en el que descubriría la vocación letrada y religiosa que más adelante fructificaría con el paso de su vida.

Tras un periodo de servicio y educación con el cura párroco de Mollebamba, Juan de Espinosa Medrano pasaría al Cuzco en calidad de sirviente. En Cuzco, tendría lugar su ingreso en el Seminario de San Antonio Abad, recinto donde Juan prontamente adquiriría maestría en diferentes instrumentos musicales y destreza en lenguas, además de pericia en ciencias y letras para admiración de sus contemporáneos.[3]

Obtendría el grado de doctor en la jesuita Universidad de San Ignacio de Loyola del Cuzco, poco después de cumplir dieciocho años.[3]​ En adelante tendría que luchar contra el prejuicio de que siendo indio no podría ocupar cargos eclesiásticos de envergadura.

Carrera eclesiástica y desempeño intelectual

'La oración panegírica a Santiago Apóstol' de Espinosa Medrano es uno de los textos fundamentales para comprender su autoidentificación cultural. El sermón fue predicado en la Catedral del Cuzco y luego publicado en el volumen La Novena Maravilla.

La documentación indica que hacia 1645, cuando contaba con una edad próxima a los quince años, Espinosa Medrano era estudiante en el Seminario de San Antonio Abad.[11]

Desde 1655 se inicia, oficialmente, la carrera eclesiástica de Juan de Espinosa Medrano y se apertura su desempeño intelectual. Sirve, en primer lugar, en la Parroquia del Sagrario (hoy Templo de la Almudena) y realiza una serie de matrimonios y bautizos de los cuales el último se registra en 1659.[1]​ Sin embargo, es preciso señalar que su actividad letrada fuera del ámbito de las letras sagradas, se había iniciado ya en la década de 1650, con la comedia bíblica en español Amar su propia muerte (c. 1650) y los autos sacramentales en lengua quechua de El robo de Proserpina y sueño de Endimión (c. 1650) y El hijo pródigo (c. 1657).

Retrato del Virrey Conde de Lemos, quien —según testimonios escritos— deslumbrado por el arte y sermones de Juan de Espinosa Medrano, ordenó (a su séquito) se mandasen a imprimir sus obras a España.

Desde 1664 hasta 1680, Juan de Espinosa Medrano continúa con la escritura de oraciones panegíricas a enunciar en distintos recintos del Cuzco (entre las más importantes: el 'Sermón a las Exequias de Felipe IV' —1666— y la 'Oración Panegírica a la Concepción de Nuestra Señora' —1670—).[1]

De este periodo de la vida adulta de Espinosa Medrano es pertinente destacar dos eventos en los que el autor dejó evidencia de su ingenio a personas en posesión de cargos de importancia en el sistema imperial. El primer evento corresponde a la visita al Cuzco del Virrey Conde de Lemos en 1668, paso que permite al Virrey la lectura (o audición) de obras líricas y sagradas de Juan de Espinosa Medrano, las mismas que quizás fueron preparadas para su recepción. El evento es fundamental por demostrar, en la biografía del autor, reconocimiento oficial a la distinción de su producción barroca (cuya singularidad los coterráneos alababan). Según el testimonio del ya mencionado primer biógrafo y albacea, Agustín Cortés de la Cruz, "El señor Conde de Lemos luego que oyó en el Cuzco algunas obras y versos [de Espinosa Medrano] con que le celebró el Colegio de San Antonio, los hizo trasladar, sin que quedase papel que no fuese digno de su estimación, por darlos a la estampa en España"[8]​. Lamentablemente, nada concreto se sabe sobre la veracidad y el paradero de este traslado de su obra a Europa.

El segundo evento de importancia para la biografía de Juan de Espinosa Medrano corresponde al envío de una carta a Carlos II, Rey de España, por parte del obispo del Cuzco, Manuel de Mollinedo y Angulo en 1678. Este evento muestra, con mayor claridad, la admiración y alta estima que se tenía hacia al autor tanto por parte del ámbito religioso como también por parte del letrado en la ciudad. El nombre de Juan de Espinosa Medrano —se ve aquí— empieza a ser difundido más allá del obispado colonial del Cuzco y el Virreinato del Perú. El obispo recomienda en la carta la asignación de un puesto en la Catedral del Cuzco para Espinosa Medrano y escribe al rey: "es el sujeto más digno que tiene el obispado por sus muchas y relevantes letras y virtud".[1]

Obra filosófica y años últimos

Pintura de Juan de Espinosa Medrano realizada por Francisco González Gamarra circa 1930-1945. La pintura es muy posterior a los años de existencia de Espinosa Medrano, pero parece estar basada en un antiguo lienzo conservado en el Seminario de San Antonio Abad.

En 1684 la actividad de Juan de Espinosa Medrano, por entonces canónigo magistral en la Catedral del Cuzco, es muy intesa. A fines de aquel año toma posesión del cargo de tesorero de la Catedral y su labor de predicador sagrado continúa con ritmo firme (pues predica en 1684 y 1685 sus últimos sermones —la 'Oración Panegírica al Augustísimo Sacramento del Altar', la 'Oración Panegírica segunda en honor a Santo Tomás' y la 'Oración Panegírica del Glorioso Apóstol San Andrés'—). Es nombrado chantre de la Catedral en 1686 y ejerce el cargo por dos años breves. En abril de 1686 otorga un poder a fray Leonardo López Dávalos para la impresión de su curso de lógica en latín Philosophia Thomistica en Roma; la obra se publicaría finalmente en 1688, año que marca el fin de la vida de Juan de Espinosa Medrano, autor que no hubo de pasar los sesenta años de existencia.

Ya nombrado arcediano de la Catedral y a punto de ejercer el cargo, en noviembre de 1688, el Fénix criollo fallece en la ciudad del Cuzco (el cronista del siglo XVIII Diego de Esquivel y Navia señala el 13 de noviembre, mientras los documentos parecen indicar como fecha más apropiada el 22 del mismo mes). El entierro se realiza en la Catedral de la ciudad "con magnífica pompa" y efusivas muestras de dolor por parte del pueblo. Entre los distinguidos asistentes al entierro se encuentran el obispo Manuel de Mollinedo y Angulo y el obispo Juan Bravo Dávila y Cartagena, recién electo para ocupar el cargo en el Tucumán.[13]

En 1694 se publica una segunda edición del Apologético en favor de Don Luis de Góngora (con algunas variaciones respecto a la edición de 1662 —sobre todo en los preliminares—). En 1695 se publica en Valladolid el conjunto de sermones La Novena Maravilla, publicación que fue resultado de la labor de Agustín Cortés de la Cruz —discípulo y biógrafo de Juan de Espinosa Medrano—,autor de un prólogo laudatorio que apertura el sermonario sagrado.

Concluye, así, la vida de Juan de Espinosa Medrano, el Lunarejo, para quien 'fue corta la existencia dado su carácter de ingenioso Fénix'.[8]​ Las palabras de Pedro de Peralta y Barnuevo actúan como testimonio de su legado, perpetuación y vida 'a despecho de la mortalidad':

"Dispón la admiración para el que objeto

es de mi vaticinio esclarecido:

Del Helicón peruano alto discreto

Apolo de sus musas aplaudido;

El Espinosa, a cuyo fiel respeto (127)

las ciencias tal tributo habrán rendido,

que el veloz ejercicio de estudiarlas

no aprenderlas será, sino imperarlas."


Nota 127 (Nota del propio Peralta y Barnuevo): El Dr. D. Juan de Espinosa Medrano, imprimió la célebre apología por D. Luis de Góngora, un tomo en folio de Lógica y varios de sermones.
Pedro de Peralta Barnuevo, Lima Fundada (CXXXI)