Juan Vázquez de Mella

Juan Vázquez de Mella
Vazquez-mella.jpg

Diputado a Cortes
por Estella, Aoiz, Pamplona y Oviedo
12 de marzo de 1893- 16 de marzo de 1899

10 de marzo de 1904- 6 de junio de 1916

Información personal
Nombre nativo Juan Vázquez de Mella Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 8 de junio de 1861
Cangas de Onís, España
Fallecimiento 26 de febrero de 1928
(66 años)
Madrid, España
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Catolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Partido Carlista, Partido Católico Tradicionalista
Información profesional
Ocupación Político, escritor y filósofo Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
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Juan Vázquez de Mella y Fanjul ( Cangas de Onís, 8 de junio de 1861Madrid, 26 de febrero de 1928) fue un político tradicionalista, escritor y filósofo español, ideólogo del carlismo durante la Restauración.[1]

Biografía

«El payo de la carta», en Gedeón, 1897.

Juan Vázquez de Mella y Fanjul nació en el concejo asturiano de Cangas de Onís el 8 de junio de 1861, hijo de don Juan Vázquez de Mella y Varela, teniente coronel retirado, natural de Boimorto, en La Coruña, y de doña Teresa Fanjul, natural de Cangas de Onís.

Cuando el pequeño Juan apenas tenía seis años quedó huérfano de padre. Realizó sus estudios secundarios en el seminario de Valdediós (1874-1877), que fue en su día sede del seminario menor de la Diócesis de Oviedo y también colegio de segunda enseñanza.

Una vez terminado el bachillerato, doña Teresa, viuda y con un único hijo, decidió trasladarse a Boimorto y vivir junto a otros familiares. Vázquez de Mella tenía dieciséis años y de acuerdo con la familia decidió estudiar Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela. Era un estudiante con una metodología singular, pues en el caso de determinadas asignaturas suplía, con más provecho, la asistencia a clase con las lecturas apasionadas que devoraba en las bibliotecas.

Finalizados sus estudios inicia su carrera periodística (1887-1890) en el periódico tradicionalista El Pensamiento Galaico de Santiago de Compostela. En 1888, cuando Llauder fundó El Correo Español en Madrid se fijó en la figura del joven periodista asturiano y lo presentó como una nueva esperanza.

Navarra lo eligió diputado a Cortes a los veintinueve años y desde 1893 hasta 1919, descontados los que funcionaron de 1900 a 1905 —en este periodo estuvo parte emigrado en Portugal, parte retirado en Filgueira, consagrado al estudio—, perteneció Mella a todos los parlamentos representando a Aoiz, Estella, Oviedo[2] y Pamplona.

Su papel histórico fue, fundamentalmente, el de la renovación del carlismo, maltrecho desde el fracaso de 1876. En Vázquez de Mella encontraron el soporte intelectual que recogiera, ordenara y sistematizara el disperso ideario carlista para condensarlo en un cuerpo doctrinal traducido en programa político; fue, en síntesis, el que dio carácter «científico» al carlismo. Pero su tradicionalismo es elevado a un exponente máximo bajo la influencia del pensamiento de Balmes, Donoso Cortés y otros pensadores, pero de manera esencial por la doctrina social de León XIII.

Vázquez de Mella, en Nuevo Mundo, 1898.

Vázquez de Mella era germanófilo, lo que le condujo a una sonada separación con el pretendiente carlista Jaime de Borbón, que era aliadófilo. Jaime de Borbón, que había estado confinado por los austriacos en su castillo cercano a Viena, publicó en 1919 un manifiesto dirigido a los tradicionalistas españoles desautorizando a los que hubiesen exteriorizado sus sentimientos germanófilos. Vázquez de Mella se sintió desautorizado por el pretendiente, lo que le llevó a alejarse del carlismo para fundar el Partido Católico Tradicionalista, que celebró su primer acto público el 11 de agosto de 1919 en el casino de Archanda,[3] desde el que propugnaba los grandes ideales que impregnaron toda su vida: tradición, catolicismo, patria y monarquía.

A Mella le fue ofrecida una cartera ministerial en dos ocasiones: una en sus mocedades, en los ensayos unionistas de Cánovas, y otra, al final de su vida, en el Gobierno nacional que presidiría Maura. En ambos casos rehusó. El 29 de mayo de 1924 en el Teatro Real de Madrid pronunció su último discurso: «Divinidad de la Iglesia católica».

Su salud se iba resquebrajando y a principios de 1925 sufrió la amputación de una pierna. Desde entonces apenas se movió de su piso del Paseo del Prado. Unos meses antes de su fallecimiento publica una de sus obras de más resonancia: «Filosofía de la Eucaristía». Según palabras del autor «como un humilde tributo (…) al grandioso Congreso Eucarístico de Chicago» (1927). Murió en Madrid el 26 de febrero de 1928.

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