Juan M. Banderas

Juan M. Banderas
Juan Banderas.JPG
General Juan M. Banderas
General
Apodo El Agachado
Lealtad Antirreeleccionismo, 1910 - 1911
Ejército Libertador del Sur, 1912 - 1915
Ejército Constitucionalista, 1915 - 1918
Participó en Revolución mexicana

Nacimiento 24 de junio de 1872
Tepuche, Sinaloa
Fallecimiento 10 de febrero de 1918 (45 años)
Ciudad de México, Distrito Federal
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General Juan M. Banderas. El Agachado, fue un militar mexicano que participó en la Revolución mexicana.

Inicios

Juan Manuel Banderas Araiza nació el 24 de junio de 1872, en Tepuche, pequeño poblado situado a pocos kilómetros al norte de la ciudad de Culiacán, por uno de los tres caminos que salen de la capital de Sinaloa, rumbo a la sierra, que se comparte con los estados de Chihuahua y Durango. Fueron sus padres: Francisco Banderas Valenzuela y María Jesús Araiza Castañeda. Cursó la educación primaria en la escuela del profesor Tito Flores, por lo que muy joven aprendió a leer y escribir. “Su valor personal, la reciedumbre de su carácter y su odio a la injusticia hicieron que su juventud fuera azarosa”. "Banderas fue un hombre corpulento, fuerte, medía 1.90 metros de estatura y su sola presencia imponía respeto. Era valiente y arrojado hasta la temeridad y nunca se dejó que le pisaran un callo. Hombre de campo sincero y fuerte, bondadoso de corazón y firme en sus ideas políticas". Por un defecto físico que le obligaba a caminar encorvado, fue apodado El Agachado.

Banderas trabajaba en una mina, cuando algo que presenció cambiaría su vida: Un capataz norteamericano que trataba brutalmente a los peones de mina y había asesinado a varios, golpeaba a un minero mexicano, Banderas interviene, enfrenta a puñetazos al agresivo capataz, dominándolo con su fortaleza física y evitando que siga castigando al peón. Humillado y lleno de furia el gringo sacó su pistola y el de Tepuche se vio obligado a matarle.

Eludió la persecución de las autoridades, refugiándose en la ciudad de Durango, donde estuvieron a punto de aprehenderlo, por lo que se fue a trabajar de peón al mineral de San Fernando, enclavado en la sierra duranguense, en los límites con Sinaloa y Chihuahua. Ahí evadió nuevamente a sus perseguidores de una forma espectacular, ya que sin ayuda de nadie se enfrentó a balazos con 25 rurales, logrando escaparse. Banderas huyó a la sierra de Badiraguato, Sinaloa, y se escondió entre los barrancos en un lugar denominado Los Placeres. En la mentalidad de los serranos de esa zona de Sinaloa, Durango y chihuahua, se formó una admirable imagen de Banderas, de macho, justiciero y valiente, cualidades muy apreciadas en el mundo rural.

Luego que pasaron varios años, en 1905 regresó Banderas a Culiacán, donde un comerciante, minero y funcionario del gobierno, cacique paternalista de una extensa zona de la serranía del Distrito de Culiacán, Fortunato de la Vega arregló con su amigo el gobernador Cañedo, para que ya no se persiguiera a Banderas, y le dio trabajo como guardián en sus fundos mineros. Posteriormente lo recomendó como guardaespaldas y caballerango, a la familia de su hermana Alejandra y de su sobrino Diego Redo de la Vega, yéndose Banderas a vivir a la hacienda de El Dorado, acompañado de su familia. Banderas, agradecido por la protección recibida, mantuvo siempre una relación amistosa, con la familia Redo, más allá de las diferencias políticas. Cuando Diego Redo se convirtió en gobernador del estado, Banderas se incorporó al Cuerpo de Policía Rural de la Federación.

El fraude realizado en las elecciones primarias del 26 de junio de 1910, que permitió a Díaz reelegirse para el periodo 1910-1916, hizo cambiar de opinión al hasta entonces pacifista Madero, convencido de que solo la revolución terminaría con la dictadura, proclama el Plan de San Luis Potosí en octubre de 1910, declarándose Presidente Provisional de la República y convocando a que “el día 20 del mes de noviembre, de las seis de la tarde en adelante”, todos los ciudadanos de la República se levanten las armas.

En el Sinaloa de 1910 sólo el 7% de la población vivía en zonas urbanas, constituidas solamente por las cabeceras distritales, y el restante 93% habitaba los espacios rurales. Las ciudades y Villas tenían menores perspectivas revolucionarias, por lo escaso de su población, porque en ellas se concentraban los estratos sociales más reaccionarios, las familias de ricos hacendados, mineros y comerciantes; la clase media y otros grupos sociales comprometidos con el régimen de la dictadura.

En contraste con la pasada campaña electoral maderista, asentada principalmente en el ámbito urbano y semiurbano, sostenida por profesionistas, artesanos, empleados y obreros. Los partidarios más activos de la lucha armada vivían en las zonas rurales, eran mineros-gambusinos, rancheros-vaqueros y campesinos-labradores85. Grupos sociales determinados por las contradicciones de la sociedad, para desarrollar el movimiento armado revolucionario. En el campo y la sierra predominaban el descontento social y las simpatías para la revolución, además lo abrupto de la serranía favorecía el desarrollo de actividades guerrilleras. El Plan de San Luis Potosí, fue respaldado en muchas regiones del país. En Sinaloa, en los distritos de El Fuerte, Sinaloa, Mocorito, Culiacán y Mazatlán se preparaban sublevaciones, acatando el plan de Madero.

Amado A. Zazueta, acomodado comerciante, originario de Sataya, pero avecindado en Culiacán, que había sido electo vocal, del Club Antirreleccionista de Culiacán, recibió del propio Madero, un ejemplar del Plan de San Luis Potosí. Apasionado maderista, Zazueta se decidió a seguir el sendero de la revolución.

Juan M. Banderas se encontraba en la Villa de Sinaloa, donde se desempeñaba como jefe del destacamento de rurales de ese Distrito. A causa de su amistad con Zazueta, Banderas había adquirido conciencia política de la situación nacional. Zazueta lo llamó a Culiacán para que se uniese al movimiento, Banderas no lo dudó y se unió.

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