Juan II de Castilla

Juan II de Castilla
Juan II de Castilla (Ayuntamiento de León).jpg
Información personal
Nacimiento6 de marzo de 1405jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
Toro, Corona de Castilla Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento20 de julio de 1454jul. Ver y modificar los datos en Wikidata (49 años)
Valladolid, Corona de Castilla Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepulturaCartuja de Miraflores Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadCorona de Castilla Ver y modificar los datos en Wikidata
ReligiónCristianismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Familia nobiliariaCasa de Trastámara Ver y modificar los datos en Wikidata
PadresEnrique III de Castilla Ver y modificar los datos en Wikidata
Catalina de Lancáster Ver y modificar los datos en Wikidata
Cónyuge
Hijos
Información profesional
OcupaciónPolítico Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados
Juan II de Castilla
Rey de Castilla[a]
Burgos - Cartuja de Miraflores - Tumba de Juan II de Castilla.jpg
Tumba de Juan II de Castilla, en la Cartuja de Miraflores, (Burgos).
Información personal
Otros títulos
Reinado25 de diciembre de 1406-22 de julio de 1454
FallecimientoPalacios de Luis García de Morales, Valladolid, Castilla
PredecesorEnrique III
SucesorEnrique IV
Familia
Regente
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Escudo de Juan II de Castilla

Juan II de Castilla (Toro, 6 de marzo de 1405-Valladolid, 22 de julio de 1454) fue rey de Castilla[a]​ entre 1406 y 1454, hijo del rey Enrique III «el Doliente» y de la reina Catalina de Lancáster.

Biografía

Minoría de edad (1406-1419)

Nació en Toro, en el palacio del Real Monasterio de San Ildefonso. Tenía solo dos años de edad cuando murió su padre, en 1406. Los regentes fueron su madre, Catalina de Lancáster y su tío paterno, Fernando de Antequera, de acuerdo con el testamento de Enrique III que estableció que deberían «regir ambos a dos ayuntadamente». Sin embargo la educación y la custodia del rey niño, según los deseos de Enrique III, correría a cargo del camarero mayor Juan de Velasco, del justicia mayor Diego López de Estúñiga y de Pablo de Santa María, obispo de Cartagena.[1]

Durante su minoría de edad se reanudó la guerra contra el reino nazarí de Granada (de 1410 a 1411) y hubo acercamientos a Inglaterra en 1410 y con Portugal en el año 1411.

Tras el Compromiso de Caspe (1412), el regente Fernando abandonó Castilla, pasando a ser rey de la Corona de Aragón con el nombre de Fernando I, dejando en su lugar a cuatro lugartenientes: el obispo Juan de Sigüenza, el obispo Pablo de Santa María de Cartagena, Enrique Manuel de Villena, conde de Montealegre de Campos, y Per Afán de Ribera el viejo, adelantado mayor de Andalucía.[3]

En esta época fue suscrito un Concordato con la Santa Sede, siendo papa Martín V, concordato que está considerado el primero suscrito en la Historia de España.

Reinado efectivo (1419-1454)

El 14 de julio de 1420 el infante de Aragón don Enrique perpetró el llamado golpe de Tordesillas por el que se apoderó de la persona del joven rey. Su objetivo era hacerse con el poder destituyendo de sus cargos a los nobles de la facción de su hermano el infante de Aragón don Juan y arrancarle al rey la autorización del matrimonio entre él y la hermana del monarca, la princesa Catalina de Castilla.[6]

Los planes de don Enrique se vinieron abajo cuando el rey ayudado por don Álvaro de Luna logró escapar de su cautiverio en Talavera el 29 de noviembre, refugiándose en el castillo de la Puebla de Montalbán. Don Enrique dirigió sus huestes hacia allí pero el 10 de diciembre levantó el cerco al no poder tomar al asalto el castillo y ante la amenaza de la llegada de las fuerzas comandadas por su hermano Juan quien desde Olmedo había cruzado la Sierra de Guadarrama y establecido su campamento en Móstoles.Don Enrique se dirigió a Ocaña, una de las fortalezas de la Orden de Santiago, orden militar de la que era maestre, mientras su hermano don Juan se reunía con el rey poniéndose a su servicio contra cualquier tentativa de volver a limitar su libertad, «las faciendas e los cuerpos a todo peligro». Por su parte el rey agradeció la ayuda prestada en su fuga por don Álvaro de Luna concediéndole el condado de Santisteban de Gormaz.[8]

A pesar de que le había dado garantías personales, el 14 de junio de 1423 ordenó la detención del infante de Aragón don Enrique siendo conducido al castillo de Mora. Su esposa y el resto de sus seguidores, avisados de lo que había ocurrido, pudieron escapar a Aragón. Todos ellos fueron desposeídos de sus bienes y títulos. Los de don Enrique pasaron a su hermano el infante Juan, excepto el maestrazgo de la Orden de Santiago que fue otorgado por el rey de forma provisional a don Gonzalo de Mejía. El título de condestable de Castilla —que detentaba uno de los huidos a Aragón— se lo concedió el rey a don Álvaro de Luna, quien así afianzaba su posición dominante en la corte.[9]

La detención de don Enrique provocó la intervención del rey de la Corona de Aragón Alfonso el Magnánimo, como hermano mayor de los infantes de Aragón. Este buscó aliados para la causa del infante entre la alta nobleza castellana y reclutó un ejército en Aragón que desplegó en la frontera con Castilla.[11]

Tras la firma del tratado de Torre de Arciel una parte de la alta nobleza castellana se unió en torno a los infantes de Aragón para hacer frente a don Álvaro de Luna y a su política de reforzamiento de la monarquía castellano-leonesa. Reunidos en Valladolid le exigieron al rey que desterrara de la corte a don Álvaro de Luna. La presión hizo efecto y el 5 de septiembre de 1427 Juan II ordenaba el destierro de don Álvaro y de sus partidarios durante año y medio.[13]

En el trascurso de la guerra Juan II y su valido don Álvaro de Luna contaron con el apoyo de toda la nobleza castellana, incluida la que había formado parte de la facción encabezada por los infantes de Aragón, lo que resultó decisivo en el desenlace de la misma. Los ejércitos castellanos lograron apoderarse de todas las posesiones que tenían los infantes de Aragón en Castilla, que fueron repartidas entre la alta nobleza castellana, empezando por el propio don Álvaro de Luna que obtuvo el cargo de administrador perpetuo de la Orden de Santiago, lo que le convirtió en el hombre más poderoso de Castilla. La corona únicamente se quedó el señorío de Medina del Campo, la localidad donde se había hecho efectivo el reparto el 17 de febrero de 1430.[14]

El acuerdo que puso fin a las hostilidades, denominado treguas de Majano y que fue firmado en julio de 1430, supuso una completa derrota para los reyes de Aragón y de Navarra, pues no les serían devueltas sus posesiones a los infantes de Aragón ni percibirían una renta equivalente en metálico por las mismas, sino que solo se llegó al compromiso de que al finalizar la tregua que duraría cinco años ―período de tiempo durante el cual los infantes de Aragón no podrían entrar en Castilla― unos jueces resolverían las reclamaciones de los infantes. Estos términos tan duros fueron aceptados por los reyes de Aragón y de Navarra debido a su inferioridad militar, lo contrario de lo que había ocurrido cuando se negoció el Tratado de Torre de Arciel.[16]

En la guerra civil castellana de 1437-1445 tomó partido por la facción nobiliaria encabezada por su favorito el condestable de Castilla don Álvaro de Luna. Durante el transcurso de la misma fue obligado por la facción rival encabezada por el infante de Aragón y rey consorte de Navarra don Juan a desterrar de la corte a don Álvaro en dos ocasiones, la primera por seis meses (Acuerdo de Castronuño) y la segunda por seis años (Sentencia de Medina del Campo), y fue objeto de un secuestro instigado por don Juan conocido como el golpe de Rámaga. Esta facción, tras criticar duramente el gobierno de Álvaro de Luna a quien se llegó a acusar de homosexual, «lo que fue siempre más denostado en España que por alguna que hombre sepa», afirmó que había sido embrujado por el condestable: «el dicho condestable tiene ligadas e atadas todas vuestras potencias corporales e animales por mágicas e deavolicas encantaciones».[18]

En 1445 falleció María de Aragón y Juan, en segundas nupcias, se casó con Isabel de Portugal. El matrimonio se celebró en Madrigal de las Altas Torres el 17 de agosto de 1447.

La reina infundió en Juan II un desapego creciente con el condestable Álvaro de Luna, quien fue arrestado, juzgado y ejecutado por degollamiento en la Plaza Mayor de Valladolid el 3 de junio de 1453. Muerto el condestable, fue sustituido en el gobierno por el Obispo Barrientos.

Juan II de Castilla falleció un año después, el 22 de julio de 1454, en la ciudad de Valladolid, diciendo en el momento de su muerte: «Naciera yo hijo de un labrador e fuera fraile del Abrojo, que no rey de Castilla». Fue sucedido en el trono por su hijo Enrique IV de Castilla.

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