Juan Francés de Iribarren

Juan Francés de Iribarren ( Sangüesa, 1699 - Málaga, 2 de septiembre de 1767) fue un compositor y organista español del Barroco tardío. Está considerado como uno de los más grandes compositores españoles de los dos primeros tercios del siglo XVIII.[1]

Biografía

Hijo de Juan Francés de Iribarren y Águeda de Echevarría. No se conoce con exactitud el día de su nacimiento, pero se sabe que fue bautizado el 24 de marzo de 1699 en la Iglesia de Santiago el Mayor de Sangüesa. Se sabe poco de su infancia y juventud en su localidad pero es muy probable que fuese niño cantor y comenzase a adquirir habilidad con el órgano a una edad temprana.

Posteriormente marchó a Madrid donde ingresó como niño cantor en el Colegio de Niños Cantorcicos, que era la institución dependiente de la Real Capilla en la que se formaban los niños cantores. En aquella época, el director de ésta institución fue el famoso compositor y organista José de Torres, quién en 1717 recomendó a Francés de Iribarren para el puesto de organista en la Catedral de Salamanca, puesto que le fue concedido a la temprana edad de 18 años. En éste puesto permaneció durante 16 años, hasta 1733. Durante esta estancia su trabajo no fue únicamente de organista, sino que, como él mismo declara, también se dedica a “suplir al maestro Micieces en la composición, por su ancianidad”.

Posteriormente, se presentó por concurso oposición a la plaza de maestro de capilla de la Catedral de Málaga, donde obtuvo el segundo puesto detrás de Manuel Martínez Delgado, que falleció y no pudo tomar posesión de la plaza. El 1 de octubre de 1733, Francés de Iribarren fue nombrado maestro de capilla de la catedral. Allí permaneció hasta su muerte. Durante sus 34 años de servicio en la catedral de Málaga trabajó intensamente, componiendo un gran número de obras y reorganizando la capilla musical de la catedral y proponiendo a José Carlos Guerra, poeta de la Capilla Real, como compositor de las letras de los villancicos a cantar. En 1737, creó el Archivo de Música, al que donó toda su producción escrita hasta la fecha y la posterior, que hoy en día es uno de los más importantes de España.

Su prestigio quedó demostrado cuando, en 1741, le ofrecieron el puesto de maestro de capilla en la Catedral de Valladolid, por lo que el cabildo de Málaga tuvo que subirle el sueldo para evitar su marcha.

Debido a su mal estado de salud, el 16 de abril de 1766 renunció a su puesto en la catedral. Falleció el año siguiente, el 2 de septiembre de 1767, y fue enterrado en la catedral.

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