Juan Diego Cuauhtlatoatzin

San Juan Diego
Juan-Diego.jpg
Pintura de san Juan Diego en la Basílica de Guadalupe (México) 
NombreCuauhtlatoatzin
ApodoJuan Diego
Nacimiento5 de abril o
5 de mayo de 1474
ciudad de Cuautitlán, Imperio azteca
Fallecimiento30 de mayo de 1548 (74 años) 
ciudad de México,
virreinato de Nueva España,
Reino de España Bandera de España
Venerado enIglesia católica
Beatificación6 de mayo de 1990 por el papa Juan Pablo II
Canonización31 de julio de 2002 por el papa Juan Pablo II
Festividad9 de diciembre
Atributostilma (túnica indígena) 
PatronazgoPueblos indígenas

Juan Diego Cuauhtlatoatzin (Cuautitlán, 5 de mayo de 1474 - Ciudad de México, 30 de mayo de 1548), fue, según la tradición católica, un indígena chichimeca[1]​ que presenció la aparición de la Virgen de Guadalupe en 1531. Fue beatificado en 1990 y canonizado en 2002, en ambos casos por el papa Juan Pablo II.

En su lengua materna (el idioma náhuatl), «cuauhtlatoac» significa ‘águila que habla’.

La primera mención al indio Juan Diego se encuentra en el «Nican mopohua», un texto incluido en el libro Huei tlamahuiçoltica, publicado por primera vez en 1649 ―101 años después de la supuesta fecha de la muerte de Juan Diego― por Luis Lasso de la Vega, capellán encargado del templo dedicado a la Virgen de Guadalupe en Tepeyac, a unos diez kilómetros de la ciudad de México. Él lo atribuyó a Antonio Valeriano de Azcapotzalco, quien habría sido un indígena letrado por conventos jesuitas y que presuntamente habría escrito el primer manuscrito en 1556.

Biografía

Según la narración de Luis Lasso, Juan Diego había sido un indio de la etnia indígena chichimeca. Habría nacido el 5 de abril o el 5 de mayo de 1474 en el barrio de Tlayácac de la ciudad de Cuautitlán (28 km al este-noreste del centro histórico de la ciudad de México), que pertenecía al reino de Texcoco.

Según Lasso, el indio fue bautizado por los primeros misioneros franciscanos en torno al año de 1524.

Juan Diego era un hombre considerado piadoso por los franciscanos y agustinos asentados en Tlatelolco, donde aún no había convento ni iglesia, sino lo que se conocía como «doctrina», una choza donde se oficiaba misa y se catequizaba. Juan Diego hacía un gran esfuerzo al trasladarse cada semana saliendo «muy temprano del pueblo de Tulpetlac, que era donde en ese momento vivía, y caminar hacia el sur hasta bordear el cerro del Tepeyac».[2]

Según lo escrito por Luis Lasso de la Vega y de acuerdo con la tradición, en 1531, diez años después de la conquista de Tenochtitlan, el sábado 9 de diciembre de 1531 (a sus ya 57 años de edad) muy de mañana en el cerro del Tepeyac escuchó el cantar del pájaro mexicano tzinitzcan, anunciándole la aparición de la Virgen de Guadalupe. Ella se le apareció cuatro veces entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531 y le encomendó decir al entonces obispo, fray Juan de Zumárraga, que en ese lugar quería que se edificara un templo. La Virgen de Guadalupe le ordenó a Juan Diego que cortara unas rosas que misteriosamente acababan de florecer en lo alto del cerro para llevarlas al obispo Zumárraga en su ayate. La tradición refiere que cuando Juan Diego mostró al obispo las hermosas flores durante un helado invierno se apareció milagrosamente la imagen de la Virgen, llamada más tarde Guadalupe por los españoles, impresa en el ayate. El prelado ordenó la construcción de una ermita, donde Juan Diego Cuauhtlatoatzin viviría por el resto de sus días custodiando el ayate en la actual capilla de indígenas. En sus numerosos escritos y cartas, Zumárraga omitió dejar alguna constancia del milagro de las rosas, o de la construcción de la ermita, o de la existencia del indio Juan Diego.

Murió en la Ciudad de México en el año 1548[3]​ a la edad de 74 años en la fecha atribuida del 30 de mayo.

Fue beatificado (junto a San José María Yermo y Parres y los beatos Niños Mártires de Tlaxcala) en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México el 6 de mayo de 1990, durante el segundo viaje apostólico a México del papa Juan Pablo II. Finalmente fue canonizado en 2002 por el mismo Juan Pablo II y la Iglesia católica celebra su festividad el día 9 de diciembre.