Juan Antonio de Urbiztondo

Juan Antonio de Urbiztondo y Eguía
Juan Antonio de Urbiztondo, marqués de la Solana.jpg

Escudo del rey de España abreviado antes de 1868.svg
Gobernador Español de Filipinas
29 de julio de 1850- 20 de diciembre de 1853
Predecesor Antonio María Blanco
Sucesor Ramón Montero Blandino

Escudo del rey de España abreviado antes de 1868.svg
Ministro de la Guerra
12 de octubre de 1856- 16 de diciembre de 1856
Predecesor Leopoldo O'Donnell
Sucesor Francisco de Paula Figueras

Información personal
Nacimiento 7 de enero de 1803
Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg San Sebastián, ( Provincias Vascongadas)
Fallecimiento 26 de abril de 1857
Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Madrid ( Castilla la Nueva)
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Comunión Tradicionalista Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Militar - capitán general
Rango
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Juan Antonio de Urbiztondo y Eguía, Marqués de la Solana ( San Sebastián, 7 de enero de 1803 - Madrid, 26 de abril de 1857) fue un militar español, conquistador del archipiélago de Joló, de modo que Joló y sus dependencias se convirtieron en una parte de las Islas Filipinas bajo la soberanía de España.

Biografía

En 1814 ingresó como caballero paje en el ejército, combatió contra el gobierno del Trienio Liberal y después fue inspector de los Voluntarios Realistas.

Los cronistas de Madrid mantienen que murió asesinado en una disputa acaecida en el Palacio Real de Madrid, en la que se vieron implicados el rey Francisco de Asís de Borbón, Ramón María Narváez, a quien adjudican ser el autor de la muerte de Urbiztondo, y Joaquín Osorio y Silva, que murió asesinado por el propio Urbiztondo.

"...Una noche, a finales de abril de 1857, mientras la reina estaba encerrada en sus habitaciones y en la antecámara se encontraba Narváez con su ayudante de campo, hijo de un Grande de España, que llevaba un conocido título de Castilla (Joaquín Osorio y Silva, marqués de los Arenales), presentóse de improvisto el rey Francisco, acompañado del ministro de la Guerra Urbiztondo, y dio orden de que se franquease la entrada al aposento, donde la reina se había recogido para los menesteres de su vida privada. Opúsose Narváez a que se quebrantara la consigna de que nadie penetrase en la estancia real y don Francisco quiso hacer valer sus derechos de cónyuge, que tan rara vez le preocupaban. Hubo más que palabras, y Urbiztondo, sacando la espada, quiso ser valedor de su regio amigo. Tabóse pendencia, que fue sangrienta, pues Narváez acometió al ministro de la Guerra con una estocada mortal, cuando ya el ayudante del duque de Valencia acababa de recibir otra herida funesta de la espada de Urbiztondo. Madrid supo de una extraña epidemia que se había declarado repentinamente en Palacio y que causó aquellas dos muertes publicadas como naturales ..."

Ana de Sagrera (1990), págs. 234-238.[1]
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