José de Viera y Clavijo

José de Viera y Clavijo
Jose Viera y Clavijo.jpg
Grabado del autor
Información personal
Nacimiento 1731
Realejo Alto. Los Realejos
Fallecimiento 1813, 81 años
Las Palmas de Gran Canaria
Nacionalidad español
Información profesional
Área sacerdote católico, escritor, poeta, botánico e historiador
Género Poesía Ver y modificar los datos en Wikidata
Abreviatura en botánica Viera y Clavijo
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José de Viera y Clavijo ( 28 de diciembre 1731, Los Realejos, Tenerife21 de febrero de 1813, Las Palmas de Gran Canaria) fue un sacerdote católico, historiador, biólogo y escritor español, reconocido como el máximo exponente de la Ilustración canaria.

Biografía

Aunque nació en el Realejo Alto y fue bautizado en la Parroquia Matriz del Apóstol Santiago, su familia se trasladó al Puerto de La Orotava (actual Puerto de la Cruz). Estudió con los dominicos en el Convento de Santo Domingo de Guzmán de La Orotava, destacando en la filosofía escolástica que luego rechazaría. Su afición a la literatura fue temprana, y ya componía versos de niño. La lectura de los discursos de Benito Jerónimo Feijoo le hizo un gran efecto y le inclinó al racionalismo de la Ilustración. Con tan sólo 14 años escribe su primera obra importante, su única novela, titulada Vida del noticioso Jorge Sargo dentro del género de la picaresca, retratando de forma singular la vida y los entornos de Tenerife.

En 1750 recibe las órdenes menores en San Cristóbal de La Laguna y poco más tarde las mayores en Las Palmas de Gran Canaria, cuando es obispo el mercedario fray Valentín Morán Estrada. Ya entonces chocó con el Santo Oficio como pensador rebelde a la tradición y a los argumentos de autoridad.

En 1756 se trasladó con su familia a la ciudad de La Laguna para ejercer como párroco (1757–1770) en la iglesia de los Remedios, actual Catedral de la Diócesis Nivariense. Fue muy bien acogido en la alta sociedad tinerfeña, especialmente por don Tomás de Nava Grimón, marqués de Villanueva del Prado, en cuya casa montó una tertulia con Cristóbal del Hoyo Solórzano, Fernando y Lope de la Guerra y Juan Antonio de Urtusáustegui. De estas reuniones salieron los 50 números de una especie de gaceta confidencial titulada Papel hebdomadario, que no ha subsistido y algunos consideran el primer periódico de Canarias. Por otra parte, el acceso a la excepcional biblioteca del marqués le permitió ampliar su cultura leyendo a los grandes clásicos franceses y a los filósofos y moralistas como el marqués d'Argens, Fontenelle, Voltaire, Montesquieu y Jean-Jacques Rousseau. Publicó entonces su primera obra, El Jardín de las Hespérides.

Parroquia Matriz del Apóstol Santiago, Los Realejos. En este templo fue bautizado José de Viera y Clavijo.

En 1763 comienza a escribir sus eruditas Noticias de la historia general de las Islas de Canaria y entre 1764 y 1770 sus obras El síndico personero general, Gacetas de Daute, Los vasconautas y Carta filosófica sobre la aurora boreal, entre otras. Llega a Madrid el 13 de diciembre de 1770 para publicar la primera parte de sus Noticias de la historia general de las Islas de Canarias y allí un amigo le consigue el puesto de ayo del joven marqués del Viso, Francisco de Silva, hijo único de don José Joaquín de Silva Bazán Meneses y Sarmiento, marqués de Santa Cruz de Mudela. En casa de este culto e ilustrado aristócrata, director de la Real Academia Española, recibió un trato afectuoso, de forma que realizó algunos viajes acompañando a los marqueses, por ejemplo a sus posesiones manchegas, experiencia que relató en su diario Viaje a la Mancha en 1774, que revela unas finas dotes de observación, un gran sentido del humor y, también, una gran hostilidad hacia las órdenes regulares, no en vano acababan de ser expulsados los jesuitas. En 1772 había ya publicado el primer tomo de la Noticias de la historia general de las Islas de Canarias, obra muy documentada y que consideró la mejor entre las suyas, y el segundo un año más tarde; se cree que el marqués habría sufragado los gastos de impresión. El tomo tercero aparecerá en 1776.

De 1777 a 1778 viaja con el botánico Antonio José de Cavanilles a Francia y los Países Bajos, donde escribe su Diario e itinerario de mi viaje a Francia y Flandes. En París participa en los experimentos químicos sobre los gases y el oxígeno que realizaba Joseph Aignan Sigaud de Lafond, y adquiere una gran curiosidad por la química, que se pone a estudiar en el laboratorio de Balthazar-Georges Sage y asiste a los cursos de historia natural de Jacques Christophe Valmont de Bomare, en el Jardin des Plantes. Se le reconoce como socio honorario de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife. En 1777 pasó a socio supernumerario de la Academia de Historia, a propuesta de su director Campomanes. Fue amigo de Melchor Gaspar de Jovellanos como censor y como académico, con quien sostuvo una correspondencia que se ha conservado y editado. Entre 1779 y 1780 publica el Elogio de Felipe V, rey de España, que obtiene el premio de la Real Academia, y escribe además La rendición de Granada, El Hieroteo y el poema didáctico Los aires fijos. De 1780 y 1781 viaja con el marqués por Italia y Alemania; redacta su Diario de su viaje a Italia y Alemania y asiste en Viena a la boda del marqués de Santa Cruz con la condesa Mariana de Waldstein. Allí conoce a Johann Ingenhousz, descubridor de la fotosíntesis, y le interroga sobre sus procedimientos para cuantificar el oxígeno consumido y desprendido por las plantas. También asiste a algunos experimentos en casa de Ingenhousz en compañía del geólogo y químico Fausto Delhuyar en marzo y abril de 1781.

Desde 1781 al menos mantuvo correspondencia con el historiador del arte entonces en Viena Isidoro Bosarte,[2]​ En 1782, siendo obispo de la entonces única diócesis de las Islas Canarias el cisterciense Fray Joaquín Herrera de la Bárcena, es nombrado arcediano de Fuerteventura en la Catedral de Canarias, en Las Palmas de Gran Canaria, y en 1784, año en que se publica el IV.º y último tomo de sus Noticias de la historia general de las Islas Canarias, abandona Madrid y se embarca en Cádiz con destino a Gran Canaria, de donde ya no se moverá hasta su muerte. En dicha isla funda y dirige el Colegio San Marcial, contribuye a la introducción de la imprenta en Gran Canaria y es nombrado Director de su Elogio de D. Alfonso Tostado, Obispo de Ávila...

En 1790 Antonio Porlier, miembro del Consejo de Indias, le ofreció varios empleos en Madrid que no aceptó. Vive bastante activo dedicado a las ocupaciones de su cargo, de la Real Sociedad Económica, del colegio de San Marcial y de sus trabajos literarios y traducciones.

En 1797 conoce los relatos de la derrota de Nelson por el general Gutiérrez en su intento de tomar Santa Cruz de Tenerife. En 1799 escribe el Diccionario de historia natural de las islas Canarias y un año más tarde El nuevo Can Mayor o constelación canaria, colección de 13 octavas reales en las que elogia a los canarios ilustres. La publicación de sus Noticias de la historia general de las Islas de Canaria le acarreó numerosos disgustos.

El 30 de septiembre de 1811 otorga testamento en Telde ante el escribano público Juan Nepomuceno Pastrana. Fallece en Las Palmas de Gran Canaria el 21 de febrero de 1813. Sus restos fueron trasladados a la Catedral de Canarias en 1860 y son sepultados en la Capilla de San José.