José Tomás Boves

José Tomás Boves y de la Iglesia
José Tomas Boves.png
Retrato de Boves basado en las descripciones recogidas por Daniel Florencio O'Leary (1802-1854).
Lealtad Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Reino de España
Participó en Guerra de Independencia de Venezuela

Nacimiento 18 de septiembre de 1782
Oviedo, Bandera de España 1760-1785.svg España
Fallecimiento 5 de diciembre de 1814 (32 años)
Urica, Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Capitanía General de Venezuela
Conocido como León de los Llanos, Urogallo, Bestia a caballo o Taita
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José Tomás Boves y de la Iglesia ( Oviedo, 18 de septiembre de 1782 - Urica, estado Anzoátegui, 5 de diciembre de 1814), también conocido como el León de los Llanos, el Urogallo, la Bestia a caballo o simplemente Taita,[3] y caudillo de los llaneros en el transcurso de la Guerra de Independencia de Venezuela durante la Segunda República ( 1813- 1814).

A lo largo de su breve pero notoria carrera militar, Boves se transformó en un auténtico caudillo popular. Valiéndose de los resentimientos sociales de las clases más bajas contra los abusos y explotación de que eran objeto por la aristocracia criolla desencadenó una feroz ofensiva contra los ejércitos independentistas y se convirtió en un auténtico peligro para la causa republicana de las élites venezolanas.

El liderazgo de Boves constituyó una causa fundamental para la caída de la Segunda República. Sin embargo, nunca llegó a gobernar el país ya que, al mando de los realistas en la crucial batalla de Urica, perdió la vida.

Biografía

Inicios

Nacido en la calle del Postigo, hijo de Manuel Boves y Manuela de la Iglesia. Su padre falleció cuando tenía apenas cinco años por lo que tanto su madre como sus dos hermanas tuvieron que trabajar de criadas.[4] fue juzgado y sentenciado a 8 años de prisión y deportado al castillo de Puerto Cabello en la entonces Capitanía General de Venezuela. Gracias a que Lorenzo Joves, amigo de su padre, le consiguió los servicios del abogado criollo venezolano Juan Germán Roscio, futuro primer vicepresidente de la Gran Colombia, vio conmutada su pena de prisión por la de destierro a la Villa de Calabozo.

Cesáreo Fernández Duro (1830-1908) afirma que su verdadero nombre era José Tomás Rodríguez, que había nacido en Gijón y que mandó un buque corsario. No obstante, en su expediente militar no hay constancia de su servicio en ningún buque corsario. De hecho, España no organizó apenas este tipo de fuerzas en aquella época.

Después de su sentencia se asentó en la región de los Llanos donde abrió una pulpería, actividad considerada infame por los mantuanos de Caracas; ampliando luego sus actividades comerciales con tráfico de ganado cimarrón o salvaje. Rechazado por la aristocracia criolla Boves prefería pasar su tiempo con el pueblo llanero formado por negros, mulatos, mestizos e indios a los que trataba como iguales y por lo que ellos empezaron a llamarle Taita (papá).[4] Allí contrajo nupcias con la mulata María Trinidad Bolívar con la que tuvo un hijo (José Trinidad Bolívar).

En cuanto a su semblanza física, Boves es frecuentemente descrito como grueso de cuerpo, cabeza grande de frente alta y chata, barba rojiza, rubio y «hundidos ojos azules de los que emanaba una clara mirada con fulgores primitivos».[6]

Primera República

Al estallar la Guerra de Independencia de Venezuela en 1810, Boves intenta unirse a la causa independentista apoyándola económicamente con su patrimonio.[8]

Participó en la sangrienta toma y saqueo de San Juan de Los Morros el 23 de mayo, destacando por su valor. Gracias a esto, fue nombrado comandante del Cuerpo de Urbano de Calabozo, unidad de milicianos a caballo.[9] Poco después, el 29 de julio Monteverde entraba en la capital venezolana y la Primera República quedaba liquidada.

Segunda República

En Cartagena de Indias se reunían numerosos oficiales venezolanos exiliados. Ahí empezaron a fraguar un plan con el que recuperar Venezuela, rápidamente reunieron un ejército gracias al apoyo de las Provincias Unidas de Nueva Granada e iniciaron una impresionante ofensiva militar encabezada por Simón Bolívar (1783-1830), la famosa Campaña Admirable.

Entre tanto, la unidad de Boves se unía al ejército de Juan Manuel de Cajigal y Martínez (1757-1823), segundo de Monteverde, que marchaba al oriente dónde otro grupo de exiliados había desembarcado el 13 de enero de 1813 en Güiria bajo el mando de Santiago Mariño (1788-1854), Manuel Piar (1774-1817) y José Francisco Bermúdez (1782-1831), todos procedentes de la Trinidad, donde habían contado con apoyo británico. Establecieron su base de operaciones en Maturín, ciudad a la que Cajigal puso bajo asedio e intentó tomar por asalto el 20 de marzo, 11 de abril y 25 de mayo, fracasando en las tres ocasiones. Por este motivo la ciudad fue llamada por Bolívar Tumba de los Tiranos.

Tras el tercer y último fracaso, Cajigal abandonó la idea de tomar Maturín y decidió apoyar a Monteverde, quien se mostraba incapaz de contener el avance triunfante de Bolívar por el occidente. Ordenó a Boves ir con su unidad de setecientos jinetes a los Llanos y reclutar a todos los locales que pudiera en nombre del rey.[16]

El 6 de agosto Bolívar entró en Caracas y se proclamó la Segunda República, pero aún quedaban núcleos de resistencia dispersos por Venezuela. Según una estimación oficial de los revolucionarios del 11 de enero de 1814, había 2.200 realistas en la provincia de Coro con Carlos Miguel Salomón, 500 en San Felipe a cargo de José de Milliet, 1.500 en Apure con José Antonio Yáñez y Sebastián de la Calzada y 2.000 en Calabozo a cargo de José Tomás Boves.[18]

Caudillo militar

Su primera acción militar de importancia sucedió en el caño de Santa Catalina el 21 de septiembre, con 800 jinetes emboscó a una pequeña unidad republicana enviada desde Calabozo en su búsqueda.[19] Al día siguiente entraba en Calabozo por primera vez.

El gobierno republicano de Caracas no tardó en reaccionar y el general Vicente Campo Elías (1759-1814) fue enviado a derrotar a la guerrilla monárquica con 500 infantes y 1.000 jinetes.[22]

Boves parecía acabado pero volvería a resurgir gracias a la dura represión que desataron las tropas republicanas contra los habitantes de los Llanos y a la captura de esclavos fugitivos que vivían ocultos en la región desde el colapso de la Primera República (un momento caótico en que muchos negros aprovecharon para huir de las plantaciones de la costa, precisamente, una de las misiones de Campo Elías era recuperarlos).[24] Estas acciones supusieron el completo rechazo de la población llanera a la naciente república, convirtiéndose la lucha por la Independencia en una guerra de castas.

Finalmente, el 1 de noviembre publicaba un famoso bando en Guayabal llamando a las clases populares a tomar las armas contra los mantuanos en nombre de «el Rey, la Religión y la Santa Causa»; se iniciaba así el periodo más brutal de la guerra venezolana y que no conocería fin hasta la llegada de la expedición de Morillo:[25]

Don José Tomás Boves, comandante en Jefe del Ejército de Barlovento, etcétera.
Por la presente doy comisión al capitán José Rufino Torrealva para que pueda reunir cuanta gente sea útil para el servicio, y puesto a la cabeza de ellos pueda perseguir a todo traidor y castigarlo con el último suplicio; en la inteligencia que sólo un creo (sic) se le dará para que encomiende su alma al Creador, previendo que los intereses que se recojan de estos traidores serán repartidos entre los soldados que defiendan la justa y santa causa, y el mérito a que cada individuo se haga acreedor será recomendado al señor Capitán Comandante General de la Provincia. Y pido y encargo a los comandantes de las tropas del rey le auxilien en todo lo que sea necesario.
Cuartel General del Guayabal, noviembre 1º de 1813.[26]

Poco después Campo Elías y el grueso de sus hombres partió al noroeste para participar en la batalla de Araure el 5 de diciembre, lo que fue aprovechado por Boves para reunir un nuevo ejército.

Unidos en torno a Boves y con una bandera pirata como principal estandarte,[31]

Campaña de los Valles de Aragua y del Tuy

Boves decidió avanzar con 3.000 infantes y 4.000 jinetes hacia los valles del Tuy y de Aragua;[38] La infantería llanera, que estaba a cargo del asalto de las ciudades, había resultado aniquilada.

Ante la propuesta del arzobispo Coll y Prat de mediar en una guerra cada vez más violenta, Bolívar se limitó a responder «ante la salud de la Patria, no puedo estar cediendo a mis sentimientos de humanidad» en una carta escrita en Valencia el 8 de febrero.[6]

Bolívar, tras conocer la derrota de La Puerta, temeroso de que 1400 prisioneros y heridos peninsulares o de afinidad realista se alzaran en armas para sumarse a Boves, ordenó la matanza de 1253 monárquicos que se encontraban en las cárceles de Caracas y el hospital de La Guaira entre los días 13 y 16 del mes de febrero, siguiendo las pautas del Decreto de Guerra a Muerte.[40] Los prisioneros usualmente eran apuñalados o macheteados en largas agonías para ahorrar municiones, los más afortunados simplemente terminaban degollados o con sus cabezas aplastadas con grandes piedras. En La Guaira se insultaba a los prisioneros ordenándoles llevar el haz de leña con que quemarían su cadáver después. En aquellos espectáculos macabros, mujeres locales bailaban ebrias sobre los cuerpos inertes.

Derrotado en San Mateo, Boves se enteró de que Mariño marchaba con un ejército para liberar a Bolívar de su asedio y decidió salir a su encuentro antes de que ambos unieran sus fuerzas. Lo enfrentó el 31 de marzo en la sabana de Bocachica, cerca de Villa de Cura.[45]

Durante su retirada Boves se encontró con José Ceballos mientras éste asediaba Valencia, tras ser informado de los sucesos de Bocachica Ceballos levanto el asedio y se retiró con su ejército a San Carlos ( 3 de abril). Mariño, envalentonado por su victoria, le atacó en la sabana de Arao el 16 de abril a pesar de los consejos de Urdaneta; al carecer de municiones estuvo a punto de sufrir un desastre militar. Tras esto, finalmente, reconoció la necesidad de unir fuerzas con su rival, Bolívar.

La rivalidad entre el Libertador-Dictador del Occidente (Bolívar) y el Libertador-Dictador del Oriente (Mariño) se empezó a notar tras la acusación de este último al otro culpándole de la ola masiva de deserciones,[54]

La batalla se libró el 28 de mayo. El ejército monárquico asumió una postura defensiva, negándose a avanzar contra el enemigo, esperando que Boves llegara a reforzarle pero nunca paso. Finalmente, Bolívar atacó con sus tropas, la victoria republicana parecía decisiva. Entre muertos, heridos y prisioneros los realistas habían perdido unos tres mil soldados; fueron capturados también cuatro mil caballos, cinco mil fusiles, toda la artillería y el parque completo.[55]

Ribas crítico al Libertador por dispersar sus fuerzas. Lo cierto es que había una razón política detrás: la posición de Bolívar dependía del apoyo de sus oficiales y soldados ya que el grueso del pueblo seguía siendo realista, debido a ello decidió dejar satisfechos a sus lugartenientes dándoles mandos independientes.[6] Acababa de cometer el error de subestimar al caudillo de los Llanos.

Este último, a pesar de las peticiones de ayuda de Cajigal, se negó a involucrarse en la campaña de Carabobo, aprovechando el tiempo para conseguir refuerzos y apertrechar a sus tropas.[61]

Poco antes de la batalla decisiva, el asturiano envió al arzobispo Coll y Prat a negociar con Bolívar. Se le informó de los éxitos realistas en Chile y México, que Boves había sumado a su ejército los dispersos de Bocachica y los fugitivos de Carabobo y le llegaban envíos de armas y caballos procedentes de Guayana, siendo capaz de tomar Caracas.[6] Finalmente, se le ofreció un armisticio honorable, de prometer interceder en la desmovilización de otras fuerzas insurgentes podría participar en el gobierno de la Capitanía General o del Virreinato. Bolívar consideró llegar a ser un día virrey, aunque luego lo desecho.

Batalla de La Puerta

Mariño marchó solo a enfrentarse a Boves, quien lo esperaba en la quebrada de La Puerta, el mismo lugar de su victoria sobre Campo Elías. El campo de batalla elegido por el asturiano estaba cerca de grandes planicies, si conseguía atraer al terreno abierto a los revolucionarios su caballería quedaría en condiciones de invencibilidad.[62] En un extremo estaba la sabana de Ocumare, La Puerta en medio y la entrada del desfiladero en el otro lado, allí se atrincheraron los republicanos.

La tropa de Mariño se componía de 1.500 infantes, 700 jinetes, 100 artilleros y 7 cañones,[64] En esos instantes llegó Bolívar con los refuerzos, viendo el campo de batalla y sabedor de la anterior victoria de Boves en el mismo lugar dio órdenes de comenzar la retirada a un sitio más seguro, pero el asturiano se percató de inmediato y ordeno a sus batallones de infantería apoyados por alguna caballería atacar, pronto el combate se generalizado por todo el frente.

La hueste llanera cargó de frente dos veces contra el batallón Aragua pero fue rechazada por el nutrido fuego de infantería y artillería.[65]

Los comandantes del ejército republicano se dieron cuenta de que habían sido vencidos y escaparon como pudieron. Bolívar por Villa de Cura y Mariño por San Sebastián. Más de mil de sus soldados quedaron muertos en el campo de batalla, incluidos el ministro Antonio Muñoz Tébar, Manuel Aldao, Ramón García de Sena y el coronel Pedro Sucre. Diego Jalón fue capturado y decapitado.[71]

La derrota en la quebrada significó la condena de la Segunda República. Boves, no obstante, no marchó inmediatamente sobre Caracas. Consideró que, primero, debía apoderarse de Valencia, urbe defendida por el gobernador militar, coronel Juan de Escalona, y el doctor Miguel Peña.[72]

Asedio de Valencia

Retrato grabado de José Tomás Boves de 1882.

El 17 de junio el asturiano avanzó sobre La Cabrera, pueblo defendido por 500 hombres capitaneados por el coronel José María Fernández, el mismo día capitularon y todos los sobrevivientes fueron degollados.[75]

Boves llegó a Valencia en la jornada del 19. Inicialmente invitó a los defensores a rendirse bajo la amenaza de que sí luchaban mataría a todos los que en la urbe moraban. Tras ser rechazado su ofrecimiento ordenó el ataque contra la ciudad pero fracaso. Pasarían tres días más para que los realistas pudieran lanzar un nuevo ataque, que también fue rechazado.[76] El 3 de julio los defensores habían sido reducidos a menos de dos centenares, entonces hubo un nuevo ataque que consiguió apoderarse de parte importante de la ciudad. Al día siguiente llegaron numerosos refuerzos de Cajigal, Ceballos y La Calzada. Todo acabó el día 9 con la capitulación de la ciudad bajo el compromiso de Boves de perdonar la vida a los rendidos.

Durante la noche próxima se produjo una de las matanzas más infames de la guerra. Boves invito a los altos funcionarios y oficiales de Valencia a un baile en honor de su victoria, mientras ordenaba a las mujeres bailar un canto popular llamado El Piquirico sus parientes varones eran ejecutados.[80]

El asturiano de inmediato dividió su ejército: 2.000 jinetes irían bajo su mando personal a Caracas mientras el resto de la tropa, 6.000 u 8.000 llaneros a pie y a caballo bajo la dirección de Morales, debían interceptar a la columna de refugiados que huía al este.[82]

Emigración a Oriente

Aprovechando que Boves asediaba Valencia Bolívar consideró inicialmente resistir a ultranza en Caracas, pero dado lo escaso de su tropa y ante el miedo que los esclavos se alzaran decidió ordenar la retirada que comenzó el 6 de julio.[86]

Nueve días más tarde entraba Boves a Caracas, iniciándose tiempo después la persecución de aquellos involucrados en las matanzas de españoles.[89]

A finales de agosto y comienzos de septiembre José Félix Ribas (1775-1815) reunía una importante tropa en Maturín con apoyo de Bermúdez a la vez que Piar se hacía fuerte en Isla Margarita. Ribas y Piar terminaron por desconocer el rango de Bolívar y Mariño, obligándoles a exiliarse en Cartagena de Indias. Morales decidió asedia a Ribas y Bermúdez, llegó el 7 de septiembre a la ciudad y la puso bajo sitio, pero cinco jornadas después los republicanos salieron de sorpresa contra el campamento realista aprovechando que no había vigías. La horda llanera incluía 3.090 jinetes y 3.400 infantes,[91] Tras el desastre Morales se refugió en Urica para unirse con Boves.

Los republicanos han conseguido reclutar más de 6000 soldados, pero están agrupados en dos núcleos distintos: en Cumaná Piar ha reunido 2000 efectivos entre locales y margariteños;[94] Posteriormente irían contra el caudillo pero aquel demostró una velocidad tan en la campaña que consiguió aniquilar por separado a los grupos revolucionarios.

Mapa de las guerras entre 1806 y 1814 en las actuales repúblicas de Colombia y Venezuela.

Entre tanto Boves marchaba al oriente, a su hueste se les suman numerosos realistas, especialmente de Barcelona y Cumaná.[94]

Poco después Morales consigue reunirse con su comandante, ambos juntan más de 8.000 efectivos.[97]

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