José Osorio y Silva

José Osorio
Marqués de Alcañices
Jose Osorio y Silva, duque de Sesto.jpg
Pepe Alcañices en una fotografía de 1866

Alcalde de Madrid
16 de octubre de 1856-6 de octubre de 1865

Presidente de la Diputación de Madrid
18 de diciembre de 1861-30 de mayo de 1863

Jefe superior de Palacio
1875-1885

Información personal
Nombre completo José Isidro Nicolás de Bari Manuel Joaquín Francisco de Borja Ramón Cayetano[1]
Nacimiento 4 de abril de 1825
Madrid
Fallecimiento 30 de diciembre de 1909
Madrid
Lugar de sepultura Cementerio de La Almudena Ver y modificar los datos en Wikidata
Residencia Palacio de Alcañices
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padre Nicolás Osorio y Zayas Ver y modificar los datos en Wikidata
Cónyuge Sofía Troubetzkoy
Información profesional
Ocupación Político Ver y modificar los datos en Wikidata
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José Osorio y Silva ( Madrid, 4 de abril de 1825 - Madrid, 30 de diciembre de 1909), XVII marqués de Alcañices y grande de España, también conocido por el título de duque de Sesto que llevó en vida de su padre y familiarmente como Pepe Osorio o Pepe Alcañices, fue un aristócrata, político y militar español, destacado por el papel que jugó en la Restauración borbónica que tuvo como desenlace el ascenso al trono de Alfonso XII de España, empresa en la que gastó gran parte de su fortuna familiar. Fue jefe y representante de las casas de Alcañices, Alburquerque y los Balbases, reuniendo en su persona dieciséis títulos nobiliarios y cuatro Grandezas.

De fuertes convicciones monárquicas, heredadas de la educación y tradición familiar, puso a disposición de la familia Real española su residencia de Deauville ( Francia) durante su exilio, y costeó los gastos que supuso el retiro. Alfonso XII de España lo quiso como a un padre, y fue durante toda la vida su mejor amigo y su consejero más cercano.[2]​ También fue mentor y educador del príncipe Alfonso, y junto a su mujer, la princesa rusa Sofía Troubetzkoy, desarrolló socialmente la restauración acercando a la nobleza española a su causa, mientras que su amigo Antonio Cánovas del Castillo lo hacía políticamente.

Considerado uno de los mejores alcaldes de Madrid, convenció a Isabel II de España para que abdicase en favor de su hijo Alfonso, como única vía para restablecer la monarquía, siendo el primero en firmar el documento. Su participación en ello fue tal, que la reina le dijo a su hijo: «Alfonso, dale la mano a Pepe, que ha conseguido hacerte Rey».[2]​ A la muerte de éste en 1885, cayó en desgracia frente a su viuda, la reina María Cristina de Habsburgo-Lorena, por lo que se alejó de la corte y durante los últimos años de su vida retomó la política y se dedicó a negocios empresariales y a viajar por Europa en compañía de su esposa.

Falleció el 30 de diciembre de 1909, el mismo día en que se cumplían treinta y cinco años del inicio de la Restauración borbónica por la que tanto luchó, a consecuencia de una pulmonía en su palacete del paseo de Recoletos a los 84 años sin sucesión, nombrando como su heredero a su sobrino Miguel Osorio y Martos.

Biografía

Nacimiento y filiación

Nació en Madrid, en el desaparecido palacio de Alcañices el 4 de abril de 1825, siendo hijo de Nicolás Osorio y Zayas ( 1793- 1866), marqués de Alcañices y de los Balbases, duque de Alburquerque, que reunía en su persona dieciocho títulos nobiliarios y seis grandezas de España. El marqués estuvo al servicio de la Corona de España, siendo Mayordomo mayor del rey Francisco de Asís de Borbón, Mayordomo y Caballerizo mayor de la infanta Isabel, princesa de Asturias, Gentilhombre Grande de España con ejercicio y servidumbre de la reina Isabel II de España y ayo de Alfonso XII siendo príncipe.[3]

Su madre fue Inés de Silva y Téllez-Girón ( 1806- 1865), hija de José Gabriel de Silva-Bazán y Waldstein, décimo marqués de Santa Cruz, grande de España, y de Joaquina Téllez-Girón y Pimentel, condesa de Osilo. Tuvo seis hermanos, de los cuales únicamente sobrevivió Joaquín, con quien tuvo una estrecha relación durante toda su vida, y a quien cedió el condado de la Corzana para él y sus sucesores, casando con María de las Mercedes de Heredia y Zafra-Vázquez, III marquesa de los Arenales.[3]

Desde pequeño fue educado por los profesores más prestigiosos del momento, y aprendió a hablar inglés, francés e italiano; en 1834 ingresó en el colegio Masarnau de Madrid, dependiente de la Universidad de Madrid. La familia pasaba los veranos en Cuéllar ( Segovia), cuyo castillo era propiedad familiar y estaba destinado a este fin desde que los Duques de Alburquerque se trasladaron a vivir junto a la corte; también visitaban a menudo Ledesma (Salamanca) en sus vacaciones. Frecuentó desde su infancia el Palacio Real de Madrid, donde acudía junto a su madre que fue gran amiga de la reina María Cristina, y tras la muerte del rey y el posterior inicio de la primera Guerra Carlista, la familia se exilia en Italia, instalándose en Roma, Nápoles y Palermo.[4]

Su matrimonio y otras relaciones sentimentales

Considerado uno de los mejores solteros del momento por su acaudalada fortuna y sus títulos nobiliarios,[9]

Pepe Osorio junto a su mujer Sofía Troubetzkoy, en una fotografía tomada en Deauville en la primavera de 1869, pocos días después de su boda.

Finalmente en 1868, estando en Deauville ( Francia) acompañando en el exilio a la familia Real Española, conoció a la princesa rusa Sofía Troubetzkoy, que había enviudado tres años antes de Carlos Augusto de Morny, medio hermano precisamente de Napoleón III. La paternidad de Sofía se disputaba entre el príncipe Serguei Vassilievitch Troubetzkoy y el mismísimo zar Nicolás I de Rusia, quien sentía admiración por su madre, Ekaterina Petrovna Moussine-Pouchkine, algo de lo que ella presumía.[11]

Su esposa, considerada una de las mujeres más bellas y elegantes de la Europa del siglo XIX, deslumbró en la corte con su espíritu cosmopolita y su entusiasmo por la monarquía, además de por sus gustos en moda y decoración, que pronto fueron imitados tanto como lo habían sido en Francia. Pocos años después del matrimonio y a instancias de Sofía, se llevó a cabo una importante remodelación del palacio de Alcañices, adaptando a su gusto la residencia familiar en la que se instaló el primer árbol de Navidad de España, a instancias de la duquesa en las Navidades de 1870.[12]

Sin haber tenido sucesión en el matrimonio, Sofía falleció el 27 de julio de 1897, y Pepe la sobrevivió doce años más. Poco antes de morir, llamó a su sobrino Miguel, a quien declaró por su heredero y le pidió que delante de él quemase la intensa correspondencia que había mantenido con Paca de Portocarrero, a quien había amado; con Eugenia de Montijo, que le había amado a él, y las de Sofía, su mujer.[13]

Títulos, condecoraciones y mercedes

José Osorio vestido con el traje de la Orden de Carlos III (s. XIX).

Desde que su nacimiento ostentó como heredero de la Casa los títulos de duque de Sesto, marqués de Montaos, de Cuéllar y de Cullera.[14]​ Recibió su primera condecoración en 1844, a los 19 años, cuando fue nombrado caballero de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Tras ella se sucedieron numerosos nombramientos, como el de caballero del collar de la Orden de Carlos III que le concedió Isabel II en 1863, y de cuya orden fue posteriormente gran canciller de forma interina.

También fue caballero de la Orden del Toisón de Oro, recibió la medalla de oro de Alfonso XIII y fue gran canciller interino de la Orden de Isabel la Católica. También le fueron impuestas numerosas condecoraciones extranjeras, como la gran cruz de la Orden de Cristo de Portugal, la gran cruz de la Orden de los Santos Mauricio y Lázaro de Italia, la gran cruz de la Orden del Águila Roja de Prusia o la gran cruz de la Legión de Honor de Francia, y otras en Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Hungría, Suiza y Turquía.[15]

A la muerte de su padre ocurrida en su palacio de la calle de Alcalá el 31 de enero de 1866, le sucedió en sus quince títulos nobiliarios: las cinco Grandezas de la Casa -los marquesados de Alcañices y los Balbases, los ducados de Alburquerque y Algete y el condado de la Corzana- y los de marqués de Cadereita, Fuensaldaña, Grajal, Huelma, Ledesma, la Torre, las Torres, Villaumbrosa y Villanueva de Cañedo.[16]

Tradición familiar: la hípica

Pepe Osorio posando montado a caballo en su finca del Soto de Mozanaque ( Algete) en 1874, vistiendo el traje nacional de faena de campo.

Desde niño es instruido en las armas, practicando los juegos de moda, como la esgrima, para la que tenía una sala en casa. Su padre fue uno de los doce fundadores en 1841 de la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar de España, por lo que inculcó a sus hijos su pasión por la hípica. Desde pequeño se mostró como un gran jinete, montando en el Soto de Mozanaque, una finca familiar ubicada en Algete, donde aparece siempre acompañado de su tío Juan de Silva, futuro marqués de Arcicóllar, que era más joven que él; de Andrés de Arteaga, marqués de Valmediano y casado con una hermana de su madre, de su primo Jacobo Méndez de Vigo, conde de Santa Cruz de los Manueles y de Nicolás Patiño, marqués del Castellar, entre otros, que eran conocidos por su edad como «los pollos». Posteriormente se unirían al grupo los hijos del duque de Alba, Jacobo, futuro duque, y Enrique, conde de Galve.[5]

Dirigió la yeguada real y fue montero mayor de Alfonso XII, y caballerizo de los infantes. A lo largo de toda su vida ocupó diversos cargos en diferentes instituciones relacionadas con la hípica. Así en 1855 ingresó en la asociación General de Ganaderos del Reino, y dos años más tarde fue nombrado miembro del jurado para la Exposición de Ganados. Sucesivamente fue miembro de la comisión de Compra de caballos para los depósitos del Estado ( 1860- 1864), del consejo superior de Agricultura, y vocal de la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar, entidad de la que su padre fue socio fundador y que él terminó presidiendo en el periodo de 1886- 1907. Otros cargos ocupados fueron la presidencia de la comisión delegada del concurso Hípico de 1892 y la del registro de caballos de purasangre, así como miembro de la junta de los depósitos de sementales.[5]

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