José María de la Vega Samper

José María de la Vega Samper
Información personal
Nacimiento25 de agosto de 1900
Toledo
Fallecimiento7 de junio de 1980
Madrid
NacionalidadEspañola Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
EducaciónDoctor Arquitecto
Educado enEscuela de Arquitectura de Madrid (1926)
Información profesional
OcupaciónArquitecto
Obras notables
Distinciones

José María de la Vega Samper (Toledo, 25 de agosto de 1900-Madrid, 7 de junio de 1980) fue un arquitecto español, autor de numerosos edificios singulares tanto en España como en el extranjero. Era hijo primogénito de Juan José de la Vega y Benito, Abogado y Jefe de la Administración Civil del Estado de origen conquense, y hermano del industrial y académico de Farmacia, Antonio de la Vega Samper.

Biografía

Nació estando su padre destinado en Toledo como administrador del Hospital del Rey, y con motivo de acompañar a su padre a su toma de posesión como secretario del Gobierno Civil de Baleares descubre su vocación por la arquitectura, siendo capaz de reproducir de memoria el Castillo de Bellver en el jardín del cigarral paterno con ladrillos cocidos por él mismo. Comenzó el preparatorio en la Academia Ribes de Madrid, donde coincidió con Luis Gutiérrez Soto. Empezó sus estudios universitarios en Madrid en 1918, terminando la carrera de Arquitectura en 1926. Comenzó a despuntar profesionalmente recién terminada la carrera, ingresando en el Departamento de Edificaciones de la Compañía Telefónica Nacional de España.[2]​ Posteriormente reemplazó a Cárdenas como Director, siendo suyos algunos de los edificios más emblemáticos de la Compañía,

Edificio de la Telefónica

Al llegar la II República continuó con su trabajo anterior, pero además ingresaría como arquitecto de la Guardia Civil, tras concurso convocado por el Ministerio de la Gobernación (1931), lo que le permitió desarrollar diversos proyectos de casas cuartel.[3]​ Posteriormente, al recrudecerse el ambiente y estando su familia muy significada desde el punto de vista político y religioso, terminó por ser recluido en la Cárcel Modelo de Madrid donde permaneció varios meses y desde la que pudo escapar ya empezada la Guerra Civil para pasar al extranjero, residiendo en Bruselas, Londres y Lisboa, y desde ahí regresó con su familia a zona nacional. Al término de la guerra y hasta 1941 continuó en el Cuerpo de Arquitectos de la Guardia Civil, y posteriormente se le nombró arquitecto de la Dirección General de Prisiones, etapa en la que fue autor de varios penales repartidos por toda España.


Entre octubre y noviembre de 1947 forma parte de la delegación oficial que participó en el VI Congreso Panamericano de Arquitectos, celebrado en Lima, de máxima importancia para el régimen al tratarse de la primera salida al extranjero de la arquitectura española de posguerra. Allí volvió a coincidir, entre otros, con Gutiérrez Soto. Pese a lo decepcionante de la propuesta española tras casi diez años de autarquía, el congreso sirvió a los participantes españoles como revulsivo, y para tomar contacto con la realidad de la arquitectura internacional, lo que propició un progresivo abandono del estilo racionalista y conservador hacia una modernidad que se plasmará poco a poco en sus siguientes obras de estilo más internacional. Quizá por ello, en su discurso sobre la organización colegial de los arquitectos, de la Vega arengó a sus colegas en el exilio a regresar para colaborar con la reconstrucción del país.[5]

Habiendo sido su padre amigo cercano y compañero político de Enrique Gil Robles, José María de la Vega Samper heredó la amistad con su hijo José María Gil-Robles, quien le reclutó como miembro de la Asociación Católica de Propagandistas, institución para la que diseñó varios edificios representativos.

Su salud comenzó a deteriorarse debido a una hemiplejia y, pese a una cierta recuperación, terminó falleciendo poco antes de cumplir los 80 años de edad. Estaba casado con María del Carmen de Aguilar y Ester, y tuvo ocho hijos, de los cuales dos continuaron con su estudio de arquitectura.

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