José Luis Geresta Mujika

José Luis Geresta Mujika, alias Oker o Ttotto,[1] fue un terrorista integrante del comando Donosti de la organización ETA. Fue acusado de haber tomado parte en los asesinatos del concejal del Partido Popular Miguel Ángel Blanco y del político socialista Fernando Múgica, para el cual habría prestado un vehículo familiar, así como en una conspiración para el asesinato de la concejal del PP Elena Azpiroz.

Respecto del asesinato de Miguel Ángel Blanco ocurrido el 12 de julio de 1997 en junio de 2006, durante el juicio contra García Gaztelu, Txapote, se acusó a Geresta Mujika de sujetar maniatado al asesinado mientras Txapote lo ejecutaba e Irantzu Gallastegi, Amaia vigilaba la zona en un coche aparcado en las proximidades. El asesinato se cometió en una pista forestal cercana a Lasarte.[2]

Polémica sobre su muerte

Su cadáver fue encontrado con un orificio de bala en la sien derecha a las 6.30 del 20 de marzo de 1999 en un descampado cerca del barrio de Zamalbide en Rentería ( Guipúzcoa), solo once días después de la caída de otros dos miembros del Comando Donosti. Junto al cuerpo se encontró una pistola Astra del calibre 6,35. Inicialmente se creyó que la pistola que se halló junto al cadáver de Geresta era del calibre 22, el mismo que el del arma utilizada para asesinar al concejal Miguel Ángel Blanco, hipótesis que quedó descartada al comprobar que se trataba de una pistola de calibre inferior. Dicha pistola no había sido utilizada en atentados terroristas[3] y no se conocen precedentes de que la organización terrorista haya empleado pistolas del 6,35. Esta muerte fue calificada inicialmente por fuentes policiales y judiciales como suicidio.

Sin embargo, sectores próximos a ETA calificaron la muerte de Geresta de asesinato, especialmente tras saberse que la pistola se encontraba junto al lado izquierdo del cadáver[7] lo cual, remitiendo al recurrente tema de la tortura policial en ámbitos abertzales, podría tratarse de un caso más de esta hipotética práctica en caso de que hubiera ocurrido estando Geresta aún vivo durante la operación o, más probablemente, de una acción de guerra psicológica con vistas a generar miedo y paranoia entre quienes, de manera más o menos fundada, se identificaran con el fallecido.

José Antonio Sáenz de Santamaría, ex-militar y asesor contra el terrorismo del ministro del Interior socialista entre 1986 y 1996, encuadró la muerte de Geresta en la guerra sucia, en una entrevista publicada por el diario La Razón el 19 de noviembre de 2001.[8]

El ayuntamiento de Cizúrquil en Guipúzcoa, gobernado por la coalición PNV-EA aprobó una moción con el voto a favor de Herri Batasuna en la que se afirmaba que dicha muerte era sospechosa de ser un nuevo episodio de la guerra sucia utilizada por el Estado español.[9]

El portavoz de Herri Batasuna, Joseba Permach, dijo también en aquel momento que la muerte José Luis Geresta formaba parte de un episodio de guerra sucia orquestado por las fuerzas de seguridad del estado, junto a otros casos recientes como los de Josu Zabala, Basajaun (suicidado en 1997) y Xabier Galparsoro, Anuk (muerto en 1993 al saltar por la ventana de la Jefatura Superior de Policía de Bilbao).[10]

Esta muerte fue uno de las detonantes que adujo ETA para poner fin a la tregua que venía observando hasta entonces.

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