José Jackson Veyan

José Jackson Veyán ( Cádiz, 6 de julio de 1852 - Madrid, 31 de mayo de 1935), autor teatral y poeta español, hijo único del dramaturgo y actor Eduardo Jackson Cortés y de la actriz Dolores Veyán Carvajal.

Biografía

Era nieto de un marino y comerciante inglés que se estableció en Cádiz. Huyendo de la carrera de Farmacia a causa de sus aficiones literarias (en 1870 ya había colaborado en la revista gaditana La Guardilla Artística y estrenado la pieza dramática ¡Guerra a las mujeres!) estudió para ingresar en Telégrafos, lo que logró en 1871 como oficial segundo, y fue destinado a Santander. Allí hizo amistad con William Rowland, nieto del famoso sir Robert Rowland Hill; de inmediato empezó a componer versos que enviaba a la prensa. Mientras tanto seguía su carrera laboral en telégrafos: Vicálvaro (1874-1878), El Pardo (hacia 1881), en Alcalá de Henares, en Leganés (1882-1883), en Arganda del Rey, en Carabanchel Bajo y en Madrid Central, aunque también estuvo destinado en oficinas de Pravia (Asturias) y Vilches (Jaén). Finalmente entre 1911 y 1914 fue Jefe de Telégrafos en Valladolid y se jubiló como Inspector del Cuerpo de Telégrafos en Sevilla el 6 de julio de 1917 a los 65 años de edad, concediéndosele como recompensa a sus servicios los honores de Jefe Superior de la Administración.[1]

En Santander encargó en 1892 el Panteón del Inglés, en memoria de su amigo británico William Rowland que falleció tres años antes al caerse de su caballo en el mismo lugar en el que está ubicado el monumento. Matilde Camus transcribe parte de " Breves Apuntes" de Jackson donde él mismo cuenta lo que motivó su construcción:[2]

«Mi estimado amigo de la infancia, William Rowland, nieto del famoso profesor inglés Sir Robert Rowland Hill, coterráneo y gran amigo, éste, de mi abuelo paterno, era uno de mis más asiduos visitantes durante los meses de estío e incluso en el otoño. Lamentablemente, en septiembre de 1889, cuando Rowland y yo cabalgábamos tranquilamente cerca del acantilado, mientras el mar, con mayor furia que de costumbre rompía con estruendo sobre las rocas, el caballo que montaba mi amigo se asustó de tal forma que le derribó. A consecuencia de la fuerte caída sufrió un duro golpe en la cabeza, con rotura craneana, que le produjo la muerte instantánea. En tanto el caballo, por su propio peso, rodaba despeñándose contra las rocas. A petición de la familia, ocupándome de todo y en resistente caja mortuoria, el cadáver de Rowland fue trasladado prontamente a Inglaterra».

En Madrid empezó su carrera dramática con piezas cortas para el teatro por horas, a veces en colaboración con su padre. En 1876 imprimió un libro de versos, Primeros acordes. En cuanto a las piezas dramáticas, llegó a la cifra de al menos 185 libretos de zarzuela y género chico, algunos como autor y otros como coautor. Colaboró, aparte de con su padre, con figuras tan destacadas como el escritor Carlos Arniches, Ramos Carrión, Salvador María Granés, Navarro Gonzalvo, Eloy Perillán, Felipe Pérez y Eusebio Sierra y los compositores Tomás Bretón, Manuel Fernández Caballero, Ruperto Chapí, Federico Chueca y Amadeo Vives entre otros.

De sus obras destacan los libretos de El barquillero, El capote de paseo, Los trabajadores, Château Margueaux, su favorita, y La espada de honor, con música de Guillermo Cereceda, estrenada en 1892 y que se mantuvo muchos meses en cartel; en el género lírico destacan Primeros acordes, Mi libro de memorias y Allá va eso.

Fue ascendido al puesto de oficial primero y en 1903 al de encargado de la Biblioteca de Telégrafos y de allí fue a su último destino como telegrafista, Sevilla. Fue periodista habitual en revistas y semanarios de la época: redactor en Madrid de La Ilustración Española y Americana, La Moda Elegante, Madrid Cómico y El Cascabel; colaborador en El Imparcial y El Heraldo y en las revistas Blanco y Negro, Mundo Cómico,Barcelona Cómica y El Gato Negro entre otras, así como en revistas corporativas como El Telegrama y El Telegrafista Español.[3] Toda esta infatigable actividad se debía a la necesidad de alimentar a los 22 hijos que llegó a tener de dos matrimonios y a su carácter pródigo, por lo que al llegar su jubilación en 1917 estaba prácticamente arruinado, a pesar del dineral que llegó a cobrar en sus momentos de gloria teatral, en los que se permitía veranear en Castrourdiales con toda su enorme familia, pues nunca rompió del todo el contacto con Santander. Fue de carácter bonancible y generoso, aunque también guasón y chistoso; una de sus manías particulares era la de hacerse pasar por hombre pendenciero, asesino y matasiete.

Jackson Veyán fue además secretario del Círculo Artístico y Literario de Madrid, socio de mérito del Fomento de las Artes y socio de número del Centro Instructivo del Obrero en Madrid, e individuo de la Academia de Ciencias y Artes de Cádiz y de la Sociedad de Escritores y Artistas de la misma ciudad, entre otras.

Recibió diversas distinciones. Tuvo la Cruz del Mérito Militar como oficial de Telégrafos durante la última guerra carlista; en 1879 obtuvo la cruz de la Orden de Isabel la Católica por un poema a la boda de Alfonso XII; al año siguiente consiguió diploma de honor en los Juegos florales de El Ferrol y en 1881, año en el que se celebró el segundo centenario de la muerte de Calderón de la Barca, obtuvo los tres primeros premios por tres distintas composiciones en los certámenes del Fomento de las Artes de Madrid, Universidad de Zaragoza e Instituto de León.

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