José Francisco Barrundia y Cepeda

José Francisco Barrundia y Cepeda
José Francisco Barrundia.jpg

Escudo de la República Federal de Centro América.svg
Presidente de la Federación Centroamericana
1829-1829
Sucesor Francisco Morazán

Información personal
Nacimiento 12 de mayo de 1787 Ver y modificar los datos en Wikidata
Ciudad de Guatemala, Guatemala Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 4 de agosto de 1854 Ver y modificar los datos en Wikidata (67 años)
Nueva York, Estados Unidos Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Guatemalteca Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Martín Barrundia e Iparraguirre y Teresa Cepeda
Cónyuge Antonia Flores
Hijos Juan Martín Barrundia Flores
Información profesional
Ocupación Político y periodista Ver y modificar los datos en Wikidata
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José Francisco Barrundia y Cepeda ( Nueva Guatemala de la Asunción, 12 de mayo 1787 – Nueva York, 4 de agosto 1854) fue un político, presidente de la República Federal de Centroamérica y escritor guatemalteco.[1]

Biografía

Retrato de Teresa Cepeda Chamorro de Barrundia, madre de Barrundia y Cepeda.

Barrundia era hijo de Martín Barrundia Iparraguirre y doña Teresa Cepeda Chamorro.[1]

Barrundia se encargó de la sección de variedades de El Editor Constitucional, que dirigía el Dr. Pedro Molina Mazariegos, en la cual publicó varios escritos en que se abogaba por la liberación política, por el progreso de la universidad y el bienestar de los indígenas.[1]

En la noche del 14 de septiembre, enterados de la convocatoria del Capitán General Gabino Gaínza para tratar el asunto de la independencia, Molina y Barrundia -junto con otros criollos guatemaltecos- visitaron los barrios populares de la ciudad para invitar a la gente a concurrir el día siguiente a la plaza mayor.

Presidencia de la República Federal de Centroamérica

José Francisco Barrundia cuando era teniente del Regimiento (antes Batallón) Fijo de Infantería de los Reales Ejércitos en la Capitanía General de Guatemala.

En 1829 fue llamado a ejercer la presidencia de la República Federal de Centroamérica. Durante su administración tomaron preponderancia las ideas anticlericales para combatir a las órdenes regulares de la Iglesia Católica, principales miembros del partido conservador guatemalteco [3]

Otra importante labor de Barrundia fue su iniciativa para adoptar los códigos de Livingston -los cuales tradujo él mismo-, que tantos problemas acarrearon al gobierno del doctor Mariano Gálvez, debido a que sustituían las antañonas leyes penales de la colonia, por el moderno y revolucionario método de jurados a los que el pueblo centroamericano no estaba acostumbrado. Los códigos fueron promulgados solemnemente el 1 de enero de 1837.[1]

Lucha contra el gobierno de Mariano Gálvez

Doctor Mariano Gálvez durante su época de Jefe del Estado de Guatemala
Museo Nacional de Historia de Guatemala
«El gobierno ve con dolor que no han tenido hasta ahora todo el efecto deseado sus providencias, dirigidas a reprimir los excesos de las partidas armadas que afligen a varios pueblos del Estado y que mantienen en ontinuo sobresalto al hacendado y al comerciante. Repetidas instrucciones se han dado sobre el particular al ciudadano Rafael Carrera y, aunque éste se manifiesta anuente a los deseos del gobierno, no faltan quejas de desórdenes cometidos bajo su nombre, así como partes de alarmas que se observan por varios puntos y se proclaman ser autorizados por aquél comandante».

Y tres días después:
«No cabe duda alguna acerca de la invasión que intentan hacer las fuerzas de Carrera a esta capital. El peligro es inminente y formidable: todos los habitantes de los campos están bajo sus banderas especialmente los de las cercanías de la corte... El gobernante sería un criminal si no declarase que no puede proveer a la conservación del Estado, siguiendo el orden regular de la Constitución y que necesita amplia autorización para obrar con energía y poder destruir las facciones.»

—Felipe Molina
a la Asamblea Nacional[4]

En 1837 Rafael Carrera inició la lucha armada contra el régimen de Francisco Morazán, entonces presidente de las República Federal de Centroamérica; luchó contra quien gobernaba el Estado de Guatemala, liberal al igual que Francisco Morazán, el doctor José Mariano Gálvez. Carrera fue el máximo dirigente de las fuerzas insurgentes, entre las que se encontraban numerosos indígenas;[5] la razón por la que contó con el apoyo de los indígenas fue que el 9 de junio de 1837, el Estado de Guatemala, había vuelto a implantar el tributo indígena que había sido suprimido desde tiempo colonial por la Cortes de Cádiz. Los insurgentes empezaron las hostilidades por medio de una guerra de guerrillas: atacando poblaciones sin dar oportunidad de tener encuentros con las tropas del gobierno. Al mismo tiempo, se propagaba la idea de los enemigos de Gálvez, que lo acusaba del envenenamiento de las aguas fluviales para propagar el cólera morbus a la población, cosa que no ocurría sino por el crecimiento poblacional y la poca capacidad de la estructura sanitaria de la ciudad. Esta acusación favoreció a los objetivos de Carrera, poniendo a una gran parte de la población en contra de Mariano Gálvez y de los liberales en general.

La intransigencia de Barrundia en la defensa de sus ideas personales, su carácter vehemente y su arrogancia lo llevaron incluso a pactar con los enemigos de su causa -tal es el caso de su alianza con Rafael Carrera para derrocar el régimen liberal del doctor Gálvez- o, aún, sacar adelante leyes lesivas a Centroamérica, como sucedió con la aprobación del decreto del 21 de marzo de 1847 que proclamó, por moción de Barrundia, al Estado de Guatemala, una nación soberana, una república libre e independiente, rompiendo Guatemala en esta forma el pacto federal ya casi inexistente, en beneficio del sector conservador.[3]

La lucha contra el gobierno liberal de Gálvez había tomado tintes de guerra santa, pues eran los párrocos del clero secular -quienes no habían sido expulsados del país- quienes arengaban a los campesinos a defender los derechos de la santa religión y a combatir a los ateos liberales; el propio Carrera había sido educado por el párroco de Mataquescuintla quien lo había instruido en la religión católica en los vejámenes que ésta sufría bajo el poder de los liberales. Otro factor que influyó en la revuelta fueron las concesiones que dio el gobierno liberal de Francisco Morazán a los ingleses -a quienes llamaban "herejes" por su condición de protestantes; en Guatemala se les había dado Belice y la Haciendo San Jerónimo en Salamá -la cual era la propiedad más cara y rentable que los liberales habían decomisado a los dominicos en 1829;[8]

Para contrarrestar los violentos ataques de la guerrilla campesina, el gobernador del Estado de Guatemala Mariano Gálvez aprobó y luego alabó el uso de la política de tierra arrasada en contra de los pueblos alzados; esto motivó que varios de sus partidarios le aconsejaran que desistiera de esa táctica pues solamente contribuiría a incrementar la revuelta.[9] A principios de 1838, Barrundia y Cepeda, para entonces ya el jefe liberal de Guatemala se decepcionó de la gestión de Gálvez por sus atrocidades, y gestionó para llevar a la Ciudad de Guatemala a Carrera, para combatir al Jefe de Estado. Para ese año, la situación en Guatemala era insostenible: la economía se encontraba paralizada por la poca seguridad de los caminos y se llegó al punto en que los liberales negociaban con Carrera para poner fin a este enfrentamiento aunque era inevitable. Gálvez sale del ejercicio del poder el 31 de enero de 1838 ante el "Ejército de los Pueblos" al mando de Rafael Carrera que inicio la penetración en la ciudad de Guatemala con un ejército de entre diez mil a doce mil hombres, luego del acuerdo a que llegó Carrera con Barrundia y Cepeda.

Las tropas victoriosas de Carrera, al grito de "¡Viva la religión!" y "¡Fuera los herejes extranjeros!" y constituidas principalmente por campesinos pobremente armados, tomaron la Ciudad de Guatemala y se dedicaron al pillaje y a destruir los edificios del gobierno liberal, incluyendo el Palacio Arzobispal, que era en donde residía Gálvez y la casa del presentante inglés William Hall.[10]

El 2 de marzo de 1838 fue aceptada por unanimidad en la Asamblea la ausencia del poder del doctor Gálvez, y se iniciaría un período de incertidumbre en el Estado de Guatemala, del que el gran beneficiado sería Rafael Carrera, aunque primero sufriría algunas derrotas. Al caer el gobierno de Gálvez, los representantes criollos de Los Altos aprovecharon para separarse del Estado de Guatemala. El gobernador Valenzuela no pudo hacer nada al respecto, y el congreso de la Federación Centroamericana reconoció al Sexto Estado el 5 de junio de 1838 con una junta de gobierno provisional compuesta por Marcelo Molina Mata, José M. Gálvez y José Antonio Aguilar, mientras que el general mexicano Agustín Guzmán - antiguo oficial del ejército de Vicente Filísola que se había radicado en Quetzaltenango- quedó al mando del ejército del Estado.[1]

Para cuando Morazán arribó a la Ciudad de Guatemala, Gálvez ya había abandonado la jefatura del estado. El grupo en el poder le otorgó plenos poderes para enfrentar a Rafael Carrera, asimismo le ofrecieron la presidencia vitalicia, pero Morazán rechazó esta oferta, porque ello estaba en contra de sus principios liberales. Luego Morazán hizo un llamado a Carrera a deponer las armas, pero el líder rebelde se opuso. Carrera fue derrotado y perseguido por Morazán en varias ocasiones, logrando así pacificar el estado. Pero el general nunca pudo apresar al líder indígena, ya que este simplemente se retiraba a las montañas y regresaba para ocupar las posiciones clave tan pronto como las tropas de Morazán salían del estado de Guatemala.

Gálvez no había renunciado, y se mantuvo en su casa de la ciudad de Guatemala, desde donde veía cómo todos sus esfuerzo se iban derrumbando. Legalmente él era el Jefe de Estado, y Valenzuela sólo era presidente interino en su ausencia. Cuando la situación estaba fuera de control para los liberales, Gálvez finalmente renunció. Su actividad contra Carrera y las severas amenazas recibidas hicieron que Barrundia se exilara en El Salvador, donde fundó el periódico El Progreso, de corta duración.

Golpe de Estado de 1839

Mapa de Guatemala en 1839. Obsérvese las fronteras no delimitidas con México en Yucatán y Chiapas, y que Belice todavía era un asentamiento inglés.[14]
«Harto tiempo han pasado los guatemaltecos sufriendo con fría indiferencia que los diversos bandos o las facciones desenfrenadas, dispongan de su suerte al arbitrio: sin leyes, sin moral pública, sin gobierno y sin rentas, los males han llegado a su colmo, y era preciso ser más que hotentotes, para que ya obrásemos por notros mismos, y consintiéramos en continuer siendo presa de un puñado de hombres que se ahn juzgado dueños absolutos del pueblo inocente».
— Titular del primer número del periódico El Tiempo
Tomado de: Hernández de León, F. (20 de abril de 1959). «El Capítulo de las Efemérides: Golpe de Estado de 1839». Diario La Hora (Guatemala). [15]

El 14 de abril de 1838 los conservadores perdieron el poder del Estado de Guatemala, y Carrera fue confinado a las serranías de Mita.[18]

Creyendo que Carrera estaba totalmente vencido, Morazán y Barrundia se dirigieron a la Ciudad de Guatemala en fueron recibidos como salvadores por el gobernador Valenzuela y los miembros del Clan Aycinena, quienes incluso propusieron patrocinar uno de los batallones liberales, mientras que Valenzuela y Barrundia pusieron a las órdenes de Morazán los recursos de Guatemala para solventar cualquier problema financiero que tuviera.[21]

Sabiendo que Morazán se había ido a El Salvador, Carrera intentó tomar Salamá con la pequeña fuerza que aún le quedaba, pero fue derrotado, perdiendo a su hermano Laureano en el combate. Con apenas unos cuantos hombres logró huir, mal herido, hacia Sanarate.[23]

En septiembre de ese año, Carrera intentó un asalto a la capital de Guatemala, pero el general liberal Carlos Salazar Castro lo derrotó en los campos de Villa Nueva, y Carrera tuvo que replegarse nuevamente al oriente del Estado.[25]

Entre tanto, a pesar de las recomendaciones de su allegados de aplastar definitivamente las fuerzas de Carrera, Salazar[27]

Exilio forzado de Carrera y su retorno triunfal a Guatemala

Retrato del capitán general Rafael Carrera en celebración de la fundación de la República de Guatemala en 1847.

Tras el alzamiento de rebeldes en el oriente guatemalteco y por la presión de los liberales, Carrera renunció a la presidencia de Guatemala, partiendo junto con su familia a México en 1848; en su ausencia, la Asamblea Legislativa, ahora en poder de los liberales, dictó una disposición por la que se le declaraba fuera de la ley que debía aplicársele la pena de muerte si osaba regresar al país.[28]

El 26 de agosto de 1848, durante la breve ausencia de Carrera del poder central, y aprovechando que Mariano Paredes había sido llamado a Guatemala para hacerse cargo de la situación tras la renuncia de Martínez y del sucesor de éste José Bernardo Escobar,[30]

Guatemala entró en una profunda crisis: había crímenes políticos de importantes personalidades y bandoleros sueltos por todo el país; el gobierno dictaba leyes, pero nadie las cumplía. El expresidente Mariano Rivera Paz y el general Vicente Cruz, hermano de Serapio Cruz fueron asesinados cuando intentaron tomar posesión del cargo de corregidor de Jalapa en 1849.[31]

El gobierno de Paredes nombró al mayor José Víctor Zavala como corregidor de Suchitepéquez para detener a Carrera; pero Zavala, en vez de detener a Carrera, se puso a sus órdenes.[33]

Al saber la noticia, y al enterarse del masivo apoyo de las diferentes etnias indígenas al general Carrera, el presidente Mariano Paredes, tras mucho deliberar con liberales y conservadores, finalmente siguió el consejo del conservador Luis Batres Juarros, quien le hizo ver que combatir a Carrera era abrir un frente en el occidente del país, y dispuso revocar la pena de muerte sobre Carrera y nombrarlo Comandante General de las Armas, con autorización para atender a la pacificación de los pueblos conmovidos en el oriente del país, y para dirigir las operaciones militares de la manera que lo creyere conveniente. Paredes y Juarros tenían presente también la Guerra de Castas que estaba enfrentando a los nativos contra los criollos en Yucatán.[34]

Batalla de la Arada

Desde El Salvador, Barrundia y Cepeda fundó un periódico para atacar a Carrera. Vasconcelos alimentó, durante todo un año a la facción rebelde «La Montaña», en el oriente de Guatemala distribuyendo dinero y armas entre los sublevados. A fines del año de 1850, Vasconcelos se sintió cansado de esta guerra lenta contra Guatemala y decidió obrar abiertamente. Así las cosas, el mandatario salvadoreño inició una cruzada contra el régimen conservador de Guatemala, invitando a participar en la alianza a Honduras y Nicaragua; pero de ambos gobiernos solo el hondureño presidido por Juan Lindo aceptó participar en la invasión.[35]

Entre tanto, en Guatemala, donde se conocían perfectamente los planes de invasión en su contra, el presidente de Mariano Paredes tomó las previsiones necesarias para enfrentar la situación, mientras el arzobispo don Francisco de Paula García Peláez ordena en su arquidiócesis rogativas de paz.

El 4 de enero de 1851 se reunieron en Ocotepeque los presidentes de Honduras y El Salvador, con la cual quedó sellada la alianza en contra de Guatemala. El ejército salvadoreño se componía de 4000 hombres perfectamente municionados y con apoyo de artillería; los hondureños por su parte, aprestaron 2000 hombres para la campaña. El grueso de las fuerzas aliadas se situó en Metapán, por ser esta una ubicación próxima a Honduras y a la frontera guatemalteca.[35]

La «Batalla de la Arada» se libró el 2 de febrero de 1851 cerca de la ciudad de Chiquimula en Guatemala, entre las fuerzas de Guatemala y un ejército aliado de Honduras y El Salvador. La batalla formó parte de la guerra entre el gobierno conservador de Guatemala contra la coalición liberal de El Salvador y Honduras, y fue la amenaza más patente para Guatemala de perder su soberanía como República. El combate se resolvió con una contundente victoria de las fuerzas de Carrera, que selló definitivamente su hegemonía en la región.

Tras La Batalla de la Arada, el 22 de octubre de 1851 renunció el presidente Paredes; la Asamblea Nacional nombró a Carrera para que lo sustituyera, y éste tomó posesión de la Presidencia el 6 de noviembre de 1851 tras haber solicitado a los representantes que modificasen la Constitución de la República a su conveniencia.[35]

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