José Félix de Restrepo

José Félix de Restrepo
Jose Felix de Restrepo-Sabaneta.JPG
Educador, magistrado y jurisconsulto
Información personal
Nacimiento 20 de noviembre de 1760
Envigado, Colombia
Fallecimiento 23 de septiembre de 1832
Bogotá, Colombia
Nacionalidad Colombiana Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge Tomasa Sarasti y Ante de Restrepo
Información profesional
Ocupación Magistrado Ver y modificar los datos en Wikidata
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José Félix de Restrepo ( 1760 en Envigado - 1832 en Bogotá) fue un educador, magistrado y jurisconsulto colombiano de la época de la Independencia.

Biografía

José Félix de Restrepo fue llevado a Popayán por varios padres de familia para que dirigiese la educación de sus hijos en el Seminario Mayor de Popayán ( Universidad del Cauca), En Popayán contrajo nupcias con Tomasa Sarasti hija del vizcaíno Francisco Ignacio Sarasti y de la payanesa doña Marìa Joaquina de Ante y Valencia. Fueron sus hijos, León Félix, María Josefa, Manuel, Mariano y Cristóbal.[1]

Este colombiano jugó un papel decisivo en la difícil época de guerras y roces de la Independencia. Como independentista y profesor influyó sobre un gran número de jóvenes y próceres independentistas, quienes eran sus discípulos, entre ellos Francisco Antonio Zea, Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Mariano Ospina Rodríguez y Anselmo Pineda.

Fue pionero de la abolición de la esclavitud y se le atribuye la frase "Si es necesario cometer una injusticia para que no se derrumbe el universo, deja que el universo se derrumbe."[ cita requerida]. "Siguiendo a Daniel Herrera Restrepo, la contribución de Restrepo en los cambios educativos a partir de la suspensión del plan de Moreno y Escandón en 1778, se reparte entre la secularización y la socialización del saber, objetivos que el plan suspendido también perseguía, a través de la enseñanza para el cambio en una sociedad pobremente humanista. La secularización consistió en definir una determinada relación entre la razón y la fe, la primera que debía apoyarse solo en la razón como argumento válido, despreciando los argumentos de fuerza o autoridad recurrentes en la escolástica y teología a la que consideraba como “(…) la inteligencia de los dogmas sagrados de la religión por la Escritura sagrada, la tradición y los Padres. Todo lo demás es una jerga inútil con que se ha mantenido la ignorancia y pervertido el ingenio, (…)” .[2]

Está posición se inscribe en el marco de una moral cartesiana, es decir, en la separación de los campos de la fe y de la ciencia sin que el último niegue al primero y sin que los paradigmas de uno afecten al otro. Al respecto de la posición de Restrepo, Mariano Ospina Rodríguez, compañero de clases de Pineda, escribe: “Mostraba su repugnancia por las sutiles controversias religiosas sobre puntos metafísicos que están fuera del alcance de la razón humana, las cuales traen la división de los creyentes, y la mostraba mayor por el rigorismo ascético, esta afectación de opiniones extremas en materia de dogma y moral, que espanta a los débiles y precipita a las personas piadosas al abatimiento y a la depresión” En cuanto a la socialización del saber, esta se basó en el valor social de la ciencia como condición del soñado progreso. Una de las estrategias para lograr la socialización del saber fue la enseñanza y la escritura de sus propios textos en español, como lo señala Herrera Restrepo: “Es bien sabido que el castellano, desde la época de don Alfonso el Sabio, se había mostrado apto para expresar un pensamiento jurídico, pero había sido ajeno a los menesteres filosóficos. Ni siquiera Suárez [Francisco Suárez, 1548-1617, filósofo, teólogo y jurista español] se había esforzado para expresar su pensamiento metafísico en la lengua de la vida cotidiana. Restrepo lo hace y lo hace de tal modo que uno de sus méritos, precisamente, es su claridad sin sacrificar el rigor.”[2]

A partir del movimiento independentista de Colombia en 1810 (entonces llamada Nueva Granada), se vinculó al proceso de liberación. Huyendo de la persecución realista, se instaló en Medellín en 1812, cuando gobernaba en Antioquia el dictador Juan del Corral, con quien de paso elaboró la ley de libertad de vientres de los esclavos en Antioquia. Para no caer en manos del régimen del terror impuesto por el pacificador Pablo Morillo, debió huir poco después hacia lugares montañosos y apartados de Antioquia.

Actualmente, la Institución Educativa INEM, la más grande de Antioquia, la sede de la Rama Judicial en Antioquia y la biblioteca pública de Envigado llevan su nombre al igual que un colegio de la capital, en la localidad cuarta de San Cristóbal..

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