José Asunción Silva

José Asunción Silva Gómez
Retrato José Asunción Silva.jpg
Información personal
Nombre de nacimiento José Asunción Salustiano Facundo Silva Gómez (el bigotudo)
Nacimiento 27 de noviembre de 1865
Bandera de Colombia Bogotá, Colombia
Fallecimiento 23 de mayo de 1896 (30 años)
Bandera de Colombia Bogotá, Colombia
Causa de muerte Suicidio Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Colombiano
Lengua materna Español
Información profesional
Ocupación Escritor
Años activo Modernismo
Género Poesía, novela
Obras notables El libro de versos, De sobremesa, Gotas amargas
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José Asunción Silva ( Bogotá, 27 de noviembre de 1865 - Ib., 23 de mayo de 1896) fue un poeta colombiano. Fue uno de los más importantes precursores del modernismo y, según otro sector de la crítica, uno de los más importantes escritores de la primera generación de modernistas. Se considera que su obra de mayor relevancia es El libro de versos.[1]

Se suicidó a sus 30 años dándose un tiro en el corazón con un revólver Smith & Wesson, y se cuenta que se encontró el libro El Triunfo de la muerte de Gabriele D'Annunzio, a la cabecera de su lecho.[3]

Viajes

Sin ocupación de la cual derivar un sustento de secretario de la delegación de Colombia en Caracas, frecuenta los salones más distinguidos, sueña con negocios de los cuales sacar buenos dividendos y establece amistad con los redactores de las revistas El Cojo Ilustrado y Cosmópolis. Todo va bien hasta que sus finanzas decaen, comienza su enfrentamiento con el Ministro de la Legación (el general José del Carmen Villa, a quien menosprecia y hace objeto constante de burla) y siente la ausencia de su madre.

El 28 de enero de 1895, el barco a vapor América, que lo trae desde Venezuela, naufraga frente a Barranquilla. Se hunden con él los manuscritos de su obra: el Libro de Versos y los Cuentos Negros, que pensaba publicar. No continúa su viaje a Bogotá; regresa a Caracas para cumplir con su asignación diplomática, pero las fricciones con el Ministro de la Legación y su falta de liquidez frustran su deseo de iniciar un nuevo período en el cargo. Dos meses más tarde está de nuevo en Colombia. Ha fracasado como diplomático y pone entonces sus esperanzas en la instalación de una fábrica de baldones, con una fórmula química patentada por él, para la que consigue el concurso de varios socios capitalistas. Pero en esta empresa también fracasa.