Jornada del foso de Toledo

La jornada del foso fue un hecho histórico acaecido en la ciudad de Toledo ( España), en el siglo VIII, que viene recogido en los cronicones toledanos de los siglos XVI y XVII, como Historia o Descripción de la Imperial Ciudad de Toledo (1554) de Pedro de Alcocer. Sin embargo, algunos expertos, como el y arabista Álvaro Galmés de Fuentes, sobrino nieto de Ramón Menéndez Pidal, cuestionan la base histórica y sugiere que se trata de narraciones que perviven de una leyenda de época preislámica.[1]

En el año 797 gobernaba en la España musulmana el emir árabe Alhakén I. Toledo era una ciudad sometida al emir pero con autonomía propia. Su población estaba formada por visigodos, hispanorromanos (muladíes la mayoría), árabes y judíos (estos establecidos en el campo). Alhakén quiso terminar de una vez con la independencia y autonomía de que gozaba la ciudad y dispuso una trampa. Mandó como nuevo gobernador de Toledo a un muladí de su confianza, Amrus ben Yusuf, ( Jiménez de Rada le llama Ambroz). Para celebrar el nombramiento, el muladí invitó a su palacio a las personas más destacadas, ricas e influyentes, en total más de 400. Durante el banquete las degolló a todas y mandó arrojar sus cabezas a un foso preparado de antemano para el desenlace.[1]

Noche toledana

La frase "pasar una noche toledana", para indicar que no se ha dormido, puede hacer referencia a estos sucesos narrados,[1]

Obras literarias

Numerosos autores han hecho referencia a la expresión «noche toledana» en sus obras, aunque con distintos temas, incluyendo Lope de Vega, que escribió una sátira de enredo y simulaciones, La noche toledana (1605), con motivo del nacimiento del príncipe Felipe III de Aragón. Otras obras incluyen Noche toledana (1841), de Ventura de la Vega o Una noche toledana (1870) de Enrique Pérez Escrich.[1]

Other Languages