Joaquín Gutiérrez Mangel

Joaquín Gutiérrez
Gutierrez, Joaquin escritor costarricense.jpg
Busto de Joaquín Gutiérrez en el Paseo de los Artistas del jardín del Teatro Nacional, San José
Información personal
Nombre de nacimiento Joaquín Gutiérrez Mangel
Nacimiento 30 de marzo de 1918
Bandera de Costa Rica Limón, Costa Rica.
Fallecimiento 16 de octubre de 2000
Bandera de Costa Rica San José, Costa Rica.
Nacionalidad costarricense
Lengua materna español
Familia
Cónyuge Elena Nascimento
Hijos Alejandra y Elena
Información profesional
Ocupación ajedrecista, periodista, cronista de guerra, novelista, cuentista, poeta, traductor, editor, profesor universitario y político.
Lengua de producción literaria español
Género novela, cuento, poesía.
Movimientos Generación de los 40.
Obras notables Cocorí, Puerto Limón, Murámonos Federico, La hoja de aire, Manglar, ¿Te acordás, hermano?
Distinciones Premio Nacional de Cultura Magón 1975
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Joaquín Gutiérrez Mangel ( Limón, 30 de marzo de 191816 de octubre de 2000, San José) fue un escritor costarricense, creador del famoso personaje infantil Cocorí, miembro de la Academia Costarricense de la Lengua y Premio Nacional de Cultura Magón 1975. Hombre multifacético, fue ajedrecista, periodista, cronista de guerra, novelista, cuentista, poeta, traductor, editor, profesor universitario y político. Trotamundos, de sus muchos recorridos escribió diarios, crónicas y memorias.

En el año 1999, el diario costarricense La Nación lo consideró la figura literaria nacional más importante del siglo XX.

Biografía

Hijo de Francisco de Paula Gutiérrez Ross y Estela Mangel Rosat, nació en la costa caribeña, pero a los nueve años se fue a la capital, a San José a estudiar en el Colegio Seminario. En 1934 «se gradúa del Liceo de Costa Rica —donde ya había mostrado una decidida afinidad por los movimientos izquierdistas— y abandona los estudios de Derecho (en honor a la verdad, fue expulsado por ser partícipe de una huelga universitaria)».[1]

Pasó un año en Estados Unidos, adonde su padre lo había enviado a estudiar.

Miembro de la generación literaria de 1940, publicó su primer libro, Poesías en 1937 —se dice que su primer verso lo había escrito a los 14 años y reflejaba una situación real: «Que yo tenga dos novias no es mala seña / que no hay ave que vuele con una ala»[2] —, y el segundo, Jicaral, otro poemario, al año siguiente. Eran tiempos en que Gutiérrez se dedicaba, además de a componer versos, al ajedrez —llegó a ser campeón de Costa Rica en 1939—, trabajaba en el Banco Nacional de Costa Rica y militaba en el Partido Comunista, con cuyo apoyo años más tarde sería candidato a la vicepresidencia de la nación en dos ocasiones.

Fue el deporte-ciencia el que llevó a Joaquín Gutiérrez fuera de su patria. Primero salió a Argentina a participar en la Olimpiada Mundial de Ajedrez de 1939 y tenía todo arreglado para, una vez finalizada la competición, zarpar a Francia donde le esperaba un trabajo que le daría un pariente de su madre en los Alpes, «en una fábrica de peines y peinetas», pero el 3 de septiembre estalló la Segunda Guerra Mundial. Todos sus planes se derrumbaron. Más tarde, recordaría:

«Me veo a mí mismo sentado, solo, en una banquita de un parque de Buenos Aires. ¿Qué diablos podía hacer, si el destino me cuiteaba de modo tan inconsulto e irresponsable? ¿Volver a Costa Rica? ¡Jamás! Me habían despedido hasta con lágrimas pensando que yo partía para siempre, ¿cómo iba a llegar de vuelta al mes con el rabo entre las piernas? Niet, never; nikagdá, jamais! ¿Y entonces? Al fin di con lo que era por lo menos una cuasi solución. En el viaje de ida a Buenos Aires había pasado por Chile, en donde acababa de salir electo presidente don Pedro Aguirre Cerda, el candidato popular; en Santiago estudiaba economía mi primo Quique Mangel, y además, a mi paso había encontrado estupendas a las chilenas y, tercero, el vino era buenísimo y valía menos que un refresco. En vista de razones tan poderosas, al día siguiente de la clausura de la Olimpiada, me fui en el tren trasandino, cruzando la interminable pampa argentina, y remontando, ¡qué impresionante! la cordillera de los Andes, con todo y ese fulano, el más alto del continente americano: el Aconcagua y sus 7.010 metros. Llego así, el 21 de septiembre de 1939, el mismo día en que llegaba la primavera, a la estación Mapocho de Santiago de Chile. Busco un hotelito barato, cercano a la estación y me encuentro con el Bristol -que aún existe-. Entro, me ponen delante un libraco en donde debo escribir todos mis datos, llego hasta profesión u oficio, y me detengo... ¿Qué puedo poner? ¿Ajedrecista? ¿Caminante en Broadway? ¿Poeta con dos pinches libritos publicados? Ser comunista no es un oficio y mi trabajo en el Banco de Costa Rica no justifica poner banquero. ¿Entonces? Dudo. Me demoro. El hotelero ya está frunciendo el ceño, y de repente, sin pensarlo más, escribo con letras grandotas: NIGROMANTE. El hombre le da vuelta al libro, lee lo que he escrito y levanta una ceja. Me mira. Levanta la otra. Lo miro. Turulato trata de disimular su total ignorancia de aquel oficio que suena tan majestuoso y al fin se resigna, cierra el libro y me da la llave del cuarto».[3]

En Chile —país que, en sus propias palabras, se convirtió en su "segunda patria" y donde publicó "casi todas" sus novelas"[4]

En aquel país andino fue traductor de cables de las agencias de noticias Reuters, UPI y Associated Press, editor de la editorial Nascimento y —durante el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, de quien era amigo— director de Quimantú.

Muy amigo de Pablo Neruda —desde la década de los años 40 hasta la muerte del gran poeta chileno, en 1973—, éste le prologó La hoja de aire, publicada en Chile en 1968.

Como periodista corresponsal de El Siglo, órgano oficial del PC chileno, vivió en la URSS (1962) y China y cubrió la guerra de Vietnam.

Gutiérrez se vio obligado a abandonar Chile después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, dirigido por el general Augusto Pinochet contral el gobierno de Allende.

De regreso en Costa Rica participó activamente en la vida cultural y política de su patria: entre otras cosas, fue profesor de Universidad de Costa Rica y candidato a vicepresidente del país por la coalición de izquierda Pueblo Unido en las elecciones de 1982 y 1986. Fue elegido miembro de número de la Academia Costarricense de la Lengua para ocupar la Silla E, que a su muerte en 1970 había dejado vacante Juan Trejos Quirós, pero Gutiérrez nunca tomó posesión de ella.[5]

Gutiérrez fue también traductor, particularmente de las obras de Shakespeare; así, en San José publicó sus versiones al castellano de Hamlet (1982), Macbeth (1984), El rey Lear, (1991) y Julio César (1993).

Falleció a los 82 años debido a un paro cardiorespiratorio —ocurrido a las 2:30 a.m.— producto de una infección en los pulmones; la muerte se produjo en el Hospital Calderón Guardia después de haber estado una semana en tratamiento. Sus funerales se realizaron el martes 17 de octubre de 2000 en el Cementerio General, después de ser velado en el Teatro Nacional,[6] en cuyo jardín pusieron más tarde una busto de bronce suyo.

Nieta suya es la directora de cine Ishtar Yasin Gutiérrez.

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