Joaquín Costa

Joaquín Costa
Joaquín Costa, de Compañy (cropped).jpg
Fotografiado por Manuel Compañy (c. 1894).

Diputado en Cortes
por Zaragoza
17 de mayo de 1903-17 de agosto de 1905[1]

Información personal
Nombre nativo Joaquín Costa Martínez Ver y modificar los datos en Wikidata
Apodo León de Graus
Nacimiento 14 de septiembre de 1846 Ver y modificar los datos en Wikidata
Monzón, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 8 de febrero de 1911 Ver y modificar los datos en Wikidata (64 años)
Graus, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepultura Cementerio de Zaragoza Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación notario, jurista, político, historiador, economista, escritor
Miembro de
Firma Joaquín Costa (firma).svg
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Joaquín Costa Martínez ( Monzón, 14 de septiembre de 1846- Graus, 8 de febrero de 1911)[4]

Biografía

Retrato de Joaquín Costa de 1913, obra de Victoriano Balasanz

Hijo de Joaquín Costa Larrégola, pequeño propietario rural, y de María Martínez Gil,[9] y fue profesor auxiliar en la Universidad Central, cargo al que renuncia en protesta por la política educativa de la Restauración junto a Francisco Giner de los Ríos y otros miembros de la Institución Libre de Enseñanza. A esta institución laica de enseñanza, inspirada en la filosofía del krausismo, se halla ligado entonces dirigiendo su Boletín (1880–1883), dando clases y participando eficazmente en el Congreso Pedagógico Nacional de 1882.

Ejerce como letrado en Cuenca, en Guadalajara (1876-1877) y después en Huesca (1877–1879); en esta última estancia en su ciudad natal redacta Cuestiones celtíberas: religiones, Organización política, civil y religiosa de los celtíberos y Derecho consuetudinario del Alto Aragón.

De nuevo en Madrid como pasante, colabora en la Revista de España, en la Revista General de Legislación y Jurisprudencia y en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, donde presenta sus Estudios jurídicos y políticos y su Teoría del hecho jurídico individual y social. Más adelante, en 1887, será profesor y hará un Plan de una Historia del Derecho español en la antigüedad. Participa en el Congreso de Jurisconsultos Aragoneses, en Zaragoza.

Sus humildes orígenes le inclinan a la política; estudia particularmente las raíces populares del derecho consuetudinario español (Introducción a un tratado de política textualmente de los refraneros, romanceros y gestas de la Península, 1881) y el mundo rural al participar en los Congresos de Agricultores y Ganaderos (1880–1881). Participa también en numerosos mítines y conferencias africanistas y abolicionistas,[10] planteando su visión de El comercio español y la cuestión de África (1882). Dirige, además, el Congreso Español de Geografía Colonial y Mercantil (1883), cofunda la Sociedad de Africanistas y Colonistas que dirige las expediciones al África occidental y ecuatorial y toma parte en la Revista de Geografía Comercial (1885-1887).

Escultura en Zaragoza de Joaquín Costa.

La intensa labor geográfica desarrollada durante estos años (1882-1887), tiene como objetivo incorporar a España a las políticas de expansión y al “espíritu civilizador que agita a todas las naciones europeas”. Los cambios en el orden económico y político que la extensión de los ferrocarriles y barcos de vapor estaban provocando, afectarán a los temas agrícolas necesitados de profundas reformas en una economía global. En su artículo "Geografía y comercio", publicado con Rafael Torres Campos como apertura del primer número de la Revista de Geografía Comercial, establecen la importancia del conocimiento geográfico y de la actividad comercial en la regeneración nacional.[11]

Costa publicó entre 1876 y 1881 diversos estudios de mitología celtíbera y temas romanos y medievales en publicaciones como la Revista de España o el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza.[21]

En 1888, ganó la plaza de Notario de Jaén por concurso oposición con el número uno, y aboga inmediatamente por la reorganización del Notariado, del Registro de la Propiedad y de la Administración de Justicia (1890). En 1890 fue nombrado miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia.[22] Durante el año 1891 queda vacante la notaría de Graus, que Costa requirió, pero la Dirección General de Notarios se la denegó, alegando que no sería justo otorgar la preferencia a un notario de categoría superior, porque perjudicaría a los compañeros de inferior categorías. Ingresa igualmente en el Cuerpo Superior de Abogados del Estado. Solicita excedencia como notario que le conceden y temporalmente traslada su residencia a Graus, ejerciendo la Abogacía.

Sin embargo, una distrofia muscular progresiva[a] empezó a manifestarse en el brazo derecho a la edad de veintiún años, le recluye en el amado y familiar Graus ( Huesca), desde donde a pesar de todo organiza a la Liga de Contribuyentes de Ribagorza que deriva en movimiento político de inclinaciones sociales. De ahí surgen varias campañas por todo el Alto Aragón (1892 en adelante), con el fin de potenciar la producción agraria gracias al regadío y mediante obras hidráulicas que debe hacer el Estado, en opinión de Costa. En 1893 se presentó a las elecciones municipales de Graus en representación de la Cámara Agrícola del Alto Aragón impidiendo su elección el caciquismo local.

Mitin organizado por la Cámara Agraria del Altoaragón, presidido por Joaquín Costa, en el teatro de Barbastro, 1893.

Tras regresar por fin, en 1893, a una plaza de notario en Madrid, y ser derrotado en las elecciones de 1896, a las que se presentó a diputado, a través de la Cámara Agrícola del Alto Aragón, tiene ahora una visión mucho más política y científico-social, preparando su magna obra Colectivismo agrario (1898), en que hace una dura crítica de la destrucción por las desamortizaciones y otras prácticas de ancestrales sistemas de propiedad comunal y galvaniza a la opinión pública a raíz del Desastre de 1898, en que España pierde sus últimas colonias a causa de la guerra con Estados Unidos: Cuba, Puerto Rico y las islas Filipinas. Según Cheyne, Costa mantuvo buena relación con el escritor Benito Pérez Galdós, con el que se carteó en repetidas ocasiones.[25]

En el segundo tomo del Colectivismo Agrario en España (1898) presenta Costa lo que viene a ser una amplia historia económica de los sistemas de propiedad y sus diversas modalidades (desde los cotos a las tierras concejiles y comunales), las formas de explotación, etc., remontándose a dos siglos antes de nuestra era; también, con notable agudeza, trata del control sobre el agua y sus diversas formas de propiedad, de las cofradías pesqueras, etc.

Caricatura de Joaquín Costa en el semanario satírico Gedeón, julio de 1903.

Con sus mensajes a las Cámaras Agrarias aragonesas consigue la creación de una Asamblea Nacional de Productores que se alía con las Cámaras de Comercio que lidera Basilio Paraíso y la Liga Agraria formada por las clases propietarias castellanas dirigidas por Santiago Alba para formar la Unión Nacional, nuevo partido político popular y muy crítico con el sistema de la Restauración canovista. Esta propuesta resulta demasiado heterogénea y resta por un momento muchos militantes al republicanismo y aunque allí están, aunque diluidas, las ideas de Costa, carece de su método y su dirección y no se convierte en partido político. Así y todo, Costa acata la Unión Nacional, integra sus fuerzas, acepta un cargo en el Directorio y redacta el mensaje de queja y protesta al Congreso de los Diputados que se publicó en la prensa el 1 de abril. Pero no funcionó el intento de fuerza de sacar manifestaciones a la calle: se prohibió la de Madrid, y se autosuspendieron las demás. Reunidos en la casa de Costa, en Madrid, Paraíso pugna por acciones directas espectaculares como una huelga de contribuyentes, mientras Costa cree improbable un alto seguimiento de esa medida y más seguro y profundo el trabajo de un partido político, educador del pueblo.

Un partido nuevo, caricatura publicada el 7 de marzo de 1900 en Gedeón, que hace referencia a la formación de la Unión Nacional y en la que aparecen representados Basilio Paraíso y Joaquín Costa.

Hay disensiones sobre la estrategia a tomar entre Costa y Paraíso y al cabo Costa plantea (septiembre de 1900) su separación del Directorio de la Unión Nacional. Los gremios madrileños se alejan también de Paraíso, si bien la Unión todavía celebra un mitin en Barcelona en abril de 1901, Paraíso y Alba se aseguran sendos escaños de diputados liberales. Después del fracaso de la Unión Nacional su programa político se «radicaliza» y se une al republicanismo.[27] Costa, que sueña aún con un partido de intelectuales, vira hacia la Unión Republicana.

La Unión Nacional se desintegró por la tensión entre los intereses populares y los corporativos. Costa percibió que el poder, tal como estaba configurado, no acometería nunca reformas regeneracionistas. En ese empeño Costa se halla completamente solo. Afectado profundamente por el fracaso de la Unión Nacional, continuó, atribuyendo responsabilidades por la situación española a la propia monarquía en Quiénes deben gobernar después de la catástrofe, Reconstitución y europeización de España y, sobre todo, la encuesta realizada desde el Ateneo de Madrid con la colaboración de muchas grandes figuras de la cultura y la sociedad españolas (de Miguel de Unamuno a Emilia Pardo Bazán) para redactar uno de sus títulos clásicos: Oligarquía y Caciquismo como la forma actual de gobierno en España: urgencia y modo de cambiarla (1901),[28] una denuncia de la corrupción del sistema político canovista de la Restauración que supondrá la marginación de Costa de los centros políticos del sistema.

Joaquín Costa con Miguel Morayta, Manuel Bescós, el doctor Calzada, la familia de este y otros amigos, en mayo de 1908, Madrid.
Panteón de Joaquín Costa en el cementerio de Torrero de Zaragoza.

Su fracaso político —sin duda también atribuible a las divisiones y enfrentamientos con Alba y Paraíso— le radicaliza verbalmente, acercándose en sus últimos años al socialismo. Joaquín Costa volvió a la villa de Graus en 1904, desilusionado y desencantado con la clase política española, incluido el proyecto republicano.[31]

En cuanto al plano personal en su juventud intentó cortejar a Concepción Casas Soler, pero fue rechazado por esta.[36]

Falleció el 8 de febrero de 1911. Su muerte provocó una gran convulsión nacional, y se le enterró en el cementerio de Torrero de Zaragoza al oponerse el pueblo al traslado de sus restos al futuro Panteón Nacional y no desear los políticos monárquicos un entierro multitudinario, capaz de presentarse casi como un plebiscito contra el sistema.[36]

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