Jerarquía de la Iglesia católica

El término Jerarquía de la Iglesia católica se usa para referirse a los miembros de la Iglesia católica que desempeñan la función de gobernar en la fe y guiar en las cuestiones morales y de vida cristiana a los fieles católicos. La Iglesia católica tiene una estructura jerarquizada porque, según la doctrina católica, Cristo la instituyó para "alimentar al pueblo de Dios en su nombre, y para eso le dio autoridad".[2]

Clero

Existen ciertos ritos, como por ejemplo la celebración de la Misa (especialmente la consagración de la hostia) y de los sacramentos (exceptuando el bautismo en casos de extrema necesidad), que son exclusivos de los miembros del clero (exceptuando los diáconos). Ellos se pueden distinguir entre aquellos que componen el clero regular y el clero secular. El clero está organizado en una jerarquía ascendente, basado en los tres grados del sacramento del orden (el Episcopado, el Presbiterado y el Diaconado), que va desde del simple diácono, pasando por el presbítero, obispo, arzobispo, primado, patriarca (en casos más especiales) y cardenal, hasta llegar al cargo supremo de Papa. El clero regular tiene su propia jerarquía y títulos eclesiásticos, siendo el por lo menos subordinado al Papa. Todos los ministros sagrados son varones, porque los doce Apóstoles son todos varones y Jesús, en su forma humana, también es varón.[8] de la autoridad y primacía que el Papa goza.

Episcopado

El Episcopado católico está formado por prelados, que son los ministros consagrados que recibieron la totalidad del sacramento del Orden sacerdotal, siendo por eso considerados como los sucesores directos de los doce Apóstoles. Exceptuando el Papa, que posee jurisdicción universal y suprema sobre toda la Iglesia católica, los prelados pueden tener jurisdicción ordinaria sobre sus respectivas circunscripciones eclesiásticas.

Papa

Para los católicos, el Papa es el Sumo Pontífice y Jefe de la Iglesia Católica, el Vicario de Cristo en la Tierra, el Obispo de Roma y el poseedor del Pastoreo de todos los cristianos, concedido por Cristo a San Pedro y, consecuentemente, a todos los Papas.[9] El Papa es aconsejado y electo por el Colegio Cardenalicio y, en el gobierno de la Iglesia, es asistido por la Curia Romana. Él tiene su sede (la cátedra de Pedro) en Roma y es también periódicamente aconsejado por el Sínodo de los Obispos.

Cardenal

Cardenales con sus vestidos corales.

Los cardenales, reunidos en el Colegio cardenalicio, son los consejeros y los colaboradores más íntimos del Papa, siendo en su inmensa mayoría obispos. De hecho, el papa es electo, de forma vitalicia por el Colegio cardenalicio (la renuncia al pontificado es rara, ya que no acontecía desde la Edad Media y por última vez el 28 de febrero de 2013). Sin embargo, el Papa concedió en el pasado a presbíteros destacados (por ejemplo, a ) lugares de miembro del Colegio, después de superar la edad electoral, desde que ellos se "distingan en fe, moral y piedad".

Muchos de los cardenales sirven en la Curia Romana, que asiste el papa en la administración de la Iglesia. Todos los cardenales con menos de 80 años tienen el derecho de votar para elegir un nuevo papa después de la muerte de su predecesor. A cada cardenal es atribuida una iglesia o capilla en Roma para hacer de él miembro del clero de la ciudad, de ahí nació la clasificación de:

Patriarca

Los patriarcas, líderes de las Iglesias católicas orientales sui juris, con sus sínodos, son la máxima autoridad en todos los asuntos de los patriarcados orientales, sin excluir el derecho de formar nuevas eparquías y nombrar obispos de su rito dentro de los límites del territorio patriarcal, salvo el derecho inalienable del papa de intervenir en cada caso. Estos patriarcas son elegidos por sus respectivos sínodos y después reconocidos por el Papa. En total, existen en la Iglesia católica seis patriarcas orientales:

  • Patriarca Católico Copta de Alejandría
  • Patriarca Católico Sirio de Antioquia
  • Patriarca Greco-Melquita de Antioquia, Jerusalén, Alejandría, y de todo el Oriente
  • Patriarca Católico Maronita de Antioquia
  • Patriarca Caldeo de Babilonia
  • Patriarca Católico Armenio de Cilicia

En la Iglesia latina, algunos grandes e importantes obispos también reciben el título de Patriarca, a pesar de que el título sea solamente honorífico y no les dan poderes adicionales. Por lo que no tienen el mismo poder que los patriarcas orientales. Entre los Patriarcas latinos se cuentan el Patriarca Latino de Jerusalén, el Patriarca de las Indias Orientales, el Patriarca de Lisboa y el Patriarca de Venecia. Los Patriarcas, ya sean del rito latino o del rito oriental gozan de precedencia, aunque sólo sea como un título honorífico de todos los arzobispos (incluidos los primados).

Arzobispo

Arzobispo Mayor Lubomyr Husar de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana (de rito oriental), de 2001 a 2011.

Los arzobispos son prelados que, en la mayoría de los casos, están al frente de las archidiócesis. Si su archidiócesis fuera la sede de una provincia eclesiástica (lo que puede no suceder), ellos, que se volverían arzobispos metropolitanos, normalmente tienen también poderes de supervisión y jurisdicción limitada sobre las diócesis (llamadas sufragáneas) que forman parte de la respectiva provincia eclesiástica.

El título de arzobispo metropolitano es también dado a algunos líderes de las Iglesias orientales sui iuris que, debido a su reducido tamaño, no pudieron ser elevados a Archidiócesis Mayores o a Patriarcados. Existen también cuatro Iglesias orientales sui iuris que, no consiguiendo satisfacer determinadas condiciones, solo tuvieron que contentarse con el grado de Archidiócesis Mayor. Para estas Iglesias, su gobierno es entregado a un Arzobispo Mayor, que también es elegido por su respectivo sínodo y después confirmado por el Papa. Estos cuatro Arzobispos mayores son honoríficamente superiores que los demás Arzobispos de la Iglesia Católica.

Además de los arzobispos metropolitanos, existen también muchos otros títulos, como por ejemplo el título de arzobispo titular, que es dado a arzobispos que no tienen jurisdicción ordinaria sobre su archidiócesis; y también el de arzobispo primado, que es dado a Arzobispos de las circunscripciones eclesiásticas más antiguas o representativas de algunos países o regiones.

Obispo

Un obispo diocesano.

Los obispos ( Diocesano, Titular, coadjutor, auxiliar y emérito) son los sucesores directos de los doce Apóstoles y, por eso, recibieron el todo del sacramento del orden. Esto les confiere, en la mayoría de los casos, jurisdicción completa sobre los fieles de su diócesis. Normalmente, solo los obispos diocesanos (y los Eparcas, que es el título equivalente de Obispo en las Iglesias católicas orientales) es que gozan de este poder jurisdiccional.

Además de los diferentes tipos de obispos, existen también varios títulos y cargos que, por ley canónica, son equivalentes al del obispo diocesano:

Presbiterado

Un grupo de presbíteros (o padres) y diácono.

Los presbíteros (o sacerdotes) son los colaboradores de los obispos y solo tienen un nivel de jurisdicción parcial sobre los fieles. Esto porque ellos no recibieron todavía la totalidad del sacramento del orden. Algunos de ellos lideran las parroquias de su diócesis y tienen varios títulos (unos honoríficos, otros no tanto), como por ejemplo:

Existen dos tipos de padres: religiosos y diocesanos. Los padres religiosos profesan los votos religiosos de pobreza, castidad y obediencia. Pertenecen a una Congregación Religiosa, como por ejemplo los Franciscanos, Salesianos, Scalabrinianos. Viven una Regla de Vida propia, con un carisma y viven en comunidad y son misioneros. Ya los padres diocesanos quedan ligados a la diócesis por la cual fue ordenado. Es el colaborador del Obispo diocesano. No profesan los votos. Trabajan casi siempre en su diócesis.

Diaconado

Un diácono.

Los diáconos son los auxiliares de los presbíteros y obispos y poseen el primer grado del sacramento del orden. Son ordenados no para el sacerdocio, sino para el servicio de la caridad, de la proclamación de la Palabra de Dios y de la liturgia. A pesar de eso, ellos no consagran la hostia (parte central de la misa) y no administran la confesión o reconciliación.

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