Jean-Philippe Rameau

Jean-Philippe Rameau
Attribué à Joseph Aved, Portrait de Jean-Philippe Rameau (vers 1728) - 001.jpg
Retrato de Rameau
( Joseph Aved (1702-66), Museo de Bellas Artes de Dijon)
Información personal
Nacimiento 25 de septiembre de 1683
Bandera de Francia Dijon, Francia
Fallecimiento 12 de septiembre de 1764(77 años)
Bandera de Francia París, Francia
Lugar de sepultura Iglesia de San Eustaquio Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Antiguo Régimen en Francia Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge Marie-Louise Mangot
Información profesional
Ocupación Compositor, teórico, organista y clavecinista
Género Ópera Ver y modificar los datos en Wikidata
Movimientos Música clásica y música del Barroco Ver y modificar los datos en Wikidata
Obras notables
[ editar datos en Wikidata]

Jean-Philippe Rameau ( Dijon, 25 de septiembre de 1683 - París, 12 de septiembre de 1764) fue un compositor, clavecinista y teórico musical francés, muy influyente en la época barroca. Reemplazó a Jean-Baptiste Lully como el compositor dominante de la ópera francesa y fue duramente atacado por aquellos que preferían el estilo de su predecesor. Falleció en 1764, apenas un mes antes de que otro gran músico francés, Jean-Marie Leclair, muriera asesinado.[1]

La obra lírica de Rameau —a la que comenzó a dedicarse casi a los 50 años y que consta de 31 obras— constituye la mayor parte de su contribución musical y marca el apogeo del Clasicismo[2] francés, en una época en que esos cánones se opusieron con fuerza a los de la música italiana, hasta bien entrado el siglo XVIII. Su obra más conocida es la ópera-ballet Les Indes galantes (1735), aunque suyas son algunas de las obras maestras del teatro lírico francés, como las tragedias Hippolyte et Aricie (1733), Castor et Pollux (1737), Dardanus (1739 y 1744) y Zoroastre (1749); las óperas-ballets, Les Fêtes d'Hébé (1739) y La Princesse de Navarre (1745); o la comedia Platée (1745). Sus obras líricas permanecieron olvidadas durante casi dos siglos, pero desde mediados del siglo XX se benefician del movimiento general de redescubrimiento de la música antigua.

Sus obras para clavecín, sin embargo, han estado siempre presentes en el repertorio —Le Tambourin, L'Entretien des Muses, Le Rappel des Oiseaux, La Poule— y fueron interpretadas (al piano) en el siglo XIX, de igual modo que las obras de Bach, Couperin o Scarlatti.

Rameau es generalmente considerado como el músico francés más importante anterior al siglo XIX[4] y como el primer teórico de armonía clásica: sus tratados, a pesar de algunas imperfecciones, fueron hasta principios del siglo XX obras de referencia.

Biografía

«La verdadera música es el lenguaje del corazón»
(«La vraie musique est le langage du cœur»)

Code de musique pratique chapitre VII article 14.

«Es al alma a quien la música debe hablar»
(«C'est à l'âme que la musique doit parler»)

Code de musique pratique chapitre XIV.

«Yo busco esconder el arte por el arte mismo»
(«Je cherche à cacher l'art par l'art même»)

Carta de Rameau a Houdar de la Motte.

La vida de Rameau, en general, es poco conocida, especialmente su primera mitad, los cuarenta años que precedieron a su instalación de forma definitiva en París hacia 1722. Era un hombre reservado e incluso su propia mujer no sabía nada de esos años,[5] de ahí la escasez de elementos biográficos de los que se dispone.

Nacimiento e infancia en Dijon

Jean Rameau (el padre) comenzó su carrera de organista en la Iglesia de Saint-Étienne de Dijon y aquí bautizó a su hijo Jean-Philippe.

Séptimo hijo de una familia de once —cinco niñas y seis niños—, Jean-Philippe fue bautizado en la Iglesia de Saint-Étienne de Dijon el 25 de septiembre de 1683, el mismo día de su nacimiento.[7]

Estudió en el colegio jesuita de Godrans, aunque no permaneció mucho tiempo en las aulas: inteligente y despierto, nada le interesaba aparte de la música. Sus estudios generales se atascaron y tuvo unos resultados tan desastrosos que los propios profesores solicitaron a su padre que los abandonase, padeciendo siempre de una deficiente expresión escrita. Su padre quería que fuera magistrado, pero Jean-Philippe decidió por sí mismo ser músico. Su hermano más pequeño, Claude Rameau, precozmente dotado para la música, también acabará ejerciendo esta profesión, aunque con mucho menos éxito.

Juventud errante

A los 18 años su padre le envió a Italia para perfeccionar su educación musical: no fue más allá de Milán y no se conoce nada de esta corta estancia,[8] puesto que apenas tres meses después Rameau estaba de regreso en Francia. Más adelante confesará arrepentirse de no haber permanecido más tiempo en Italia, donde «habría podido perfeccionar su gusto» ("il aurait pu perfectionner son goût").

Hasta los 40 años, su vida está hecha de mudanzas incesantes y mal conocidas: después de su regreso a Francia habría formado parte, como violinista, de una troupe milanesa de músicos ambulantes —Marsella, Lyon, Nimes, Albi, Montpellier—; luego habría residido en Montpellier; en enero de 1702, Jean-Philippe se encontraba como organista interino en la catedral de Avignon (a la espera de su nuevo titular, en abril, Jean Gilles); y desde el mes de mayo siguiente, ya estaba en Clermont-Ferrand, donde obtuvo el puesto de organista de la catedral para un periodo de seis años.

Primera estancia en París

El contrato no iba a finalizarse, ya que Rameau estaba en París en 1706, como lo prueba la página del título de su «Livre de pièces de clavecin», designándole como «organiste des jésuites de la rue Saint-Jacques et des Pères de la Merci».[10]

Marchand había sido anteriormente —en 1703— organista de la iglesia de los jesuitas de la rue Saint-Jacques, un puesto en el que Rameau fue su sucesor. El «Livre de pièces de clavecin», primera obra publicada de Rameau, manifiesta la influencia que en él debió ejercer este colega de más edad.[12] En 1707 se publicó un aria suya, «Un duo paysan» en «Les Airs sérieux et à boire», en la editora Ballard. Aparentemente, Rameau todavía permanecía en París en julio de 1708. Es curioso que, después de haber ejercido las funciones de organista durante la mayor parte de su carrera, apenas haya dejado ninguna pieza para este instrumento.

Retorno a provincias

En 1709, Rameau regresó a Dijon para hacerse cargo, el 27 de marzo, de la sucesión de su padre en el órgano de la catedral. Aquí también el contrato era por seis años, pero tampoco se iba a cumplir, pues en julio de 1713, Rameau estaba en Lyon como organista de la Iglesia de los Jacobinos. Hizo una corta estancia en Dijon cuando falleció su padre en diciembre de 1714 y aprovechó para asistir a la boda de su hermano en enero de 1715,[13] retornando luego a Lyon.

En todo caso, regresó a Clermont-Ferrand y allí estaba al menos desde el mes de abril, provisto de un nuevo contrato en la catedral, esta vez para un largo período, veintinueve años. Su primer biógrafo, Hugues Maret,[14] cuenta la anécdota divertida de la forma en que consiguió librarse de su compromiso: Rameau deseaba irse, pero el Cabildo se oponía; entonces, durante una misa, el compositor improvisó la peor música posible, en un estilo entrecortado y usando muchas disonancias. Fue tan insoportable que le pidieron parar. El Cabildo le sancionó, pero él respondió que en adelante tocaría siempre así hasta que le fuera concedida la libertad. Al Cabildo no le quedó más remedio que aceptar. (Esta misma anécdota se atribuye también a su hermano Claude.)

Permanecerá allí solamente ocho años, en los que probablemente compuso algunos motetes y sus primeras cantatas, y maduró las ideas que darían lugar a la publicación en 1722 de su « Traité de l'harmonie réduite à ses principes naturels». La portada de la obra le describe como «organiste de la cathédrale de Clermont». Este tratado, en el que de hecho llevaba reflexionando desde su juventud, situó a Rameau como un músico erudito. Suscitó numerosos ecos en los medios científicos y musicales franceses, e incluso más allá de sus fronteras.[15]

Las «iglesias» de Rameau
Cathédrale St Bénigne - Dijon.jpg Clermont Ferrand Cathedrale 02.jpg Auxerrois Fassade.JPG Saint Eustache P1150826.jpg
Catedral de san Benigno (Dijon)
Organista desde 1709 a 1713 (después de su padre y antes que su hermano).
Catedral de Clermont-Ferrand
Organista de 1715 a 1722.
Iglesia de Saint-Germain l'Auxerrois (París).
Boda en 1726 con Marie-Louise Mangot y bautismo de sus hijos.
Iglesia de san Eustaquio (París)
En 1764 Rameau fue enterrado aquí.

Instalación definitiva en París

En 1722 (o como más tarde, a principios de 1723), Rameau estaba de regreso en París, en condiciones no muy claras, ya que no se sabe dónde vivió, y esta vez para quedarse definitivamente. En 1724 publicó su segundo libro de piezas para el clavecín —«Pièces de clavecin avec une méthode pour la mécanique des doigts»— y en él no se indica la dirección del compositor. Lo que se sabe es que su actividad musical se dirigió hacia las representaciones teatrales de «La Foire» («La Feria»), festejos que se celebraban al aire libre en las ferias de Saint-Germain —de febrero a Domingo de Ramos— y Saint-Laurent —de finales de julio a la Ascensión—.

Iba a colaborar con Alexis Piron —poeta dijonés establecido desde hacía algún tiempo en París, que escribía comedias y óperas cómicas— en algunas obras para las que Rameau escribió la música, de la que no queda casi nada. Así lo hizo en 1723 para L'Endriague y, en 1726, para L'Enlèvement d'Arlequin y para La Robe de dissension. Cuando Jean-Philippe ya sea un compositor establecido y conocido, seguirá componiendo aún música para estos espectáculos populares, como hizo en 1734 para Les Courses de Tempé; en 1744 para Les Jardins de l'Hymen; y en 1758, ya con 75 años, para Le Procureur dupé sans le savoir.[16]

También compuso piezas para la «Comédie Italienne», en especial una pieza que se hará célebre, Les Sauvages, escrita con ocasión de la exhibición de auténticos «salvajes», indios de América del Norte. Esta pieza compuesta para clavecín —y publicada en 1728 en su tercer libro de clavecín, «Nouvelles Suites de Pièces de Clavecin»— es una danza rítmica que será pronto retomada en el último acto de Les Indes galantes, situando la acción en un bosque de Luisiana. (En las ferias de La Foire conoció también a Louis Fuzelier, que será el libretista de la obra.)

El 25 de febrero de 1726, en la Iglesia de Saint-Germain l'Auxerrois, Rameau se casó a los 42 años con Marie-Louise Mangot, una joven de 19 años. La esposa era de una familia de músicos lyoneses: el padre, «Symphoniste du Roi», y, la madre, bailarina de ballet. Marie-Louise era buena músico y además, cantante, y participó en la interpretación de algunas de las obras de su marido. El matrimonio se instaló en la rue des Petits-Champs, tendrá dos hijos y dos hijas, y, pese a la diferencia de edad y al difícil carácter del músico, parece que la pareja habría tenido una vida dichosa.[17]

Su primer hijo, Claude-François, fue bautizado el 8 de agosto de 1727 en la misma Iglesia de Saint-Germain l'Auxerrois e hizo de padrino su hermano Claude, con el que Jean-Philippe mantendrá durante toda su vida muy buenas relaciones. En 1727 Rameau fue nombrado organista de la Iglesia de la Sainte-Croix de la Bretonnerie —ocupará este puesto hasta 1738, al menos— y concursó, sin éxito, al puesto de organista de la Iglesia Saint-Paul.[19]

Durante esos primeros años parisinos, Rameau prosiguió sus investigaciones y sus actividades de editor con la publicación de «Nouveau système de música théorique» (1726), una obra que completaba el tratado de 1722. Mientras que aquél fue el fruto de unas reflexiones cartesianas y matemáticas, en la nueva obra tiene un papel importante la naturaleza física de la música. Rameau habría tenido conocimiento de los trabajos del erudito acústico Joseph Sauveur, trabajos que sostenían y confirmaban, en el plano experimental, sus primeras consideraciones teóricas. En ese mismo periodo compuso su última cantata, Le Berger fidèle (1727), y publicó su tercer y último libro de clavecín —«Nouvelles Suites de Pièces de Clavecin» (1728).

Jean-Philippe soñaba con hacerse un nombre en el teatro lírico y buscaba un libretista adecuado que quisiera colaborar con él. Antoine Houdar de la Motte habría podido ser ese libretista: poeta establecido, ya conocía el éxito después de muchos años de colaboración con André Campra, André Cardinal Destouches y Marin Marais. Rameau le dirigió una famosa carta, fechada el 25 de octubre de 1727, en la que intentó hacer valer sus cualidades como el compositor apropiado para reflejar musicalmente de forma fiel aquello que el libretista expresase en su texto. Houdar de la Motte, parece ser, no respondió a la oferta aunque conservó la carta, ya que se encontró entre sus papeles después de su muerte.[20]

Rameau, con 44 años, tenía una gran reputación como teórico erudito, aunque no había escrito aún ninguna composición musical de envergadura, y eso en una época en que se componía joven, rápido y mucho. Este teórico abstracto, poco sociable, seco y tajante, sin empleo estable, ya mayor y que apenas había compuesto casi nada, iba a llegar a ser, algunos años más tarde, el músico oficial del reino, el «dieu de la danse» («dios de la danza»), la gloria incontestada de la música francesa.

Rameau y los festejos de La Foire
Foire saint-germain.jpg Piron, Alexis.jpg Foire saint-laurent.jpg
Feria de Saint-Germain
(febrero a Domingo de Ramos)
Alexis Piron.
Feria de Saint-Laurent
(finales de julio a la Ascensión)
Gracias a Alexis Piron, con quien colaboró en varias óperas-cómicas que se representaron al aire libre con ocasión de los festejos de «La Foire», Rameau se introdujo en el entorno de La Pouplinière, que será su mecenas.

Al servicio de La Pouplinière

Fue por mediación de Piron, aparentemente, como Rameau entró en contacto con el «fermier général»[23]

Este encuentro determinó la vida de Rameau en los siguientes veinte años y le permitió entrar en contacto con un círculo artístico muy selecto, donde conocería a varios de sus futuros libretistas, incluidos Voltaire y su futura «bête-noire» (bestia negra), Jean-Jacques Rousseau, el filósofo que se jactaba de poder enseñarle en materia de música.[25]

Se supone que Rameau dirigió desde 1731 la orquesta privada financiada por La Pouplinière, una orquesta formada por músicos de mucha calidad. Conservó este puesto —en el que le sucedieron Stamitz y después Gossec— durante 22 años.[28]

En 1732, los Rameau tuvieron una segunda niña, Marie-Louise, que fue bautizada el 15 de noviembre, y por esa época ya vivían en la rue du Chantre.

Órgano de la Iglesia de san Eustaquio (París), que Rameau tocó en algunas ocasiones

Jean-Philippe animaba musicalmente las fiestas dadas por La Pouplinière en sus palacetes particulares, primero en la rue Neuve des Petits-Champs, y, a partir de 1739, en la rue de Richelieu. También animaba otros festejos organizados por algunos de los amigos del «Fermier-général». Así lo hizo en 1733, por ejemplo, en la boda de la hija del financiero Samuel Bernard,[32]

En 1733, Rameau tiene ya 50 años. Teórico célebre por sus tratados de armonía,[33] era también un músico de talento apreciable como intérprete, tanto al órgano, como al clavecín y al violín y también al frente de la orquesta. Sin embargo, su obra como compositor se limitaba a varios motetes y cantatas y a tres libros «recueils» (selecciones) de piezas de clavecin, de los que sólo los dos últimos destacaban por su aspecto innovador. En esa época sus contemporáneos de la misma edad —como Vivaldi (cinco años mayor), Telemann (dos años mayor), Bach y Haendel (dos años más jóvenes ambos)— ya habían compuesto lo esencial de una obra muy importante. Rameau presenta un caso muy particular en la historia de la música barroca: este quincuagenario «compositor debutante» («compositeur débutant») poseía un oficio cabal que no se había todavía manifestado en su terreno predilecto, la escena lírica, donde eclipsaría pronto a todos sus contemporáneos.

El éxito: Hippolyte et Aricie

El compositor André Campra (1660-1744), heredero del arte de Lully, estimaba en mucho a Rameau y acogió muy favorablemente su tragedia Hippolyte et Aricie

El abad Simon-Joseph Pellegrin[37] — Rameau plasmó en una obra sus reflexiones de casi toda una vida, por cuanto fue capaz de poner música a todas las situaciones teatrales, a las pasiones y los sentimientos humanos, como en vano había intentado hacer valer a Houdar de la Motte. Seguramente en Hippolyte et Aricie se sometió además a las exigencias particulares de la tragedia musical, género que concede un lugar importante a los coros, las danzas y a los efectos especiales de maquinaria. Paradójicamente, la pieza asocia una música muy erudita y moderna a una forma de espectáculo lírico ya conocida, que había tenido grandes horas a finales del siglo precedente, pero que en esa época se consideraba como anticuada.

La pieza se montó en privado en casa de La Pouplinière en la primavera de 1733. A partir de julio se celebraron los ensayos en la Académie Royale de Musique y la primera representación tuvo lugar el 1 de octubre. La obra desconcertó a todos al principio, pero finalmente fue un triunfo. Siguiendo la tradición de Lully en cuanto a estructura —un prólogo y cinco actos—, superaba musicalmente a todo cuanto se había hecho antes en ese campo. El viejo compositor André Campra, que asistió a la representación, estimó que había «(...) bastante música en esta ópera para hacer diez», añadiendo que «este hombre los eclipsará a todos».[38] Aun así, Rameau debió volver a trabajar en la versión inicial, puesto que los cantantes no consiguieron interpretar correctamente algunas de sus arias, en especial el «Second trio des Parques» en que la audacia rítmica y armónica era increíble para la época.

La obra no dejó a nadie indiferente: Rameau fue al mismo tiempo ensalzado por aquéllos a quienes encantaban la belleza, la ciencia y la originalidad de su música y criticado por los nostálgicos del estilo de Lully, a los que desagradaban las audacias y proclamaban que se devaluaba la verdadera música francesa a beneficio de un italianismo de mala ley. La oposición de ambos bandos fue tanto más sorprendente cuanto que Rameau profesó a Lully, durante toda su vida, un respeto incondicional, lo que no deja por cierto de sorprender.[39] La disputa es conocida como «Querelle entre les Lullistes et les Ramistes» (o «Querelle entre les Anciens et les Modernes»). Con 32 representaciones en 1733, Hippolyte et Aricie consagró definitivamente a Rameau y lo situó en el primer plano de la música francesa. La pieza será repuesta en vida del compositor tres veces más en la Académie Royale de Musique y, ya al año siguiente, en 1734, fue montada en su ciudad natal, Dijon.

Primera carrera lírica (1733-1739)

Durante los siete años que van de 1733 a 1739, Rameau dio la medida de su genio y pareció querer recobrar el tiempo perdido componiendo sus obras más emblemáticas: tres tragedias líricas —tras Hippolyte et Aricie, Castor et Pollux en 1737 y después Dardanus en 1739— y dos óperas-ballets Les Indes galantes en 1735 y Les Fêtes d'Hébé en 1739—. Esto no le impidió continuar con sus trabajos teóricos: en 1737 publicó su tratado sobre la «Génération harmonique», en el que retomó y desarrolló los tratados precedentes. La exposición, destinada a los miembros de la Académie des Sciences, comenzaba con el enunciado de doce proposiciones y la descripción de siete experimentos con los que Rameau entendía demostrado que su teoría estaba fundada en derecho, ya que provenía directamente de la naturaleza, un tema muy querido de los intelectuales del «siglo de las Luces».

Al principio escéptico, Voltaire llegó a ser un admirador de Rameau a quien bautizó el «Euclide-Orphée». Su proyecto común, la ópera Samson, no fue jamás acabada.

Retrato de Voltaire en 1718 Taller de Nicolas de Largillière (1656-1746) París, Museo Carnavalet

Desde 1733, Rameau y Voltaire consideraron colaborar en una ópera sagrada intitulada Samson. El año anterior, el abad Pellegrin había conocido su mayor éxito con Jephté, con música de Montéclair,[40] abriendo así lo que parecía una vía nueva. Voltaire se esforzó en componer su libreto, aunque la vena religiosa no era verdaderamente lo suyo. Los contratiempos sobrevinieron con su exilio de 1734; Rameau mismo, entusiasta al principio, dejó de esperar y no parecía estar muy motivado, y solamente se celebraron algunos ensayos parciales. La mezcla de géneros, entre el recitado bíblico y la ópera de intrigas galantes, no fue del gusto de todos y en particular de las autoridades religiosas. En 1736, la censura prohíbe la obra, que no será jamás terminada ni, sobre todo, representada. El libreto no se perdió y fue editado por Voltaire algunos años más tarde. Se sabe que la música que Rameau había compuesto fue empleada por él en otras obras, aunque aún no se sabe en cuáles ni qué partes.

No importó, ya que el año anterior, 1735, vio el nacimiento de su primera obra maestra, la ópera-ballet Les Indes galantes, probablemente la obra escénica más conocida de Rameau y una de las cimas del género, que se desarrolla sobre un libreto de Louis Fuzelier. La primera tentativa en el campo de la tragedia musical fue un completo éxito: es del mismo tipo, más ligero, de la ópera-ballet puesta a punto por André Campra en 1697 con Le Carnaval de Venise y sobre todo L'Europe galante. La similitud de títulos no dejaba lugar a ninguna sorpresa: Rameau explotó la misma vena de éxito pero buscando un poco más de exotismo, con sus «indias», geográficamente poco precisas, ya que de hecho eran de Turquía, Persia, Perú y América del Norte. La casi inexistente intriga de estos pequeños dramas servía como excusa para producir un «grand spectacle» en que los vestidos suntuosos, los decorados, la maquinaria y sobre todo la danza tenían un papel esencial. Les Indes galantes simbolizan la época despreocupada, refinada, dedicada a los placeres y a la galantería de Louis XV y de su corte. La obra fue estrenada en la Académie Royale de Musique el 23 de agosto de 1735, con un gran éxito y constaba de un prólogo y dos «entrées». Para la tercera representación, se añadió la «Entrée des Fleurs» y luego la obra fue rápidamente retocada tras las críticas concernientes al libreto —en que la intriga está particularmente traída por los pelos—. La cuarta «entrée», Les Sauvages, fue finalmente añadida el 10 de marzo de 1736 y Rameau reutilizó en ella «La danse des Indiens d'Amérique», una pieza que había compuesto varios años antes y después transcrito para clavecín en su tercer libro. Les Indes galantes fue repuesta, en su totalidad o parcialmente, cinco veces en vida del compositor y algunas más tras su muerte.

En ese momento, ya famoso, los Rameau se trasladaron al Hôtel d'Effiat, en el número 21 de la rue des Bons Enfans (cerca del Palais Royal)[42] Vivirán aquí casi nueve años, hasta 1744, cuando se trasladen a la rue Saint Thomas du Louvre, en una de las estancias más prolongadas de su vida.

El 24 de octubre de 1737 se estrenó su segunda tragedia lírica, Castor et Pollux, con un libreto de Gentil-Bernard, a quien también había conocido en casa de La Pouplinière. Por consenso casi general, el libreto que narra las aventuras de los divinos gemelos que aman a la misma mujer, es uno de los mejores que haya tratado el compositor (incluso si el talento de Gentil-Bernard no merece la apreciación ditirámbica de Voltaire[43] ). La obra se beneficia de una música admirable aunque menos audaz que la de Hippolyte et Aricie —Rameau no escribió nunca más arias comparables, en audacia, al segundo «Trio des Parques» o al aria de Teseo «Puissant maître des flots»— y termina con un divertimento, la «Fête de l'Univers», después de que los héroes sean acomodados en la estancia de los Inmortales.

En 1739, una tras otra, se estrenaron el 25 de mayo Les Fêtes d'Hébé —segunda ópera-ballet, con libreto de Antoine-César Gautier de Montdorge— y el 19 de noviembre, Dardanus —tercera tragedia lírica, con libreto de Charles-Antoine Leclerc de La Bruère—. Si la música de Rameau es siempre muy suntuosa, los libretos se hacen más y más pobres y deben ser rápidamente retocados a fin ocultar los defectos más chirriantes.

Les Fêtes d'Hébé tuvo un éxito inmediato, pero aun así el abad Pellegrin fue llamado para mejorar el libreto (particularmente la segunda «entrée») después de algunas representaciones. La tercera «entrée» («La Danse») fue en especial apreciada, con su fascinante carácter pastoral —Rameau reutilizó en ella, orquestándola, el famoso Tambourin de su segundo libro de clavecín— que contrasta con una de las más admirables «musettes» que haya compuesto, y que por turno, es tocada, cantada e interpretada a coro.

En cuanto a Dardanus, musicalmente quizá la más rica de las obras de Rameau, fue al inicio mal recibida por el público, seguramente por la insustancialidad del libreto y la inocencia de ciertas escenas. Modificado después de algunas representaciones, la ópera fue casi reescrita por entero en sus tres últimos actos para una reposición en 1744: de hecho se trata casi de una obra diferente.

Siete años de silencio

Tras algunos años en que compuso una obra maestra tras otra, Rameau desapareció misteriosamente durante seis años de la escena lírica, y casi de la escena musical, puesto que no estrenó nada salvo en 1744 esa nueva versión de Dardanus.

No se sabe la razón de este repentino silencio, aunque pudiera deberse a un desacuerdo con las autoridades de la Académie Royale de Musique.[44] Rameau se consagró probablemente a su puesto de director de orquesta de La Pouplinière, pues en esa época, sin duda, había dejado ya todos sus puestos como organista (el último, en 1738, el de la iglesia de la Sainte-Croix de la Bretonnerie). No escribió tampoco ningún escrito teórico más y parece que sólo compuso en esos años las Pièces de clavecin en concert, nacidas probablemente de conciertos organizados en casa del «Fermier-général» y que es la única incursión de Rameau en el campo de la música de cámara.

En 1740 nació su tercer hijo, Alexandre, y el padrino fue La Pouplinière. El niño murió antes de 1745. La última hija, Marie-Alexandrine nació en 1744. A partir de ese mismo año, Rameau y su familia tendrán un apartamento en el Palacio del «Fermier-général», en la rue de Richelieu:[45] dispusieron de él durante doce años, aunque probablemente conservaron su propio apartamento de la rue saint-Honoré. Pasarán también todos los veranos en el castillo de Passy adquirido por La Pouplinière, donde Rameau se hará cargo del órgano.

Jean-Jacques Rousseau llegó a París en 1741 y fue introducido en casa de La Pouplinière, en 1744 o 1745, por mediación de una prima de Madame de la Pouplinière. Aunque admirador de Rameau, fue recibido sin simpatía y con un cierto desprecio por éste, ya que persiguía a la dueña de la casa, entonces el mejor sustento del compositor. Rousseau estaba muy orgulloso de la invención de un sistema cifrado destinado a anotar la música, mucho más simple, según él, que el sistema tradicional de la «portée». Rameau no tardó en refutarle, por razones prácticas que el inventor estuvo obligado a admitir. Habiendo asistido en casa del «Fermier-général» a la representación de una ópera, Les Muses galantes, de la que Rousseau se presentaba como autor, Rameau lo acusó de plagiario, habiendo descubierto entre diferentes partes de la obra desigualdades de calidad musical que suponía debidas a diferentes manos. La animosidad nació entre ambos de este primer contacto y no hizo sino crecer en los años venideros.

Segunda carrera lírica

Rameau reapareció en la escena lírica en 1745 y ese mismo año, con más de 60 años, iba a monopolizar casi la temporada con el estreno de cinco nuevas obras que hablan de su vitalidad: el 23 de febrero, La Princesse de Navarre —comedia-ballet con libreto de Voltaire, representada en Versalles con ocasión de la boda de Luis, Delfín de Francia—; el 31 de marzo, Platée —comedia lírica de un estilo inédito, estrenada en Versalles, que en el registro cómico fue la obra maestra de Rameau—; el 12 de octubre, Les Fêtes de Polymnie —ópera-ballet—; el 27 de noviembre, Le Temple de la Gloire —ópera-ballet, con libreto de nuevo de Voltaire, representada en Versalles para festejar la victoria de Fontenoy (guerras de sucesión de Austria), que será casi rehecha al año siguiente—; y por último, el 22 de diciembre, Les Fêtes de Ramireacto de ballet representado en Versalles—. Rameau se convirtió en el músico oficial de la Corte: fue nombrado «Compositeur de la Musique du Cabinet du Roi» en el mes de mayo, y recibirá en adelante una pensión anual de 2.000 libras.[46]

Les Fêtes de Ramire era una pieza de puro divertimento en que la música debía reutilizar parte de la compuesta para La Princesse de Navarre, con un libreto mínimo escrito por Voltaire. Al estar Rameau ocupado con el Temple de la Gloire, Jean-Jacques Rousseau, sólo un buen músico pese a sus pretensiones, fue el encargado de la adaptación musical, pero no llegó a terminar el trabajo a tiempo. Rameau, posiblemente nervioso, se vio obligado entonces a hacerlo él mismo, al precio de la humillación de Rousseau. Este nuevo incidente degradó aún más unas relaciones ya en ese momento muy agrias.

Al principio seducido por la teoría de Rameau, d'Alembert acabará por tomar distancia y oponerse a ciertos aspectos

Retrato pintado en 1753 por Maurice Quentin de la Tour, Musée du Louvre

Tras el «feu d'artifice» de 1745, el ritmo de producción del compositor va a continuación a ralentizarse, aunque Rameau seguirá componiendo para la escena, de manera más o menos regular, hasta el fin de su vida, y ello sin abandonar sus investigaciones teóricas ni, tampoco, sus actividades polémicas y panfletarias. Así, compuso en 1747 Les Fêtes de l'Hymen et de l'Amour y su última obra para el clavecín, una pieza aislada titulada La Dauphine; en 1748, la pastoral Zaïs, el acto de ballet Pygmalion y la ópera-ballet Les Surprises de l'Amour; en 1749, la pastoral Naïs (para celebrar la «Paix d'Aix-la-Chapelle») y la tragedia lírica Zoroastre, pieza innovadora en que suprime el prólogo, remplazado por una simple obertura; en 1751, por último, compuso el acto de ballet La Guirlande y la pastoral Acanthe et Céphise (para celebrar el nacimiento del duque de Borgoña).

Fue probablemente durante ese periodo cuando Rameau entró en contacto con Jean d'Alembert, que estaba interesado por el acercamiento científico a la música del compositor y que animó a Rameau a presentar el resultado de sus trabajos a la Academia de Ciencias. En 1750, quizás ayudado por Diderot, publicó su tratado intitulado «Démonstration du principe de l'harmonie», una obra que se considera generalmente como la mejor de todas sus obras teóricas. D'Alembert hizo la presentación —el elogio— de Rameau y redactó en 1752 los «Éléments de musique théorique et pratique selon les principes de M. Rameau». Más adelante retocará en su favor algunos de los artículos de la «Encyclopédie» escritos por Rousseau. Pero sus caminos divergieron algunos años más tarde cuando el filósofo-matemático tomó conciencia de los errores del pensamiento de Rameau concernientes a la relación entre ciencias puras y ciencias experimentales. En ese momento, Rameau buscó la aprobación de sus trabajos por los más grandes matemáticos de la época, lo que le llevó a intercambiar cartas con Jean Bernoulli y Léonard Euler.

En 1748, La Pouplinière y su esposa se separaron y Rameau perdió en casa de su mecenas a su más fiel aliada. Se acercaba a los 70 años, su actividad seguía siendo prodigiosa y eso dejaba poco lugar a la competencia, lo que exasperaba a más de uno[47] y jugaba ciertamente un papel en los ataques que sufrirá durante la famosa «Querelle des Bouffons». Pero la edad no le dio más flexibilidad y siguió apegado a sus ideas.

La «Querelle des Bouffons»

Para comprender la trascendencia de la «Querelle des Bouffons», es necesario recordar que hacia 1750 Francia estaba, musicalmente hablando, muy aislada del resto de Europa, que era partidaria desde hacía tiempo de la supremacía de la música italiana. En Alemania, Austria, Inglaterra, los Países Bajos, la Península Ibérica, la música italiana había barrido o al menos se había asimilado con las tradiciones locales. Solamente Francia podía todavía figurar como un bastión resistente a esta hegemonía. El símbolo de esta resistencia era la tragedia musical de Lully —en ese momento simbolizada por el viejo Rameau— y, sin embargo, la atracción de la música italiana se dejaba sentir desde hacía mucho tiempo en la práctica de la música instrumental.[49] — personalizaba también este enfrentamiento, que dará lugar a un verdadero desenfreno verbal, epistolar, casi físico entre el «Rincón del Rey» («Coin du Roi»), partidarios de la tradición francesa, y el «Rincón de la Reina» («Coin de la Reine»), partidarios de la música italiana.

Desde principios del año 1752, Frédéric-Melchior Grimm,[52]

El primero de agosto de 1752, una troupe itinerante italiana se instaló en la Académie Royale de Musique para dar representaciones de «intermezzos» y óperas bufas. Debutaron con la representación de La serva padrona de Pergolesi, una obra que ya había sido ofrecida en París en 1746, sin atraer la menor atención. Esta vez sí fue un éxito. La intrusión en el templo de la música francesa de estos «bouffons» dividió a la inteligencia musical parisina en dos bandos: de un lado, los partidarios de la tragedia lírica, representante real del género francés, y del otro, los simpatizantes de la ópera-bufa, truculentos defensores de la música italiana. Entre ambos bandos nació una verdadera disputa panfletaria que animará los círculos musicales, literarios y filosóficos de la capital francesa hasta 1754.

De hecho, la «Querelle des Bouffons», desencadenada bajo un pretexto musical era, en el fondo, la confrontación de dos idearios estéticos, culturales y, al final, políticos, definitivamente incompatibles: de un lado, el clasicismo, asociado a la imagen del poder absoluto de Luis XIV; del otro, el espíritu de las Luces. La música tan refinada de Rameau se encontró puesta «dans le même sac» que las piezas teatrales que le sirvieron de molde y de argumento, con sus bártulos de mitología, maravillas y máquinas, a las que los filósofos querían oponer la simplicidad, lo natural y la espontaneidad de la ópera-bufa italiana, caracterizada por una música que daba primacía a la melodía.[53]

Y precisamente todo lo que había escrito Rameau durante treinta años definía la armonía como el principio, la naturaleza misma de la música. Así era difícil la reconciliación del músico erudito, seguro de sus ideas, orgulloso, testarudo y pendenciero con Rousseau, un músico «amateur», al que Rameau despreció desde el principio, puesto que se había permitido contradecir sus teorías. Su reivindicación llegó también a la «Encyclopédie», ya que fue a Rousseau a quien Diderot encargó la redacción de los artículos sobre la música.

El «Rincón de la Reina» agrupaba a los enciclopedistas, con Rousseau, Grimm, Diderot, d'Holbach y, más tarde, d'Alembert; las críticas se focalizan en Rameau, principal representante del «Rincón del Rey». Intercambian un número considerable de libelos, de artículos —más de sesenta—, los más virulentos provenientes de Grimm («Le petit prophète de Boehmischbroda») y de Rousseau («Lettre sur la musique française» , donde se afirma que a la lengua francesa solo le conviene el recitativo y es imposible para otra clase de música). Rameau no se está quieto («Observation sur notre instinct pour la musique») y continuará lanzando sus dardos mucho después de que la «Querelle» se hubiera extinguido: «Les erreurs sur la musique dans l'Encyclopédie» (1755), «Suite des erreurs» (1756), «Réponse à MM. les éditeurs de l'Encyclopédie» (1757).[57] pero la tragedia lírica y las formas aparentadas habían recibido tales golpes que su tiempo había terminado.

Únicamente Rameau, que conservará hasta el final de su vida todo su prestigio de compositor oficial de la corte, se permitirá en adelante escribir en ese género, desde ese momento considerado anticuado. Y su inspiración no se agotó: en 1753, compuso la pastoral heroica Daphnis et Églé, una nueva tragedia lírica, Linus, la pastoral Lysis et Délie —estas dos últimas composiciones no fueron representadas y su música se perdió—, así como el acto de ballet Les Sybarites. En 1754 todavía compuso dos actos de ballet: La Naissance d'Osiris (para celebrar el nacimiento del futuro Louis XVI) y Anacréon, así como una nueva versión de Castor et Pollux.

La «Querelle des Bouffons»
Rameau...
...y sus detractores, los enciclopedistas.
Inconnu d'après Augustin de Saint-Aubin, Jean-Philippe Rameau, détail (Museo internazionale e biblioteca della musica di Bologna).jpg Jean-Jacques Rousseau (painted portrait).jpg Friedrich Melchior Grimm.jpg Louis-Michel van Loo 001.jpg
Rameau.
J.J. Rousseau
Frédéric-Melchior Grimm
Denis Diderot
Retrato al pastel (1753) de Maurice Quentin de la Tour
Museo Antoine Lécuyer en Saint-Quentin.
Tuvo palabras muy duras para la música francesa.
Participó en la polémica con sus colegas de la «Encyclopédie»
Retrato pintado en 1767 por Louis-Michel van Loo, Musée du Louvre

Últimos años

En 1753 La Pouplinière toma como amante a una músico intrigante, Jeanne-Thérèse Goermans —hija del conocido fabricante de clavecines Jacques Goermans—, que se hace llamar Madame de Saint-Aubin por estar casada con un aprovechado que la deja en brazos del rico financiero. Ella hizo el vacío alrededor de Rameau e incluso consiguió que La Pouplinière contratase a Stamitz: fue la ruptura con Rameau que, por cierto, no necesitará más del sustento financiero de su antiguo amigo y protector.

Rameau prosiguió sus actividades de teórico y de compositor hasta su muerte. Vivió con su mujer y dos de sus hijos en un gran apartamento de la rue des Bons-Enfants, de donde salía cada día, perdido en sus pensamientos, a dar su paseo en solitario por los cercanos jardines del Palais-Royal o de las Tullerías. Encontraba a veces al joven Chabanon que escribirá más tarde su elogio fúnebre y que ha recogido algunas de sus raras confidencias, ya entonces muy decepcionado:

Día a día adquiero más gusto, pero no tengo más genio" o "La imaginación está gastada en mi vieja cabeza, y no se es sabio cuando se quiere trabajar a esta edad en las artes que son enteramente imaginación". («De jour en jour j'acquiers du goût, mais je n'ai plus de génie…» o «L'imagination est usée dans ma vieille tête, et on n'est pas sage quand on veut travailler à cet âge aux arts qui sont entièrement d'imagination…»)

Rameau.[58]

Sus piezas continuaron siendo representadas, a veces por deferencia hacia el viejo compositor, que en 1757 cierra un contrato de exclusividad con la Académie Royale de Musique —dirigida por Rebel y Francœur— que le asegura una pensión anual de 1.500 libras. En 1756 se programa una segunda versión de Zoroastre. En 1757, se representa Anacréon, una nueva «entrée» añadida a Les Surprises de l'Amour. En 1759 se repone con gran éxito, Dardanus y, en 1760, se estrena Les Paladins, comedia-ballet en un estilo renovado que sirvió, sin embargo, para seguir ajustando cuentas, por escrito, con la «Encyclopédie» y los filósofos. En 1761 Rameau es nombrado miembro de la Académie de Dijon.

Sus últimos escritos, en especial «L'Origine des sciences», estuvieron marcados por su obsesión de hacer de la armonía la referencia de toda ciencia, lo que propició la opinión de Grimm que habló de chochez («radotage») del «vieux bonhomme».[62] el 12 de septiembre de 1764 y Les Boréades debieron esperar más de dos siglos su estreno triunfal en Aix-en-Provence en 1982.

Al día siguiente, 13 de septiembre, se enterró al gran músico en la Iglesia de San Eustaquiode París.[64] Orléans, Marsella, Dijon y Ruan. Los elogios fúnebres, escritos por Chabanon y Maret, fueron publicados por el «Mercure de France». Su música de escena, como la de Lully, continuó siendo programada hasta el final del Antiguo Régimen, y después desapareció del repertorio durante más de un siglo.

La personalidad de Rameau

«Su hija y su mujer se pueden morir cuando quieran; siempre que las campanas de la parroquia, que tañerán por ellas, continúen tocando la doceava y la diecisieteava,[66] todo estará bien». (...) «Entonces, decidme; yo no tomaría a vuestro tío por ejemplo; es un hombre duro, brutal, inhumano, avaro. Es un mal padre, un mal esposo, un mal tío ...».

Diderot en Le Neveu de Rameau(«El sobrino de Rameau»).[67]

De igual modo que su biografía es imprecisa y parcial, la vida personal y familiar de Rameau es de una opacidad casi completa y todo desaparece detrás de su obra musical y teórica. Incluso su música, a veces tan grácil y ligera, es de carácter opuesto al aspecto exterior del hombre y con aquello que se sabe de su carácter, descrito de manera caricaturesca y quizás exagerada por Diderot en Le neveu de Rameau. Durante toda su vida, Rameau no se interesó más que por la música, con pasión y ocupaba todos sus pensamientos. Philippe Beaussant habla de un monomaníaco. Fue Piron quien explicó que: «Toda su alma y su espíritu estaban en su clavecín; cuando lo había cerrado, no había más persona en la estancia».[68]

Retrato de Rameau

En lo físico, Rameau era grande y sobre todo muy delgado:[70] que lo muestra ante su clavecín— nos lo describen como una suerte de vara o espárrago con unas piernas interminables. Tenía «une grosse voix» y su alocución era difícil, como su expresión escrita, que nunca fue fluida.

Era a la vez secreto, solitario, refunfuñón, pagado de sí mismo (más orgulloso, por cierto, como teórico que como músico[71] ) y casado con sus contradicciones, se dejaba ir fácilmente. Cuesta imaginárselo rodeado de los espíritus elevados —como el de Voltaire, con quien tenía un cierto parecido físico— que frecuentaban la residencia de La Pouplinière: su música era su mejor embajadora en ausencia de cualidades más mundanas.

Blasón elegido por Rameau: "De azur con una paloma de plata teniendo en su pico una rama de olivo de oro" («D'azur à una colombe d'argent tenant dans son bec un rameau d'olivier d'or»)

Sus «enemigos» —aquellos que no compartían sus ideas en materia de música o teoría acústica— amplificaron sus defectos, por ejemplo su supuesta avaricia. De hecho, parece que su cuidado de la economía era consecuencia de una larga carrera oscura, con ingresos mínimos e inciertos, más que un rasgo de su carácter, ya que podía ser generoso: se sabe que ayudó a su sobrino Jean-François a llegar a París y a su joven colega dijonés Claude Balbastre igualmente a establecerse en París; que dotó bien a su hija Marie-Louise en 1750 cuando tomó los hábitos en las Visitandines; y que pagaba puntualmente una pensión a una de sus hermanas que estaba enferma.[72]

El desahogo financiero le llegó tarde, con el éxito de sus obras líricas y la atribución de una pensión por el rey (algunos meses antes de su muerte, fue incluso ennoblecido y nombrado caballero de la Orden de San Miguel). Pero ello no cambió su forma de vida, conservando sus vestimentas gastadas, su único par de zapatos o su mobiliario vetusto. A su muerte, en el apartamento de diez piezas que ocupaba en la rue des Bons-Enfants con su esposa y su hijo, no tenía a su disposición más que un clavecín de un solo teclado, y en mal estado.[74]

Un rasgo de carácter que se encuentra por cierto en otros miembros de su familia era una cierta inconstancia: se estableció en París hacia los 40 años de edad, después de una fase errática y de haber tenido muchos puestos de organista en distintas ciudades: Avignon, quizá Montpellier, Clermont-Ferrand, París, Dijon, Lyon, de nuevo Clermont-Ferrand y finalmente París. Incluso en la capital, cambió a menudo de domicilio: rue des Petits-Champs (1726), rue des Deux-Boules (1727), rue de Richelieu (1731), rue du Chantre (1732), rue des Bons-Enfants (1733), rue Saint-Thomas du Louvre (1744), rue Saint-Honoré (1745), rue de Richelieu en casa de La Pouplinière (1746), y de nuevo rue des Bons-Enfants (1752).[75] La causa de estas mudanzas sucesivas no es conocida.

Su familia

Rameau tuvo cuatro niños con su esposa Marie-Louise Mangot:

  1. Claude, nacido en 1727. Su padre le compró un cargo de valet de cámara del rey; se casó en 1772 y tuvo un hijo en 1773.
  2. Marie-Louise, nacida en 1732, que tomó los hábitos con las Visitandines en Montargis en 1751 (el padre la dotó generosamente pero no asistió a la ceremonia).
  3. Alexandre, nacido en 1740 y muerto antes de 1745.
  4. Marie-Alexandrine, nacida en 1744 (Rameau tenía entonces 61 años). Se casó en 1764, dos meses después de la muerte de su padre, con François de Gaultier, de quien tuvo descendencia.[69]

Después de la muerte de Rameau, su esposa dejó el apartamento de la rue des Bons-Enfants en París y se fue a vivir a casa de su yerno a Andrésy, una pequeña localidad de Yvelines. Murió allí en 1785.

Los nombres de los dos últimos hijos fueron un homenaje al «Fermier-général» Alexandre de la Pouplinière, mecenas de Rameau gracias al cual pudo comenzar su carrera de compositor lírico.

Jean-Philippe tuvo un hermano más pequeño, Claude, igualmente músico (mucho menos célebre). Este último tuvo dos hijos, músicos como él pero con una existencia de «ratés» (fracasados): Jean-François Rameau que inspiró a Diderot el material de su libro Le Neveu de Rameau («El sobrino de Rameau») y Lazare Rameau.

Other Languages
беларуская: Жан-Філіп Рамо
беларуская (тарашкевіца)‎: Жан-Філіп Рамо
български: Жан-Филип Рамо
Ελληνικά: Ζαν Φιλίπ Ραμώ
Bahasa Indonesia: Jean Philippe Rameau
norsk nynorsk: Jean-Philippe Rameau
norsk bokmål: Jean-Philippe Rameau
srpskohrvatski / српскохрватски: Jean-Philippe Rameau
Simple English: Jean-Philippe Rameau
slovenščina: Jean-Philippe Rameau
српски / srpski: Жан Филип Рамо
українська: Жан-Філіп Рамо
oʻzbekcha/ўзбекча: Ramo Jan Filipp
Tiếng Việt: Jean-Philippe Rameau