Isoroku Yamamoto

Isoroku Yamamoto
Isoroku Yamamoto.jpg
Almirante (Kaigun Taishō)
Años de servicio 1901 - 1943
Lealtad Bandera de Japón Imperio del Japón
Servicio/rama War flag of the Imperial Japanese Army.svg Armada Imperial Japonesa
Mandos Crucero Kitakami, Crucero Isuzu, Portaaviones Akagi
Comando aero naval japonés, Ministro de marina, 1a. flota japonesa,
Participó en

Guerra Ruso-Japonesa
Segunda Guerra Mundial:


Nacimiento 4 de abril de 1884
Bandera de Japón Nagaoka, Imperio del Japón
Fallecimiento 18 de abril de 1943 (59 años)
Bandera de Japón Bougainville, Mandato del Pacífico Sur
Ocupación Marino militar
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Isoroku Yamamoto (山本 五十六 Yamamoto Isoroku ?, 4 de abril de 1884 – 18 de abril de 1943) fue un almirante y comandante en jefe de la Flota Combinada de la Armada Imperial Japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. Ideó y planificó el ataque a Pearl Harbor y está considerado como uno de los grandes estrategas de la historia de la Armada Imperial.[1]

Biografía

Nació con el nombre de Isoroku Takano (高野 五十六 ?) en Nagaoka ( prefectura de Niigata). Su padre se llamaba Sadayoshi Takano (高野 貞吉 ?) y fue un samurái menor de Nagaoka- Han. Isoroku es un término japonés antiguo que significa « 56» (véase Numeración japonesa). El padre de Isoroku tenía 56 años cuando éste nació.

Se enroló en la Academia Naval de Etajima ( Hiroshima) en 1901 y se graduó en 1904. En 1905, durante la Guerra ruso-japonesa, vio la acción en directo como alférez en el crucero Nisshin.

En la victoriosa batalla de Tsushima cuando se encontraba en la proa del Nisshin resultó gravemente herido por un fragmento de metralla que le hizo un gran orifico en el muslo derecho y también perdió dos dedos de la mano derecha. Pasó 160 días en el hospital naval de Nagasaki y cuando se le declaró una infección en el brazo izquierdo, prefirió arriesgarse y se negó a que se lo amputaran. «Me alisté en la marina con la gran ambición de convertirme en un soldado naval e ir a la guerra. O muero a causa de esta herida infectada —porque me niego a que me amputen el brazo— o me recupero y sigo siendo un soldado. Tengo una probabilidad de salvarme del 50% ¡y voy a apostar por ella!». Ganó la apuesta y salvó el brazo. «Durante toda su vida, Yamamoto consideró sus heridas de guerra como una medalla al valor. Asimismo era muy consciente del hándicap que le suponían. Se esforzaba por no quedarse atrás, por no demostrar a los demás que necesitaba una ayuda especial».[1]

Debido a su brillante expediente fue enviado a los Estados Unidos, donde estudió en la Universidad de Harvard, entre 1919 y 1921. Cinco años después fue nombrado agregado naval de la embajada japonesa en Washington. Admiraba a los Estados Unidos —y a Abraham Lincoln— y viajó recorriendo el país. Allí tomó conciencia de la necesidad de llevar a cabo una modernización radical de la Armada, especialmente en lo referente al poder aéreo. Así a su regreso a Japón en 1928 se ocupó del desarrollo de la división de aviación naval de la Armada Imperial.[2]

En su tiempo libre le gustaba jugar al póker y al bridge. Su afición a apostar le llevó a decir que cuando se jubilara le gustaría irse a vivir a Montecarlo para jugar a la ruleta en su famoso casino. «Un hombre no es un hombre si no apuesta», parece que dijo una vez. Se casó a los treinta y cuatro años y tuvo su primer hijo a los cuarenta.[4]

Yamamoto (derecha), viceministro de Marina, con el ministro de Marina Mitsumasa Yonai.

Asistió como consejero naval a la Conferencia Naval de Londres celebrada entre el 21 de enero y el 22 de abril de 1930, cuando era primer ministro de Japón el liberal Osachi Hamaguchi, y donde se acordó que la proporción de tonelaje entre Estados Unidos, Gran Bretaña y Japón pasara del 5:5:3, aprobado en la Conferencia Naval de Washington, a 10:10:7, lo que supuso una pequeña mejora para Japón.[6]

Al igual que Yonai e Inoue, en el duro debate que mantuvieron los líderes militares sobre si Japón debía unirse a la Alemania nazi y a la Italia fascista, se opuso frontalmente a la alianza. Los tres marinos estaban convencidos de que conduciría a la guerra con Estados Unidos y con Gran Bretaña, una guerra que la Armada japonesa no estaba preparada para ganar. Temiendo que pudiera ser víctima de un atentado por parte de los ultranacionalistas, el ministro Yonai alejó a Yamamoto de Tokio nombrándolo en agosto de 1939 Jefe de la Flota Combinada, a pesar de que éste insistió en seguir en el Ministerio. También nombró para un puesto alejado de la capital al vicealmirante Inoue.[8]

Fue comandante en jefe de la Flota Combinada en los decisivos primeros años de la Guerra del Pacífico, como el ataque a Pearl Harbor y la batalla de Midway. Murió durante un viaje de inspección a las posiciones japonesas de las Islas Salomón cuando la aeronave en que volaba, un bombardero Mitsubishi G4M, fue derribada en una emboscada perpetrada por cazas estadounidenses P-38 Lightning. Su muerte fue un duro golpe a la moral del ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial.

Ataque a Pearl Harbor

Yamamoto en 1942.

Yamamoto no creía que Japón pudiera ganar una guerra con Estados Unidos, pero si existía una mínima posibilidad su obligación era aprovecharla, y desde la firma del Pacto Tripartito en septiembre de 1940, al que se había opuesto porque estaba convencido que conduciría a la guerra con las potencias occidentales, había comenzado a diseñar la estrategia de la guerra en el Pacífico. Pronto llegó a la conclusión de que la única opción de victoria para Japón era asestar un golpe decisivo al inicio de la guerra que quizá obligara a Estados Unidos a negociar, y que ese golpe podría ser el ataque a la flota norteamericana del Pacífico en su propia base de Pearl Harbor, en las islas Hawái. Una idea descabellada, y así se lo pareció al embajador norteamericano en Tokio Joseph Grew, cuando a finales de enero de 1941 le llegaron «rumores de guerra» de que «las fuerzas militares japonesas estaban planeando un ataque sorpresa masivo en Pearl Harbor».[9]

En febrero de 1941 Yamamoto le envió una carta al capitán Minoru Genda, miembro de la plana mayor de la Primera División Aérea y el mejor piloto de la Armada Imperial, en la que le pedía que «investigara pormenorizadamente la viabilidad de un plan de ataque» con aviones a Pearl Harbor, reconociéndole que «no sería fácil llevar a cabo algo así». En la carta le decía que se trataba de «asestar un golpe a la flota estadounidense en Hawái, de forma que, durante un tiempo, Estados Unidos no pudiera avanzar hacia el pacífico occidental». Dos meses después Yamamoto recibió la contestación redactada por el contraalmirante Takijiro Onishi, jefe de la Undécima División Aérea, que le decepcionó porque Onishi y Genda sólo hablaban de bombardeos en picado y en altura y habían descartado el uso de torpedos lanzados desde los aviones debido a la escasa profundidad de las aguas de Pearl Harbor —los torpedos japoneses necesitaban unos treinta metros para no incrustarse en el fondo y dirigirse hacia su objetivo, mientras que la profundidad media en Pearl Harbor era de doce metros—. Pero Yamomoto insistió en que era posible el ataque con torpedos y respondió que habría que mejorarlos y entrenar a los pilotos en su uso.[10]

Maqueta construida en Japón que reproduce la base de Pearl Harbor, sobre la que se realizaron ejercicios de simulación bélica para preparar el ataque

Genda y Onishi se pusieron a trabajar en la solución de los problemas que planteaba el uso de torpedos. Con la ayuda de los técnicos consiguieron reducir drásticamente la profundidad a la que tenían que hundirse para poder dirigirse al blanco, y adiestraron a los pilotos para volar muy bajo y disminuir así la posibilidad de que los torpedos se empotrasen en el fondo marino cuando eran lanzados desde los aviones. En septiembre comenzaron los ejercicios de simulación bélica en la bahía de Kinko, en Kagoshima, elegida por su parecido con Pearl Harbor. Ninguno de los pilotos que participaron, excepto Genda y Onishi, sabían cuál era el objetivo. A finales de septiembre el plan de ataque a Pearl Harbor ya estaba listo. Además de Genda y Onishi, el principal colaborador de Yamamoto en su elaboración final había sido Kameto Kuroshima, un extravagante oficial de planificación al que Yamamoto estimaba mucho porque le ofrecía soluciones que nunca se le habían ocurrido a él y que se atrevía a contradecirle.[11]

El 29 de septiembre envió un informe al jefe del Estado Mayor de la Armada Osami Nagano, en el que afirmaba que la única posibilidad de victoria sería «conseguir éxitos importantes en las primeras batallas», pero en el que a continuación mostraba sus dudas de que aun así se pudiera alcanzar la victoria en una guerra con Estados Unidos: [12]

Es evidente que una guerra entre Estados Unidos y Japón sería necesariamente larga. Estados Unidos no cejará mientras Japón esté ganando. La guerra durará varios años. Entretanto, los recursos de Japón se agotarán, los barcos de guerra y el armamento quedarán dañados, será imposible reponer el material… Japón se empobrecerá. [...] No se debe librar una guerra con unas probabilidades tan pequeñas de victoria.

Inicialmente el plan de ataque a Pearl Harbor presentado por Yamamoto fue rechazado por el Estado Mayor de la Armada Imperial por ser demasiado arriesgado y por emplear demasiados recursos navales que serían necesarios en otros escenarios bélicos ya que se requerían seis de los diez portaaviones con que entonces contaba la Armada Imperial. Pero Yamamoto no se conformó y envió a Tokio a Kuroshima para que defendiera el plan y como último recurso amenazara con su dimisión y la de todo su equipo si no se aceptaba. El 20 de octubre el Estado Mayor cedió —no podían perder al marino de más prestigio de la Armada— y lo aprobó, a pesar de las dudas que seguía suscitando el plan.[13]

Papel en la guerra y fallecimiento

Última fotografía tomada a Yamamoto el 18 de abril de 1943, el mismo día de su muerte.

Después el éxito del ataque a Pearl Harbor que le convirtió en un héroe nacional, su estrella declinó unos 7 meses despúes a causa de la desastre de Midway, donde su almirante Chuichi Nagumo perdió cuatro portaaviones ( Akagi, Kaga, Hiryu y Soryu), aviones y, lo más grave, tripulaciones valerosas y entrenadas.

A principios de abril de 1943 los servicios secretos de Estados Unidos interceptaron y decodificaron un mensaje indicando que Yamamoto visitaría algunas bases, identificando día y hora de la visita. Se sabía que Yamamoto era un hombre muy disciplinado en términos horarios y que se les presentaba una ocasión única de eliminar a tan formidable opositor. Se elaboró una apresurada operación contra Yamamoto.

Algunos lo consideraban un asesinato. Sin embargo, después de deliberar, fue aprobado el plan por el mismo presidente Franklin D. Roosevelt, dado que su muerte supuestamente acortaría el conflicto. Se llevó a cabo un ataque de larga distancia con 16 cazas P-38 Lightning, de los cuales 4 serían los ejecutores. Yamamoto al momento de abordar el avión vestía un uniforme caqui del ejército y no su tradicional uniforme de marino e iba sentado inmediatamente tras el piloto.[ cita requerida]

Funeral de Yamamoto.

Yamamoto iba a visitar tres bases en las Islas Salomón el 18 de abril de 1943. A las 8:35 horas, el avión del almirante, un transporte Mitsubishi G4M Betty, escoltado por 6 cazas Mitsubishi A6M Zero y junto a otro transporte Betty con el resto del Estado Mayor de Yamamoto, fueron interceptados y derribados por los P-38 sobre Bouganville.

El cuerpo de Yamamoto fue encontrado por una patrulla japonesa al día siguiente, estaba bajo un árbol sentado en su asiento que fue arrancado por el impacto del fuselaje, aún empuñaba su katana ceremonial. La autopsia determinó que Yamamoto recibió dos impactos de bala de 12,7 mm, uno en el hombro izquierdo y otro que atravesó su cabeza desde el lado inferior izquierdo saliendo por encima del ojo derecho.

El cuerpo de Yamamoto fue transportado a Buin y después de la autopsia, fue cremado vistiendo su uniforme. Las cenizas fueron transportadas por aire hasta Rabaul y de ahí llevadas a bordo del acorazado Musashi hasta Japón. En Japón se le rindió un funeral de estado en el Santuario Yasukuni, en Tokio.

Sus sucesores fueron el almirante Mineichi Koga (1943-1944) y posteriormente el almirante Soemu Toyoda, quienes no pudieron emular sus virtudes militares y el Imperio de Japón avanzó inexorablemente hacia la derrota.

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