Isidora Goyenechea

Isidora Goyenechea
Isidora Goyenechea.jpg
Isidora retratada por el pintor francés Joseph-Désiré Court
Información personal
Nombre de nacimiento Isidora Goyenechea Gallo
Nacimiento 1836
Bandera de Chile Copiapó, Chile
Fallecimiento 1897
Bandera de Francia París, Francia
Nacionalidad Chilena
Familia
Padres Luz Gallo
Ramón Ignacio Goyenechea
Cónyuge Luis Cousiño
Hijos Alfredo, Carlos, Alberto, Arturo, Adriana, Loreto y María de la Luz
Información profesional
Ocupación Empresaria
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Isidora Goyenechea Gallo ( Copiapó, 1836 - París, 1897) fue una industrial chilena dueña de una gran fortuna —la mayor del mundo en su época, según importantes periódicos como el estadounidense The New York Times o el francés Le Figaro—,[1]​ que incluía las las minas de carbón de Lota, ciudad desde donde dirigía sus negocios.

Biografía

Hija de Ramón Ignacio Goyenechea de la Sierra y de María de la Luz Gallo Zavala, tuvo un solo hermano, Eleuterio.[2]​ Después de enviudar, su madre contrajo matrimonio en 1841 con Matías Cousiño, socio del difunto esposo, quien compró el yacimiento carbonífero de Lota y se instaló en esa ciudad junto con su nueva familia.

Su infancia se desarrolló junto a su hermano Eleuterio y a Luis Cousiño, hijo del primer matrimonio de su padrastro. Ambos se enamoraron y contrajeron matrimonio en 1855; tuvieron siete hijos: Alfredo (fallecido a corta edad), Luis Alberto, Carlos Roberto, Luis Arturo, Adriana, Loreto y María Luz.[3]

Después de la muerte de Matías Cousiño en 1863, la industria del carbón de Lota pasó a manos de su hijo Luis. Desde joven, Isidora se integró a los negocios de su marido. En este periodo, Isidora inició la construcción del Palacio Cousiño de Lota y de su jardín, el actual Parque Isidora Cousiño.

En 1873, tras la muerte de su esposo, Isidora se encargó del imperio económico dejado por este y, particularmente, de la dirección de la Compañía Explotadora de Lota y Coronel. Durante la Guerra del Pacífico, vigiló que la producción de carbón de sus yacimientos no disminuyera, asegurando la cantidad necesaria de combustible para los navíos chilenos en combate. Además, puso a disposición del Estado chileno el vapor Matías Cousiño, el más importante de su flota. El escritor William Eleroy Curtis (1850-1911) cuenta que la escuadra de Isidora estaba compuesta por 8 vapores de fierro construidos en Inglaterra, que usaba para llevar el carbón hasta Panamá y también, por el estrecho de Magallanes, a Buenos Aires y Montevideo.[4]

Su esposo Luis Cousiño retratado por Joseph-Désiré Court

Isidora, tenaz, consiguió ampliar los negocios e introducir nuevas tecnologías en la agricultura y la minería, que traía de sus viajes a París, donde pasaba largas temporadas (el cronista chileno Eduardo Balmaceda dicen en su libro De mi tierra y de Francia, 1932, que la multimillonaria empresaria habitaba en la capital francesa "un llamativo hôtel particulier en la esquina de la Rue de Lota y de Longchamps, en el distrito XVI"). Fue la iniciadora de los primeros intentos de aclimatar el salmón en Chile, creando criaderos en el río Chivilingo.[1]

Su fortuna era legendaria. El citado Curtis sostenía que "el Creso de América del Sur es una mujer, Donna Isadora Cousino (sic), de Santiago, Chile, y hay pocos hombres o mujeres en el mundo más ricas que ella. No hay fin a su dinero y no hay límite a su extravagancia", al tiempo que reconocía que "sus habilidades como gerente son extraordinarias, dirige cada detalle y recibe informes semanales de sus diez o doce superintendentes que son los encargados de llevar los negocios".[1]

Además de visión comercial, Isidora tenía sensibilidad social. En Lota se preocupó de que se construyeran viviendas para los obreros dotadas de hornos de ladrillo y artesas de lavado, de que se pavimentaran las calles de los barrios populares; fundó el Hogar del Pequeño Cottolengo, para acoger a los niños huérfanos, y la casa de la Gota de Leche, encargada de dar diariamente un litro de leche a cada menor desposeído; construyó el hospital de la empresa y levantó la Iglesia de Lota Alto.

Isidora, al centro, con cuatro amigas

Para modernizar la empresa, hizo instalar la primera planta hidroeléctrica de Sudamérica, que fue encargada a la firma de Thomas Alva Edison: la central de Chivilingo, inaugurada en el verano de 1897. Luego emprendió un viaje a Europa y falleció ese mismo año en París; sus restos fueron repatriados. Parte de su fortuna fue legada para la construcción de iglesias en Lota, la Oficina Buen Retiro y para hospitales.

Aparte de las valiosas minas de carbón de Lota, fue dueña del Palacio Cousiño y del parque del mismo nombre, hoy Parque O'Higgins; de tierras de lo que ahora es el barrio El Golf, de donde una calle lleva su nombre, de las haciendas Cousiño Macul de Santiago y El Marco de Melipilla, así como de propiedades urbanas en Valparaíso.

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