Irlanda normanda

Una torre cerca de Quin. Los normandos consolidaron su presencia en Irlanda construyendo cientos de castillos y torres como ésta.

El periodo medieval tardío en la isla de Irlanda estuvo marcado por la invasión cambro-normanda que sufrió desde 1169 hasta 1171, cuando Enrique II de Inglaterra desembarcó en Waterford y la proclamó «Ciudad Real».[1] Durante el final de su etapa celta, Irlanda había vivido en un estado de guerra intermitente entre reinos provinciales que se disputaban los recursos y el título de Rey Supremo. Esta situación fue transformada por la intervención de los mercenarios cambro-normandos y después por el rey de Inglaterra, Enrique II. Tras conquistar Inglaterra, los cambro-normandos dirigieron su atención hacia la isla de Irlanda, la cual convirtieron en señorío propiedad del rey de Inglaterra, conquistando gran parte de sus tierras.

De cualquier manera, con el tiempo, el control inglés se redujo a una pequeña zona de los alrededores de Dublín llamada La Empalizada.[3]

Llegada de los normandos 1167-1185

Hacia el siglo XII, Irlanda estaba dividida políticamente en una cambiante jerarquía de pequeños reinos. El poder estaba concentrado en manos de unas cuantas dinastías regionales que competían entre sí por el control de la isla. En el Ulster, los Uí Néill del Norte gobernaban la mayor parte de la provincia. Sus parientes, los Uí Néill del Sur, eran Reyes de Brega ( condado de Meath). La dinámica dinastía de Uí Cheinnselaig gobernaba en Leinster. Un nuevo reino se levantó entre Leinster y Munster, y el reino de Osraige, que era territorio de la familia Mac Giolla Phádraig. Munster era controlado nominalmente por los Mac Carthy, aunque estos eran subordinados de los Uí Bhriain de Thomond. Al norte de Thomond, las autoridades supremas de Connacht eran los Uí Chonchubhair.

Tras quedarse sin la protección del Rey Supremo Muirchertach MacLochlainn - que murió en 1166 - el rey de Leinster Diarmait Mac Muchada (su anglicismo es Diarmuid MacMorrough) fue expulsado de su reino por una confederación de fuerzas irlandesas bajo el nuevo « Rey Supremo», Rory O'Connor. Diarmuit huyó primero a Bristol y luego a Normandía, donde obtuvo permiso de Enrique II de Inglaterra para contratar mercenarios entre los barones normandos vasallos suyos para recuperar su reino.[4] En 1167 había contratado los servicios de Maurice FitzGerald, tras lo que persuadió a Rhys ap Gruffydd Príncipe de Deheubarth para que liberara al medio-hermano de Maurice, Robert Fitz-Stephen que también participó en la invasión. Pero el apoyo más importante fue el del conde de Pembroke, Richard FitzGilbert de Clare conocido popularmente como Strongbow.

El primer normando en poner un pie en Irlanda fue Richard Fitz Godbert de Roche en 1167, pero no fue hasta 1169 cuando las principales fuerzas normandas, Galesas y Flamencas desembarcaron en Wexford. Leinster fue conquistado rápidamente y Waterford y Dublín quedaron bajo control de Diarmait. Mac Murrough ofreció a su hija Aoife en matrimonio a Strongbow, que se convirtió en su yerno y heredero. Esto último no fue del agrado de Rey Enrique II de Inglaterra, quién, ante la posibilidad de la creación de un estado normando rival en Irlanda se apresuró a visitar Leinster y establecer su autoridad.

La bula papal y la invasión del rey Enrique

Evolución territorial irlandesa
Irlanda en 1014. Un mosaico de reinos.
Zonas bajo control normando en 1300.

El Papa Adriano IV (el primer papa inglés, en uno de sus primeros actos) había publicado una bula papal en 1155, autorizado a Enrique a invadir Irlanda para frenar la corrupción y los abusos eclesiásticos. De cualquier manera, se hizo poco uso de la bula papal Laudabiliter pues su texto implicaba sumisión papal no sólo sobre la isla de Irlanda sino sobre todas las islas de la costa Europea, incluyendo Inglaterra, en virtud de la donación de Constantino. El texto relevante dice: "De verdad no hay duda, como su alteza ha comprobado, que Irlanda y todas aquellas islas que Cristo el Sol de lo que es Correcto ha iluminado, y que han recibido las doctrinas de la fe Cristiana, pertenecen a la jurisdicción de San Pedro y de la Santa Iglesia Romana". Las referencias a Laudabiliter se vuelven más frecuentes en el siguiente periodo Tudor cuando las investigaciones de los estudiosos del humanismo renacentista dudaron de la historicidad de la donación Constantina.

Enrique desembarcó con una gran flota en Waterford en 1171, convirtiéndose en el primer rey de Inglaterra en poner pie en suelo irlandés. Ambas Waterford y Dublín fueron proclamadas Ciudades Reales. El sucesor de Adriano, el Alejandro III ratificó la donación de las tierras irlandesas a Enrique en 1172. Enrique le otorgó los territorios irlandeses a su hijo más joven Juan con el título de Dominus Hiberniae («señor de Irlanda»). Cuando Juan sucedió a su hermano inesperadamente como rey Juan, el «Reino de Irlanda» recayó directamente en la Corona Inglesa.

Enrique fue reconocido por la mayoría de los Reyes irlandeses, quienes vieron en él una oportunidad de frenar la expansión de Leinster y de los Hiberno-normandos. Esto llevó a la ratificación del Tratado de Windsor (1175) entre Enrique y Rory O'Connor. Sin embargo, tras las muertes de Strongbow y de Diarmuid (en 1171 y 1176), con Enrique de vuelta en Inglaterra y O'Connor incapaz de frenar a los invasores, el Tratado se convirtió en papel mojado. John de Courcy atacó y conquistó gran parte del este de Ulster en 1177, Raymond le Gros tomó Limerick y el norte de Munster, y el resto de familias normandas tales como Prendergast, Fitz-Stephen, Fitz-Gerald, Fitz-Henry y le Poer se dedicaron a conquistar y gobernar sus propios reinos.

Impacto de la invasión normanda

Lo que ocurrió en Irlanda en los últimos años del siglo XII y primeros del XIII fue un cambio en los regímenes de propiedad y colonización de la tierra. La invasión Cambro-Normanda trajo consigo la creación de ciudades amuralladas, castillos e iglesias, la importación de arrendatarios y el desarrollo de la agricultura y el comercio. [5] Los Normandos alteraron la sociedad Gaélica a través el uso eficiente de la tierra y la introducción del feudalismo en un mundo basado en el sistema de clanes y en la propiedad y cultivo comunales de la tierra. El feudalismo nunca arraigó en gran parte de Irlanda, pero fue un intento de introducción de la economía monetaria en un país que comerciaba usando el sistema de trueque. Los normandos que se asentaron en zonas apartadas de Dublín, terminaron adoptando la lengua y las costumbres irlandesas, realizando matrimonios interraciales, lo que provocó que los irlandeses acabaran por «Normandizarse». Muchos irlandeses actuales llevan apellidos derivados de los normandos, aunque son mucho más abundantes en Munster y Leinster, donde la presencia normanda fue más intensa.

El sistema de condados fue introducido en 1297, aunque el último de los condados no fue delimitado hasta 1610. Al igual que en Inglaterra, los normandos unieron el concepto continental de condado con el inglés de Shire. Las ciudades fueron, quizá, la más importante de las contribuciones normandas. A partir del de Dublín, en 1192, se dieron fueros reales a varias poblaciones con el propósito de proteger el comercio y atraer población a estas comunidades.

La iglesia trató de aplicar los preceptos de la reforma gregoriana, sustituyendo el sistema basado en monasterios por uno con « estructura diocesana», organizado en diócesis y parroquias. En el periodo que va de 1172 a 1348 se construyeron cientos de iglesias. El primer estudio acerca de la riqueza de las iglesias se realiza en 1303, para la implantación del sistema de diezmos. Sin embargo, la aplicación de la ley canónica solía quedar restringida a las áreas bajo control normando.

El sistema tradicional legal irlandés, las Leyes Brehon continuaron siendo aplicadas en las zonas fuera del control central, pero los normandos introdujeron las reformas de Enrique II de Inglaterra que contemplaban penas como la prisión para los criminales. El sistema de Brehon, presente en otras culturas del norte de Europa se basaba en la imposición de multas, cuyo importe se determinaba en función del crimen y del estatus de la víctima.

Si bien el impacto político de la conquista normanda fue considerable, también fue inestable y poco uniforme, y los sucesos de los años 1315- 1348 se encargaría de poner de manifiesto la debilidad de esta ocupación.

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