Inversión Socialmente Responsable

El de las energías alternativas es uno de los sectores donde invierten los fondos responsables que se rigen por el criterio SRI.

Se denomina inversión socialmente responsable (SRI, por sus siglas en inglés Socially Responsible Investing; ISR, en español) a la inversión que no sólo considera la rentabilidad sino también su impacto social o medioambiental. A los fondos de inversión que siguen este criterio ISR —SRI, en inglés— o el ESG (Environmental, social and governance: 'factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo') se les llama fondos responsables.

Historia

La aparición de los fondos responsables que aplican el criterio SRI se produjo alrededor del año 2000. En Europa en 2014 representaban el 2% de los fondos financieros y movían unos 100 000 millones de euros, cuando en el 2000 sólo contaban con 15 000 millones. El país donde más se han extendido es Francia, seguido de Reino Unido, Suiza, Bélgica y Alemania. A nivel mundial se calcula que pueden mover unos 300 000 millones de euros.[1]

Los fondos responsables son en su mayoría fondos institucionales, como los fondos de pensiones o las fundaciones, y eligen las empresas en las que invierten el dinero del que disponen atendiendo a criterios sociales y/o medioambientales y valorando su buena gestión, aunque sin perder de vista la rentabilidad, incluso por encima del criterio ISR, como reconoce una gestora en España de un fondo responsable alemán: «Evidentemente, no solo invertimos en valores que tengan integrado el medio ambiente, el buen gobierno y la responsabilidad social en su negocio, sino también en valores cuyo valor de mercado vaya a subir. El peso de los objetivos ISR es muy inferior al de los financieros».[1]

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