Invasión anglosajona de Gran Bretaña

Mapa general de la localización de los pueblos anglosajones alrededor del año 600.

Los primeros anglosajones invadieron y colonizaron Britania en los siglos V y VI. Los diversos reinos que compondrían más adelante la Heptarquía anglosajona emergieron en el curso del siglo VI: los reinos de Kent, Northumbria ( Bernicia y Deira) y Lindsey probablemente a lo largo de fronteras ya existentes, mientras que los reinos occidentales de Wessex y Mercia no muestran signos de continuidad.

La tradicional división de inmigrantes en anglos, sajones y jutos proviene de la obra de Beda, Historia ecclesiastica gentis Anglorum. No obstante, las investigaciones históricas y arqueológicas han mostrado que el espectro de pueblos procedentes de la costa de Frisia, Baja Sajonia, Jutlandia y el sur de Suecia, que se establecieron en Bretaña en la época, era más amplio del inicialmente considerado.[3]

La lengua, la cultura y el poder político britón fueron reemplazados en los territorios donde se asentaron los invasores, pero fueron capaces de pervivir en Gales, Cornualles y, durante un tiempo, en Yr Hen Ogledd o «Viejo Norte», lo que es en la actualidad la zona Norte de Inglaterra y Sur de Escocia. Durante este periodo, muchos britones emigraron al continente, estableciéndose en las zonas de Bretaña y Armórica, en la actual Francia y en Britonia, un asentamiento situado entre Galicia y Asturias en España.

Evidencias lingüísticas

La lingüística permite estudiar la cultura de los pueblos y sus vínculos políticos. Una revisión general de la evolución del britano y el latín británico durante este período la podemos encontrar en Kenneth H. Jackson.[4]​ Estudios acerca del inglés Antiguo, lenguas celtas en P- y en Q-, y Latín han proporcionado evidencia de la existencia de contactos entre britones, gaélicos y anglosajones. El consenso general es que el Inglés Antiguo muestra pocas trazas de contaminación lingüística. Sin embargo, algunos estudiosos sugieren que esta evidencia puede estar más en la gramática que en el léxico. El latín continuó siendo usado como lengua escrita, pero su difusión como lengua oral ha sido mucho más discutida.

Del mismo modo, el estudio de los nombres de lugares da pistas acerca de la historia lingüística de una zona. Inglaterra (a excepción de Cornualles) muestra poca evidencia de influencias celtas en su toponimia. Podemos encontrar nombres celtas de lugares dispersos por el territorio, incrementando su densidad hacia el oeste. Hay también nombres celtas de ríos y accidentes geográficos. La distribución de los topónimos ha sido explicada argumentando que los anglosajones, que eran el grupo político y social dominante en el sur y este de Gran Bretaña, habían extendido su cultura y su lenguaje en la zona. Nombres con elementos latinos sugieren una cierta continuidad en los asentamientos, si bien algunos lugares adquirieron nombres de deidades paganas germánicas. Nombres de origen británico se suelen tomar como indicador de la supervivencia de la población británica original, aunque esto no tiene por qué ser cierto. Nombres basados en la palabra anglosajona para los galeses, wealh, son considerados también como indicio de la supervivencia de los británicos. Un ejemplo es Walton, que significa asentamiento de británicos[5]​ y que aparece en muchos lugares de Inglaterra. Otra posible indicación de la supervivencia de los británicos es la pervivencia de un sistema numérico derivado del britano, que fue usado por los pastores para contar ganado. Permaneció en vigor hasta principios del siglo XX en zonas del norte y centro de Inglaterra.

Las evidencias epigráficas de las inscripciones encontradas en lápidas ofrece otra fuente de información acerca de britanos y sajones en el periodo. Las inscripciones célticas correspondientes a este periodo se han hallado principalmente en el oeste de Inglaterra y en Gales, y el proyecto CISP ha sido creado para su conservación y difusión en línea. Las inscripciones halladas en el noroeste están escritas usando caracteres rúnicos y aportan información sobre la ocupación de los anglos. Las inscripciones descubiertas en el norte de Escocia están realizadas en Ogam, algunas en lenguajes desconocidos.

Con el paso del tiempo, los dialectos germánicos fueron imponiéndose a las antiguas lenguas britanas y al latín en el este de Inglaterra.