Integrismo

Integrismo es la actitud de determinados colectivos hacia los principios de la doctrina tradicional, de manera que rechazan cualquier cambio doctrinal, con la intención de mantener íntegros e inalterados tales principios. Pese a la legitimidad e incluso conveniencia de conservar libres de cambios determinados valores o conjunto de creencias, el calificativo "integrista" ha tomado un claro tinte negativo y despectivo, de manera que ni siquiera los defensores de tales valores se autodenominan "integristas" y sus detractores utilizan el término como descalificativo absoluto. Es una postura habitual en distintas corrientes religiosas, ideológicas, políticas, educativas e incluso científicas.

El término tiene origen en grupos católicos ultramontanos del siglo XIX que reaccionaron contra el laicismo proponiendo «integrar» nuevamente la religión a la política. Existe una proximidad de éste término y del término fundamentalismo, aunque aquél es anterior a éste, de reciente incorporación en el diccionario de la Real Academia.

El término integrismo también se puede relacionar con el concepto de secta que promulgase Ernst Troeltsch, en el que se destaca su aislamiento de la sociedad y de sus principios, en contraposición con las Iglesias que están dispuestas a integrarse en la sociedad.

También el cientificismo ha sido denominado por algunos autores Integrismo científico o Integrismo cientificista.[1]

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