Instituto de Educación Secundaria

Actual sede del Instituto de Educación Secundaria Vicens Vives, en Gerona, creado en el año 1845.

Los Institutos de Educación Secundaria (IES) son los centros educativos de titularidad pública donde en España se imparte la enseñanza secundaria tanto en su tramo obligatorio ( ESO, habitualmente entre los 12 y los 16 años) como en su tramo no obligatorio ( Bachillerato), así como enseñanzas de formación profesional ( ciclos formativos de grado medio y superior) y otros programas de garantía social[3]

Los Institutos de Educación Secundaria surgieron por la transformación de los antiguos Institutos de Bachillerato (IB) e Institutos de Formación Profesional (IFP) mediante la LOGSE (Ley Orgánica General del Sistema Educativo -Ley Orgánica 1/1990-), actualmente modificada y sustituida por la LOE (Ley Orgánica de Educación -2/2006-) y la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa -8/2013-).

Al frente de cada IES hay un equipo directivo,[7] El conjunto del profesorado del IES constituye su Claustro. El órgano máximo de gobierno del IES es el Consejo Escolar, en el que están representados todos los componentes de la comunidad educativa ( alumnado, padres y madres de alumnos, profesorado, personal no docente (denominado "de administración y servicios"), dirección del centro y un representante del ayuntamiento o de alguna institución social representativa).

Denominaciones históricas

Primer profesorado del Instituto Padre Suárez de Granada.

Instituto de Segunda Enseñanza, Instituto Nacional de Bachillerato y posteriormente Instituto de Bachillerato, fueron las denominaciones de los centros de enseñanza de nivel secundario y titularidad pública en los que se estudiaba la segunda enseñanza o bachillerato, es decir, las enseñanzas medias encaminadas a la Universidad, tal como fueron organizadas desde la Ley Moyano de 1857 (que preveía la creación de al menos uno en cada capital de provincia) y con diferentes planes educativos hasta el franquismo. Desde 1845, el plan de estudios de Pedro José Pidal había iniciado los primeros institutos, en que se impartía la Segunda Enseñanza Elemental y la Segunda Enseñanza de Ampliación. Los ministros de Educación Nacional del primer franquismo Pedro Sáinz Rodríguez, José Ibáñez Martín y Joaquín Ruiz-Giménez diseñaron otros planes.

El último de esos planes fue el de la Ley General de Educación de 1970 (ministro José Luis Villar Palasí), que implantó el BUP (Bachillerato Unificado Polivalente), llamado bachillerato moderno, de tres cursos, al que se accedía tras aprobar la EGB y que se cursaba habitualmente de los catorce hasta los diecisiete años (tras los que se realizaba un COU -Curso de Orientación Universitaria-); frente al bachillerato antiguo, de seis cursos en dos tramos ( Bachiller elemental y Bachiller superior), que se impartía desde los diez a los dieciséis años, con reválidas. Antes de que se crease el sistema de homologación, los centros de estudios privados no podían por sí mismos dar títulos, y debían enviar a sus alumnos a examinarse a los Institutos para conseguir los títulos oficiales.

Con la transición española los institutos pasaron a denominarse simplemente Instituto de Bachillerato (eliminando el adjetivo Nacional añadido durante el franquismo). Actualmente, tras la reforma educativa de 1990, los institutos han pasado a impartir Bachillerato (de dos cursos, habitualmente de dieciséis a los dieciocho años) y ESO (Enseñanza Secundaria Obligatoria, de cuatro cursos, de doce a dieciséis años), tras los que se obtiene respectivamente el Graduado en Educación Secundaria (al finalizar la ESO) y el Título de Bachillerato en la especialidad correspondiente (al finalizar el Bachillerato). Posteriormente, los alumnos realizan la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad).

Hasta que las competencias educativas fueron transferidas a las comunidades autónomas, entre los años ochenta y noventa, los institutos dependían del Ministerio de Educación, es decir, del gobierno central, y aún lo siguen haciendo los de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, única zona que continúa de la que durante el periodo de transición se denominaba territorio MEC, junto a algunos centros de carácter especial.[8]

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