Instituto Nacional General José Miguel Carrera

Instituto Nacional De Chile
Labor omnia vincit
Insignia Instituto Nacional.svg
Insignia del liceo
Acrónimo IN
Nombre original Instituto Nacional, Literario, Civil y Eclesiástico del Estado de Chile (Acta fundacional)
Instituto Nacional de Chile (hasta 1976).[nota 1]
Información
Tipo Municipal
7.º y 8.º Básico,
1.º a 4.º Medio
Afiliación religiosa Laico
Fundación 27 de julio de 1813 (204 años)
Fundador (es) José Miguel Carrera, Camilo Henríquez, Juan Egaña y Manuel de Salas
Apertura 10 de agosto de 1813 (204 años)
Estatus Abierto
Género Masculino
Localización
Ubicación Bandera de Chile Santiago, Chile
Dirección Arturo Prat 33
Coordenadas 33°26′43″S 70°39′02″O / 33°26′43″S 70°39′02″O / -70.65055556
Academia
Estudiantes 4041 (2016)[1]
Profesores 127[1]
Jornada Doble (seis horas)
Colores Blanco, azul turquí y rojo.
Autoridades
Rector/a Fernando Soto Concha[2]
Administrador/a Ilustre Municipalidad de Santiago
Sitio web
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El Instituto Nacional José Miguel Carrera, originalmente nombrado Instituto Nacional, Literario, Económico, civil i Eclesiástico del Estado de Chile[4]​ Su lema es «Labor omnia vincit», 'El trabajo todo lo vence' en latín.

Fue fundado por el gobierno de José Miguel Carrera durante el reinado de Fernando VII y es la institución educacional vigente más antigua del país después del Colegio Moisés Mussa.[7]​ Se inauguró el 10 de agosto de 1813, tras la aprobación mediante un decreto de la fusión de los diversos establecimientos educacionales existentes, constituyéndose en el único centro de educación superior de la época, tras el cierre momentáneo de la Real Universidad de San Felipe.[ cita requerida]

El Instituto Nacional es considerado un bastión de la educación pública chilena, ya que por sus aulas han pasado numerosos Presidentes de la República, Ministros de Estado, políticos, intelectuales, empresarios, artistas y escritores, científicos, arquitectos y un sinnúmero de profesionales que han contribuido a la formación de Chile. Diversos estudios lo han catalogado como uno de los mejores colegios del país, el mejor municipal y el más prestigioso a nivel nacional.[10]

Historia

La historia del Instituto Nacional se inicia junto con el nacimiento de Chile como nación independiente, antecediendo incluso a la independencia formal de éste, en el período histórico conocido como Patria Vieja, transformándose en la primera institución educativa del naciente país.

Antecedentes

Los primeros establecimientos educativos en Chile fueron creados y mantenidos por congregaciones religiosas, enseñando a leer y escribir y algunos rudimentos de aritmética y catecismo a sus estudiantes. Más tarde surgieron algunas escuelas públicas mantenidas por los cabildos de las principales ciudades coloniales.

Los antecedentes más remotos del Instituto Nacional se encuentran en el Convictorio de San Francisco Javier, fundado por los jesuitas en 1608.[11]​ Este establecimiento educó a numerosas generaciones de santiaguinos, destacando el abate Juan Ignacio Molina y el padre Alonso de Ovalle. En 1622 se funda la Universidad de Santo Tomás de Aquino, siendo la primera universidad chilena y la novena de América, existiendo sólo hasta mediados del siglo XVIII. En 1758 se creó, gracias a las gestiones del cabildo de Santiago y la autorización del rey Felipe IV, la Real Universidad de San Felipe, primera institución de educación superior bajo administración del estado.

En 1767, el Rey Carlos III decretó la expulsión de los jesuitas y en 1769 se creó una junta del cabildo para administrar los bienes de los expulsos. Se decidió en 1778 fundar un Colegio denominado « Convictorio Carolino» sobre la base del antiguo Convictorio de San Francisco Javier.

A principios del siglo XIX, el estado de la educación en Chile era bastante preocupante; la Real Universidad de San Felipe se encontraba en decadencia, el Convictorio Carolino, contaba con apenas 16 inscritos, mientras el Seminario Conciliar vivía un escenario similar. Manuel de Salas intentó mejorar las condiciones educativas chilenas, con la fundación de la Academia de San Luis, la primera institución educativa dirigida por el poder civil; sin embargo, ésta tampoco pasaba buenos momentos, pues contaba con tan solo 40 alumnos inscritos.

Fundación

Busto de José Miguel Carrera ubicado dentro del Instituto Nacional.

La Patria nos convoca
con noble y suave voz
a rendir a las ciencias
el merecido honor.[12]

El Monitor Araucano
12 de agosto de 1813

Tras la Primera Junta Nacional de Gobierno, diversos patriotas vieron renacer las oportunidades de recuperar y fortalecer la educación criolla. En 1810 Juan Egaña sometió a la consideración de don Mateo de Toro y Zambrano, presidente de la Primera Junta, un Plan de Gobierno en el que proponía que «la obra de Chile debe ser un gran colegio de artes y ciencias, en donde se imparta una educación civil y moral capaz de darnos costumbre y carácter». En 1811 publicó, a petición del Congreso, una Exposición de los principios que consolidan el pacto social de los habitantes de Chile, en donde estableció que «se establecerá en la república un Instituto Nacional para las ciencias, artes, oficios instrucción militar, religión, ejercicios que den actividad, vigor y salud, y cuanto pueda formar el carácter físico y moral del ciudadano».[13]​ A las gestiones de Egaña, se sumó Manuel de Salas en febrero de 1811, quien propuso la fusión de los establecimiento existentes para la creación del colegio idealizado por Egaña.

Paralelamente, en 1812 José Miguel Carrera disolvió el Congreso Nacional, asumiendo el mando de la nación y dando inicio a una serie de obras, entre las cuales estuvo la creación del primer periódico nacional, la Aurora de Chile, siendo fray Camilo Henríquez su primer director. Fray Camilo publicó el 18 de junio a través de la Aurora de Chile sus «Bases para la creación del Instituto Nacional de Chile», en donde describió con lujo de detalles un proyecto con las cátedras, horarios y otros pormenores para el funcionamiento del nuevo establecimiento, así como su objetivo fundamental de «dar a la patria ciudadanos, que la defiendan, la dirijan, la hagan florecer, y le den honor».[14]

José Miguel Carrera, como Presidente de la Junta Gubernativa, se transformó en jefe de estado de Chile y revisó la situación del Convictorio Carolino, buscando una reforma que sirviera a los intereses de la naciente nación. Sin embargo, su trabajo se paralizó pues en abril de 1813 debió dirigirse al sur del país a enfrentar la ofensiva militar española, dirigida por el brigadier español Antonio Pareja. En su ausencia, la junta logró encontrar una fórmula para financiar el nuevo colegio y aprobó la fundación del Instituto, el cual fusionó a todas las instituciones educativas preexistentes, firmándose el 27 de julio el decreto que le da vida. Se dispuso el 10 de agosto de ese año la inauguración solemne en el edificio de la Real Universidad de San Felipe, donde actualmente se ubica el Teatro Municipal de Santiago. A la ceremonia de inauguración asistieron las principales autoridades de Gobierno y los vecinos más importantes de la capital. Su primer rector fue el presbítero Francisco Echaurren, quien hasta la fecha se desempeñaba como rector del Convictorio Carolino. Durante la ceremonia se cantó un himno compuesto por Bernardo de Vera y Pintado, por encargo del gobierno.

Las clases se iniciaron en el viejo edificio del Colegio de San Miguel, perteneciente a la Compañía de Jesús, en el sitio donde hoy se ubica el ex Congreso Nacional. Destacaron entre sus primeros alumnos Diego Portales, Manuel Bulnes y José Joaquín Pérez. Tras la derrota de los patriotas en el desastre de Rancagua, una de las primeras medidas del gobierno realista de la Reconquista fue la clausura del Instituto Nacional, el 17 de diciembre de 1814.

Reapertura

Una vez consolidada la independencia de Chile, el Senado acordó la reapertura del Instituto el 20 de julio de 1819, día de las festividades de la Virgen del Carmen, bajo el gobierno de Bernardo O'Higgins.[15]​ Durante estos primeros años, los gobiernos de turno brindaron gran importancia al establecimiento, tanto así que presidentes como Francisco Antonio Pinto asistieron a almorzar con los mejores alumnos y a solemnizar los exámenes de final de año.

El Instituto era en aquel entonces un verdadero colegio colonial. Durante los rectorados de José Francisco Echaurren, Manuel José Verdugo y Manuel Frutos Rodríguez se mantuvo la dinámica de los colegios coloniales, así como los planes de estudio y metodologías de enseñanza. Juan y Mariano Egaña intentaron una reforma sin éxito en 1823. Carlos Ambrosio Lozier se convirtió, durante un breve periodo de tiempo, en el primer rector civil del Instituto e impulsó la reforma de la enseñanza, adoptando los esquemas europeos liberales de la época. Pese al breve rectorado de Lozier, los cambios calaron hondo en el colegio y si bien no logró suprimir las prácticas educacionales, sí motivó que alumnos como Ventura Marín y Melchor José Ramos tomaran partido en el gran movimiento liberal de 1828.[16]

Grandes reformas del siglo XIX

En la década de 1830, con la llegada de nuevos profesores como Andrés Bello y Andrés Antonio Gorbea, el Instituto emprendió la modernización de sus planes de estudio. Bello impulsó los estudios de Derecho Romano, Legislación Universal, Gramática Castellana y las relativas al estudio de la medicina. Gorbea, en tanto, impulsó los estudios de aritmética y matemática. En el Instituto se realizaron las primeras cátedras de medicina a cargo de Guillermo Blest, destacando como alumnos Francisco Javier Tocornal, Luis Ballester y Francisco Rodríguez. En 1835 se separaron definitivamente los estudios civiles de los eclesiásticos, continuándose los primeros en el Instituto y los segundos en el recién creado Seminario Eclesiástico.[17]

Entre los años 1835 y 1845 el Instituto fue dirigido por los rectores Manuel Montt, Francisco Puente y Antonio Varas. El primero había ingresado como alumno en 1821, siendo contratado posteriormente como inspector, profesor y luego vicerrector, para ser nombrado finalmente como rector del establecimiento en 1835, cargo que solo dejaría para asumir como Ministro del Interior en 1840; eventualmente, Montt ejerció como Presidente de Chile entre 1851 y 1861. Antonio Varas fue, luego de su rectorado, ministro del Interior durante el gobierno de Montt.

En 1842 surgió dentro del colegio la " Sociedad Literaria", que impulsó el primer movimiento intelectual de Chile, destacando entre sus integrantes el ya egresado José Victorino Lastarria y los aún alumnos Francisco Bilbao, Manuel Antonio Matta y Eusebio Lillo.

El mismo año, se separaron los estudios superiores de los secundarios, naciendo así la Universidad de Chile. Sin embargo, hasta 1868 la Universidad no contó con edificio propio, por lo que los estudios se continuaron realizando en la sección universitaria del Instituto Nacional. En 1840 el gobierno contrató al arquitecto Juan Herbage para que construyera un nuevo edificio para el Instituto, pues las dependencias ubicadas hasta aquel entonces en el edificio de calle Compañía con Morandé se habían hecho insuficientes. El sitio escogido fue un amplio terreno ubicado entre la Alameda y las calles San Diego y Nueva de San Diego (actual Arturo Prat). El edificio de líneas coloniales fue entregado en 1850, dejándose sin construir el sector colindante con la Alameda, entregado a la Universidad para la construcción de su sede.

En 1863 asumió la rectoría el historiador Diego Barros Arana, quién impulsó los estudios científicos en el Instituto, contratando a profesores como Rodulfo Amando Philippi o Jean Gustave Courcelle-Seneuil. El mismo Barros Arana confeccionó textos de estudio, dotó al establecimiento de los primeros gabinetes de química, física e historia natural, incrementó el acervo de la Biblioteca del Instituto hasta hacer de ella una de las más completas de América Latina y luchó por desterrar los métodos memorísticos, reemplazándolos por la reflexión, el raciocinio y la investigación personal. Asimismo, el Instituto Nacional contribuyó al desarrollo de la educación pública, formando maestros y creando planes de estudio que se aplicarían paulatinamente en las provincias.

En 1872, el ministro de Instrucción Pública Abdón Cifuentes decretó el cese de los exámenes que tomaba el Instituto Nacional a los egresados de colegios particulares, pues hasta la fecha los únicos exámenes válidos para ingresar a la universidad eran los realizados por el Instituto. Barros Arana, viendo en esta medida un atentado en contra del Instituto en beneficio de la educación particular, se opuso drásticamente, junto al apoyo del Consejo Universitario.[19]

La oposición a Errázuriz decidió interpelar al ministro Cifuentes, siendo acusado por el diputado Guillermo Matta de estar trabajando para la destrucción del Instituto. Finalmente, Cifuentes debió renunciar, al no sentirse respaldado por el presidente Errázuriz. Esta situación causó el término de la fusión liberal-conservadora y la aprobación en 1874 de la libertad de enseñanza. Los exámenes de los alumnos de colegios o clases particulares en adelante serían tomados en los colegios fiscales o ante una comisión designada por el Consejo Universitario. La rectoría quedó en manos del profesor Uldarico Prado.

Consolidación institucional

Alumnos del Instituto Nacional en 1901.

Durante el breve rectorado del catedrático de matemáticas Uldaricio Prado se logró recuperar la disciplina y el orden que el Instituto necesitaba, preocupándose el rector por el estado de la biblioteca y por el higiene de los alumnos del colegio.

Ignacio Zenteno sucedió a Prado en la rectoría por un breve periodo de tiempo en 1875, hasta ser llamado por el gobierno para ocupar el cargo de Ministro de Guerra y Marina. Una de sus principales obras fue proponer al gobierno la creación de un nuevo liceo público para Santiago en el sector norte de la ciudad, para recibir la sobredemanda del Instituto; trece años más tarde se funda el Liceo Santiago (actual Valentín Letelier), en la avenida Recoleta.

En 1875 asumió la rectoría Manuel José Olavarrieta, quien suprimió totalmente los castigos corporales, fundó la Academia Literaria y en 1877 hizo abrir un local nocturno de enseñanza para adultos, obra social de importancia en un país con una alta tasa de analfabetos.

El 19 de mayo de 1876 la Biblioteca del Instituto pasó a ser biblioteca pública, adoptando el reglamento de la Biblioteca Nacional. A partir del año escolar de 1877, el latín dejó de ser curso obligatorio, pasando a ser un curso optativo, junto al inglés y el francés. Esta fecha marcó el inicio de la supresión definitiva del latín de la educación pública secundaria.

El periodo de 1879 a 1883 es complejo para el plantel, debido a la Guerra del Pacífico que hizo disminuir la población escolar, ya que muchos jóvenes se alistaron en el ejército. No obstante lo anterior, el rectorado de Manuel Amunátegui fue prolífico en la realización de obras, como la adquisición de obras bibliográficas y material para el trabajo científico. Además, se iniciaron las gestiones para la adquisición de la vieja iglesia de San Diego, ubicada a un costado del Palacio Universitario, como nueva sede de la Biblioteca del Instituto.

En 1886 asumió la rectoría don Juan Nepomuceno Espejo, exalumno, abogado y destacado profesor de castellano del colegio, quién tenía a la sazón 26 años. En 1888 inauguró la biblioteca en su nuevo local, un espléndido edificio ubicado en la intersección de Alameda con Arturo Prat. En la década de 1890 se adoptó el sistema concéntrico de enseñanza, el que postula que las diferentes áreas del saber van ensanchando sus conocimientos de manera progresiva, por lo que se debe partir por las nociones más elementales hasta llegar a los conocimientos más complejos.

En 1902 se separó, a petición del rector Espejo, la sección de internos, creándose el Internado Nacional frente al Parque Quinta Normal. Los alumnos fueron trasladados bajo la supervisión de los profesores Eduardo Lamas y Alfredo Campaña, quienes dejaron sus labores docentes en el Instituto para asumir como rector y vicerrector, respectivamente. En 1907 falleció el profesor y exrector Diego Barros Arana, y en su homenaje se le otorgó su nombre al nuevo internado, nombre que conserva hasta la actualidad.

Primer Centenario

Vista del establecimiento en 1913.

En vísperas del primer centenario del Instituto Nacional, se hizo necesario contar con nuevo himno oficial, pues el antiguo creado en 1813 y con letra de Bernardo de Vera y Pintado se encontraba en desuso. En consideración a lo anterior, el rector Espejo autorizó al profesor Ismael Parraguez a realizar un concurso entre los alumnos para crear un nuevo himno. El actual Himno Institutano se encuentra compuesto por las estrofas de Eduardo Moore Moreno, alumno de 6.º año, una estrofa del alumno de nacionalidad española Pascual Baijes Valloerdú, de 4.º año, y una del propio profesor Parraguez, quien además se encargó de la música del Himno. Este himno fue interpretado por primera vez el 10 de agosto de 1913 por un coro mixto.

Para el centenario se remodeló el Patio Jardín, de acuerdo al diseño paisajístico del profesor Carlos Ramírez. La biblioteca, a la fecha, era una de las más importantes del país y de Latinoamérica y se habían desarrollado de manera exitosa los gabinetes de química, cosmografía, ciencias naturales y física. El gimnasio del colegio era, también, uno de los más modernos del país.

Las fiestas del centenario encontraban al Instituto en su punto máximo de esplendor. Se efectuó una velada en el Teatro Municipal que contó con la asistencia de los más ilustres exalumnos de la época y el rector Espejo realizó un gran discurso ante toda la concurrencia, hubo desfiles ciudadanos y fiestas para los estudiantes, aparte del reconocimiento de toda la comunidad nacional.

En 1926 el rector Espejo falleció, asumiendo la rectoría de manera interina el inspector general Carlos Ramírez, para luego ser nombrado por el Consejo de Instrucción Pública el profesor Carlos Mondaca. Durante el breve rectorado de Mondaca, se permitió un relajo en la severidad que había caracterizado al Instituto, permitiendo un mayor bullicio, y que los cursos para el 10 de agosto realizaran fiestas y números artísticos. En 1927, a raíz de una serie de disputas entre la Universidad de Chile, el Instituto Nacional y la dictadura de Ibáñez, el Consejo de Instrucción Pública llega a su fin.

En noviembre de 1928 fallece el Rector Mondaca. Al mes siguiente, fue nombrado como rector, por decreto del Supremo Gobierno, el profesor Ulises Vergara Osses.

A dos meses de asumir la Rectoría, sobreviene uno de los hechos más nefastos para el Instituto y para la cultura de Chile. En enero de 1929, Pablo Ramírez, ministro de Carlos Ibáñez del Campo, ordenó la demolición de la biblioteca del Instituto Nacional, ubicada a un costado de la Casa Central de la Universidad de Chile, con el objeto de ubicar en dicho espacio una piscina. El colegio solo logró recuperar 15.000 ejemplares de la que fuera una de las bibliotecas más grandes y completas del continente. El resto de los libros fue repartido entre la Biblioteca Nacional, el Instituto Pedagógico, la Universidad de Chile y varios liceos del país, y un número indeterminado tuvo que ser desechado.

En 1931 se estrenó el Coro del Instituto Nacional, organizado por el profesor Isidoro San Martín. En 1936 el profesor de castellano César Bunster y el bibliotecario Ernesto Boero Lillo proponen al rector Vergara la creación de un órgano literario oficial del plantel, naciendo el 10 de agosto de 1936 el Boletín del Instituto Nacional, la publicación periódica más importante editada por el establecimiento. A fines de ese mismo año falleció el profesor de matemática Manuel Aguilera quién dispuso que con su óbolo se crease una fundación que premiara, con el usufructo de su casa habitación, al "mejor institutano" de cada generación que egresara.

En 1940 nació ALCIN, la Academia de Letras Castellanas del Instituto Nacional, producto de las gestiones del bibliotecario Ernesto Boero Lillo y del profesor Emilio Tizzoni. En 1941, el exprofesor y presidente Pedro Aguirre Cerda convocó al rector Vergara para ser ministro de Educación, quedando en su reemplazo el vicerrector Ramírez.

En 1947, el Centro de Alumnos pasa a ser Gobierno Estudiantil, de acuerdo a las normativas dictadas por el Ministerio de Educación. En 1954 se acoge a retiro el rector Vergara, asumiendo la rectoría Antonio Oyarzún Lorca

Sesquicentenario: nuevos edificio y nombre

En 1956, la Cámara de Diputados y el Senado aprueban la ley 12.084, una moción del senador Ángel Faivovich que permitió iniciar los estudios para construir un nuevo edificio para el Instituto Nacional.[20]​ La nueva construcción se realizó entre las calles Arturo Prat y Alonso de Ovalle, el cual se mantiene hasta la fecha como el establecimiento principal.

En 1976, por Decreto Nº 618 del Ministerio de Educación, publicado en el Diario Oficial de 28 de julio, se le cambia el nombre a "Instituto Nacional General José Miguel Carrera".

Durante la dictadura militar liderada por Augusto Pinochet se realizó una fuerte reforma al modelo educacional chileno, incluyendo la municipalización de la enseñanza. La medida contó con el fuerte rechazo del Centro de Alumnos del Instituto Nacional (CAIN) y de los diferentes grupos políticos existentes, como Partido Institutano de Oposición (PIO) o el Frente Institutano Nacionalista (FIN). Pese al rechazo, en 1986 se concretó el traspaso de la administración del Instituto a la Municipalidad de Santiago. El hecho gatilló la renuncia del rector Molina, quien había manifestando su oposición a la reforma.

Movilización estudiantil (2006-presente)

Manifestaciones de alumnos del Instituto Nacional en 2008.

Veinte años más tarde, el Instituto Nacional se convirtió en uno de los colegios que lideraron la llamada Revolución de los pingüinos de 2006, siendo la reforma de la "municipalización" de 1986 uno de los aspectos más criticados, siendo designada por diversos actores sociales como el principal problema de la educación pública chilena.

Por otra parte, durante 2008, movilizaciones llevadas a cabo por profesores, co-docentes, estudiantes y apoderados de la institución que cuestionaban al cuerpo directivo y al Centro de Padres y Apoderados por problemas de gestión y supuestas irregularidades en el manejo de recuersos económicos, lograron que la Municipalidad de Santiago sumariara y alejara de sus cargos al rector Omar Letelier Ramírez, al Vicerrector y, finalmente, a uno de los Inspectores Generales. Con esto, el municipio designó como Rector Interino Subrrogante al Sr. Jorge Toro Beretta, quien durante todo el proceso ayudó a esclarecer el asunto y a restaurar el ambiente de sana convivencia dentro del establecimiento. Sin embargo, fue gracias a las protestas y al trabajo de investigación llevado adelante por la Mesa de Trabajo Interestamental, designada por la Asamblea más grande nunca antes convocada dentro del establecimiento (más de 4.000 personas) que se desnudaron las graves falencias en la infraestructura del establecimiento.

Apenas unas horas después de ganar las elecciones de alcaldía 2009-2012, el futuro alcalde Pablo Zalaquett anunció la remodelación del edificio, además de otros cuatro liceos emblemáticos (Liceo de Aplicación, Liceo Nº 1 de Niñas, INBA e Insuco), A pesar de tres semanas de paro, las clases finalizaron el 31 de diciembre de 2008 y se pospusieron un mes, el 1 de abril, a fin de realizar los trabajos de remodelación durante las vacaciones. El plazo limitado de obras (150 días) encareció el costo de $1200 millones de pesos estimado inicialmente a $2714 millones, dinero que fue otorgado por el Ministerio de Educación ($2654 millones) y la Municipalidad de Santiago ($60 millones). "Esto es un proyecto complejo. "El establecimiento tiene cerca de 41 años donde no ha habido mejoras", señaló el arquitecto a cargo, Alvaro Salas. Las reparaciones consistieron en la remodelación de la red eléctrica y sanitaria y otras reparaciones. Esto en el marco de la partida de $10 000 millones en el presopuesto de 2009 para reestructurar 75 colegios del país, producto de las denuncias realizadas en julio de 2008.[23]

El Instituto Nacional fue parte de las históricas movilizaciones estudiantiles del 2011, siendo ocupado el colegio desde junio hasta diciembre de ese año.[26]​ En su reemplazo fue elegido por la municipalidad el actual rector subrogante Fernando Pérez Barrera.

El 27 de mayo de 2014 se produjo un incendio en las bodegas del recinto,[31]