Inocencio Urbina Villanueva

Inocencio Urbina Villanueva nació el 28 de enero de 1926 en Arroxo, al final del barrio mierense de Oñón ( Asturias). Fue el primero de dos hermanos, vino al mundo en "una fría mañana", como le evocaba su madre. Tenía diez años cuando estalló la Guerra civil española. Inocencio con trece años comienza al lado de su padre su aprendizaje como pintor decorador. Al final de cada jornada, recibiría la sabia instrucción paterna en rotulación y en el dibujo de adorno y la hoja de acanto. El trabajo fue su forma de vida desde la adolescencia, mientras sus amigos disponían de ese tiempo para estudiar y jugar. Desde niño gustaba especialmente Urbina de la lectura. Leía novelas de aventuras que le transportaban a mundos lejanos y bien distintos al suyo.

Lo cierto es que para Urbina el futuro estaba decidido, sería pintor con todas sus consecuencias. Sigue pintando aislado en su Mieres natal y cuando tenía veintidós años sufre una de las primeras decepciones de su carrera, al ser rechazado en una exposición de artistas de Mieres que iba a celebrarse en las dependencias del Frente de Juventudes, pero la fortuna le hizo encontrarse en su camino de regreso a casa, con los cuadros debajo del brazo, con Luís Fernández Cabeza, dueño de la librería Cultura, fundador del periódico local "Comarca", corresponsal y delegado en Mieres de " La Nueva España" quien le animó y le hizo una promesa, "No te preocupes pronto vas a exponer tus cuadros y como tu todo el que quiera". Así nació en 1948 la primera exposición "Hijos de Mieres".

Se casó el año 1953 y en 1954 nació su única hija Ana, que le dio un nieto, Antonio, aunque dicha alegría se tornaría en un fatal desenlace al morir dicha hija en el año 1978 pero aunque el mundo se le vino abajo no interrumpió su pintura por ello.

Desde la muestra inaugural del ciclo "Hijos de Mieres", en 1948, habrían de transcurrir once años para que Inocencio Urbina presentara su obra en solitario. Ramón Antuña, director entonces de la Oficina de la Caja de Ahorros de Asturias, le puso en contacto con Gerardo Rabanal, responsable de la Obra Social y Cultural de la entidad, bajo cuya jurisdicción estaban las salas de exposiciones y es por entonces cuando expone su primera obra en la Galería de la Caja en Oviedo. Desde entonces su progresión ha sido espectacular.

Murales y pintura religiosa

  • 1959 La pasión de Cristo, catorce obras de 100x200 cm, realizadas con pintura plástica y con un estilo que Urbina bautizó como "poligonismo". Fue un encargo de los padres Pasionistas del Convento de Mieres. En paradero desconocido.
  • 1956 Bautismo de Cristo para la Iglesia parroquial de San Pedro de Mieres.
  • 1965 Pinturas rupestres, de 250x150 cm, en la tienda de marquetería "Artecolor Urbina", de Mieres.
  • 1966 Mural para la cafetería Portofino de Mieres.
  • 1977 Paisaje castellano, de 200x700 cm, para el mesón Escudo de Mieres.
  • 1988 Martirio de San Melchor para la iglesia parroquial de San Pedro de Mieres.
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