Inmigración en México

Inmigrantes en México, censo OCDE año 2015.[1]
     100,000-999,999 : Estados Unidos, España     20,000-99,999 : Guatemala, China     10,000-19,999 : Colombia, Cuba, Argentina, Honduras, Venezuela y Canadá     5,000-9,999 : El Salvador, Italia, Perú, Alemania, Corea del Sur, Francia, Chile, Reino Unido, Brasil, Ecuador, Nicaragua y Japón     1,000-4,999 : Costa Rica, Belice, Uruguay, Bolivia, Panamá, Haití, Rep. Dominicana, Suiza, Polonia, Rusia, Suecia, Irlanda, Noruega, Bélgica, Grecia, Portugal, Ucrania, Turquía, Egipto, Líbano, Siria, Israel, Palestina, India, Bangladesh, Vietnam, Corea del Norte, Filipinas, Kenia y Rep. Saharaui     0-999 : El Resto

La inmigración a México comenzó en el siglo XIX. Sin embargo, a lo largo de los tres siglos que transcurrieron desde la conquista en el siglo XVI, hasta la guerra de independencia, en los albores del siglo XIX ocurrieron los primeros flujos inmigratorios hacia los territorios que hoy conforman México. En ese período, inmigrantes españoles y de otras naciones llegaron primero como conquistadores, después como misioneros, encomenderos, colonizadores, esclavos y oportunistas. Ese proceso, aunado al desplazamiento y migración internos de la población autóctona, decidieron la dinámica de la gestación de una nueva nación que hoy conocemos como la "nación mexicana".

La población del México actual tiene una composición multiétnica basada fundamentalmente en sus pueblos indígenas y enriquecida por la presencia de inmigrantes de otras naciones y de quienes resultaron del proceso de mestizaje entre esos grupos. Es tal conjunto al que se refiere el artículo segundo y que explica en detalle el artículo 30 de la Constitución Política de Los Estados Unidos Mexicanos.[2]

Además declara la Constitución que: “Todo hombre tiene derecho para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvo-conducto u otros requisitos semejantes. El ejercicio de este derecho estará subordinado a las facultades de la autoridad judicial, en los casos de responsabilidad criminal o civil, y a las de la autoridad administrativa, por lo que toca a las limitaciones que impongan las leyes sobre emigración, inmigración y salubridad general de la República, o sobre extranjeros perniciosos residentes en el país.” Tanto el artículo 33 como el 9 constitucional limitan a los extranjeros a inmiscuirse en los asuntos políticos del país.

Inclusive el artículo 33 faculta al ejecutivo de hacer abandonar el territorio nacional, inmediatamente y sin necesidad de juicio previo, a todo extranjero cuya permanencia juzgue inconveniente. Pero otorga a los extranjeros las mismas garantías que a los nacionales, por lo que son protegidos por lo establecido en el artículo 4; la igualdad del hombre y la mujer y el 1 que prohíbe toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

Es importante incluir que el Art. 133 constitucional indica que los tratados internacionales firmados por el presidente y ratificados por el senado, serán ley suprema de toda la unión. Por dicha razón conviene recordar que México es parte de diversos tratados internacionales que protegen diferentes derechos protectores de las personas migrantes, como es el caso de la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos que en su artículo 22 establece los derechos de circulación y residencia, estipulando entre otras cosas el derecho de salir libremente de cualquier país inclusive del propio y solo podrá ser restringido mediante leyes para proteger la seguridad nacional, la seguridad o el orden públicos, la moral o la salud públicas o los derechos y libertades de los demás. México es parte de la Convención sobre Trabajadores Migrantes de Naciones Unidas en donde se estipulan ampliamente sus derechos y del corpus iuris de protección de los derechos de las mujeres y las niñas.

La inmigración en México no ha tenido un impacto desbordante entre la población total en comparación con otros países, pero sí ha habido un incremento considerable en la población extranjera desde que México se consolidó como nación independiente. Por la posición geográfica de México y debido a motivos sociales, económicos, climatológicos, culturales y de tránsito se ha dado la permanencia de extranjeros en todo el territorio. El país no ha buscado históricamente la inmigración masiva, sino que ha sido foco de atracción de una inmigración más selectiva a la que se suma una vieja tradición de asilo político por persecución religiosa o ideológica, por lo que en México residen intelectuales, científicos y artistas venidos de otras naciones y que han contribuido en diversos campos científicos y artísticos.

A diario arriban extranjeros a su territorio y deciden quedarse en el país por tiempo indefinido. El Instituto Nacional de Inmigración y el INEGI son las únicas instituciones que recopilan estadísticas oficiales sobre los extranjeros que tienen una estancia legal mayor a seis meses desde que ingresaron al país, sin embargo la difícil situación de control en las fronteras y aduanas nacionales impide tener un conteo exacto de ingreso de extranjeros, su origen y su destino. El 80% de los extranjeros que viven en México provienen de países limítrofes (Estados Unidos y Guatemala), otras comunidades importantes provienen principalmente de naciones hispanohablantes, de las cuales sobresalen las comunidades españolas, colombianas, argentinas, cubanas, venezolanas y hondureñas, el resto de la inmigración proviene de otras naciones no hispanas. En el año 2010 ya no se registraron migraciones predominantemente europeas, asiáticas y africanas como en décadas y siglos anteriores.

México en el siglo XXI, no solo es atractivo por su clima, cultura y el bajo costo de vida para los jubilados de países desarrollados o para aquellos extranjeros que deciden emprender grandes negocios a causa de una numerosa población de consumidores nacionales.

Historia

La inmigración predominante hacia México después de la conquista española fue la originada en la metrópoli, España, durante todo el Virreinato y también después de la independencia y hasta los años 40 del siglo XX, por razones tanto políticas como sociales o de similaridad cultural. Durante el período colonial también numerosos esclavos, capturados en el África subsahariana, fueron llevados a México. Durante el siglo XIX la inmigración aumentó de variedad y comenzó a incluir a ciudadanos de otros países europeos y asiáticos. También durante el siglo XX México recibió a refugiados políticos de todo el mundo, principalmente a ciudadanos de países latinoamericanos bajo regímenes dictatoriales y reprimidos del franquismo español. A partir de 1990, y en el marco de la globalización y el TLCAN, la inmigración a México ha crecido notablemente, sobre todo desde Estados Unidos, Canadá y países de América Central.

Los primeros europeos que llegaron a la Nueva España (hoy México) fueron soldados y navegantes de Extremadura, Andalucía y La Mancha. Dentro de los soldados que enviaba la corona española para el cuidado del territorio colonial se contaban musulmanes cordobeses y granadinos, y africanos marroquíes, argelinos, ceutíes, tunecinos conversos al catolicismo para no ser perseguidos por el Santo Oficio. México también fue destino para la huida de judíos sefarditas que cruzaron el Atlántico hacia la Nueva España. Más tarde llegaron religiosos valencianos, catalanes, madrileños, leoneses, aragoneses, portugueses, franceses, italianos y flamencos. En tiempos coloniales, moros, judíos y gitanos burlaban los controles al cambiar sus documentos de identidad para ingresar en las nuevas posesiones españolas, incluyendo la Nueva España, o lo hacían a través de las colonias de otras potencias europeas. A este grupo se les conocía como “llovidos” y su número llegó a ser considerable hacia el siglo XVII.[6]

La población negra ha estado presente desde el periodo colonial de la Nueva España. Los españoles llevaron forzadamente a personas de las etnias mandinga y yoruba, que compraban en los mercados de esclavos y que posteriormente se mezclaron con los indígenas del sur, como el caso de los afromixtecos; en el sistema de castas creado por los españoles, sobre la teoría prerracista denominada ideología de la pureza de la sangre, se creó una casta especial para disminuir los derechos de los descendientes de relaciones sexuales entre indígenas y africanos subsaharianos, a los que se denominó zambos. Los negros que lograron escapar de la esclavitud se refugiaron en las altas montañas y en las costas del sur (cimarrones). Cuando la corona española conquistó a los filipinos, se estableció una corriente de transporte y comercio entre las Filipinas y Nueva España a través de los puertos de Acapulco y Manzanillo por medio de la llamada Nao de China. Llegaron entonces a México los primeros asiáticos de origen chino, filipino, indonesio y malayo.

Siglo XIX

Tras lograr México la independencia de España, la inmigración hacia México provino esencialmente de Europa, especialmente de España, pero también de Francia, Italia, Irlanda, Inglaterra y Alemania. Después de la instauración de la república, el presidente Antonio López de Santa Anna permite que los territorios del norte del país sean ocupados por 400 familias estadounidenses de origen anglosajón e irlandés, cuya confesión era la anglicana. Dichas familias cruzaron el río Arkansas y se establecieron en el Valle del Pecos y San Antonio de Béjar en Texas. Las políticas de repoblación de los territorios norteños trajeron como consecuencia la independencia de Texas y la guerra con Estados Unidos, en la que México pierde una gran cantidad de territorio, el correspondiente a los actuales Texas, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah y California además de algún escaso territorio, que en la actualidad (inicios del siglo XXI), forma parte de Colorado y Oklahoma. Sin embargo, algunas familias mexicanas quedaron del lado estadounidense, así como ciertas familias angloamericanas que permanecieron del lado mexicano, sobre todo en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

Después del segundo imperio, México experimentó los primeros asentamientos europeos no-ibéricos dentro de su territorio.
  • Entre 1880 y 1930 llegan inmigrantes chinos y filipinos a la península de Baja California, estableciéndose principalmente en los valles fértiles de la actual ciudad de Mexicali y los de Ensenada. Años después vienen los japoneses, que se establecieron en las ciudades de Guerrero Negro y La Paz, en el estado de Baja California Sur. En 1895 se estimaba que residían en México alrededor de 48,000 personas nacidas en el extranjero. También en esa época llegan inmigrantes procedentes de Francia, Italia, Irlanda, Inglaterra y Alemania.

Siglo XX

El presidente mexicano Lázaro Cárdenas, recibe y protege a los Niños de Morelia.
Servicio religioso judío al interior de la sinagoga Nidjei Israel, en la Ciudad de México.

A causa de la Revolución Mexicana, hubo una importante emigración de judíos de México. Los que se quedaron se concentraron en 1912 y fundaron la primera organización judía, llamada Alianza Monte Sinaí; en 1923 la congregación quedó registrada de manera oficial como asociación civil.

Por otro lado, el empresario de teatro y cine Jacobo Granat apoyó la campaña política de Francisco I. Madero. Cuando Madero fue presidente, lo recompensó con el permiso para establecer un cementerio judío.[7]

Para 1918, más de la mitad de la población judía era árabe y turca; hasta 200 familias eran de origen azkenazi.

A partir de 1912, continuaron llegando judíos sefarditas provenientes de la región de Siria, y hacia 1924, algunos más de Europa Oriental, en algunas ocasiones desviados hacia México debido a la entrada en vigor de la ley Johnson de los Estados Unidos. Tras la invitación hecha por el ex presidente Plutarco Elías Calles llegaron al puerto de Veracruz más de 10,000 judíos askenazí provenientes de Polonia, la Unión Soviética, Alemania, Italia, la República Checa, Eslovaquia, así como sefarditas de Grecia y Turquía.

Los judíos recién llegados trabajaban como vendedores ambulantes, boleros, aboneros y en otras muchas actividades en el centro de la Ciudad de México y en ciudades como Puebla, en el puerto de Veracruz, Córdoba y Guadalajara. Paulatinamente, algunos de los miembros de la comunidad judía se convirtieron en comerciantes establecidos e industriales. Los primeros inmigrantes de esta comunidad vivieron en vecindades del Centro Histórico de la Ciudad de México (en barrios populares como La Merced y Tepito).

Se reunieron judíos sefarditas para construir su primera sinagoga en 1927, llamada Redefe Sedek en la colonia Condesa. En 1931 se publica el primer periódico judío de la ciudad de México ( El Camino), en idioma yidis. En 1941 se construye la sinagoga azkenasi Nidje Israel; los años fueron duros porque los inmigrados no hablaban español, fueron algunos jóvenes y sus hijos nacidos del país los que empezaron a servir de interpretes con el resto de los mexicanos.

Siglo XXI

Inmigración en México 2010.

Iniciado el siglo XXI hubo cambios importantes en la política de México que repercutieron en el incremento de residentes y naturalizados extranjeros. México no ha sido un país de destino, como los Estados Unidos, pero tiene una importante ubicación geográfica y estratégica. Al tomar posesión de su mandato, Felipe Calderón Hinojosa mencionó que buscaba dentro su gobierno más México en el mundo y más mundo en México, lo cual fue entendido como una apertura comercial mucho más dinámica con el exterior que dentro del país.

La globalización, el multiculturalismo y un acelerado índice de movilidad de los seres humanos provoca un incremento de la población extranjera de manera legal e ilegal dentro del territorio mexicano. Los norteamericanos siguen arribando al país y ocupan el mayor porcentaje de extranjeros; los centroamericanos, antillanos, sudamericanos y europeos también se siguen estableciendo en México de manera indefinida por muy diversas causas, a la que se suman nuevas comunidades de Asia Oriental y Oriente Medio.

Migrantes centroamericanos viajando en La Bestia, cruzando por el territorio mexicano hacia los Estados Unidos.

A pesar de las desigualdades sociales de los mexicanos, este país norteamericano ofrece grandes posibilidades de convertirse en millonario, siendo un atractivo de la inmigración extranjera debido a un número mayúsculo de consumidores en todos los rubros, hasta los productos más sofisticados y lujosos son comprados en el país superando a todas las naciones latinoamericanas en la venta de artículos de vanidad.[8] El México del siglo XXI ya no se caracteriza por una vieja tradición de asilo y refugio, sino más bien por el comercio o un paso obligado por el territorio por tiempo indefinido para después inmigrar nuevamente con rumbo a los Estados Unidos. En el texto siguiente vemos el testimonio de un inmigrante centroamericano, en una canción de un grupo musical muy popular (Tigres del norte) donde se describe la difícil situación del inmigrante del sur:

Es lindo México pero cuánto sufrí, atravesarlo sin papeles es muy duro, los 5 mil kilómetros que recorrí, puedo decir que los recuerdo uno por uno, por Arizona me dijeron cruzarás y que me aviente por el medio del desierto, por suerte un mexicano al que llamaban Juan me dio la mano que si no, estuviera muerto...

El 25 abril abordó el buque Usumacinta de la Armada de México, 250 ciudadanos haitianos que tienen familiares en México arribaron al puerto de Veracruz, como parte del traslado humanitario del gobierno de la República en beneficio de los damnificados del terremoto que devastó ese país caribeño el pasado 12 de enero de 2010,[10] Países Bajos, Estados Unidos, Canadá, México, Venezuela y Costa Rica fueron de las pocas naciones que abrieron la entrada a familias completas de inmigrantes haitianos a su territorio.

Durante los festejos del bicentenario hubo cambios memorables sobre la presencia de las comunidades extranjeras que residen en México, en la madrugada del 16 de septiembre de 2010 el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, en la ciudad de Dolores Hidalgo suprimió las frases de Miguel Hidalgo de muera el mal gobierno y mueran los gachupines; para erradicar la discriminación hacia los españoles. En el desfile militar de la Ciudad de México fue evidente la presencia de 16 delegaciones militares extranjeras con fuerte presencia en territorio mexicano a través de sus ciudadanos residentes y nacionalizados mexicanos.

Principales flujos migratorios

Población extranjera en México[11]
Año Población extranjera % Total
1895 56.355 0,45%
1900 57.674 0,42%
1910 117.108 0,77%
1921 100.854 0,70%
1930 159.876 0,97%
1940 177.375 0,90%
1950 182.343 0,71%
1960 223.468 0,64%
1970 191.184 0,40%
1980 368.900 0,55%
1990 340.824 0,42%
1995 414.562 0,45%
2000 492.617 0,51%
2005 295.292 0,29%
2010 961.121 0,86%
2015[12] 1.007.063 0,84%
  • Estadounidenses. México es el país donde más ciudadanos estadounidenses viven en el extranjero fuera de los Estados Unidos y conforman el 75% de la inmigración de este país. La Asociación de ciudadanos estadounidenses en el extranjero ha estimado que más de un millón de ciudadanos estadounidenses viven en México (es decir, aproximadamente el 1% de la población total, y el 25% de todos los ciudadanos estadounidenses que viven en el extranjero).[14]
  • Centroamericanos y Caribeños. El número de centroamericanos y caribeños inmigrantes a México está aumentando en la actualidad debido a diversos factores, como la crisis económica, oportunidades de vida, la situación política como el refugio y asilo, la transmigración, entre otros. La mayor parte por la difícil situación política que sufren para ingresar a los Estados Unidos (excepto los provenientes de Puerto Rico y las Islas Vírgenes) y su cruce por territorio mexicano hacia el borde fronterizo.[15] Los cubanos son el grupo más numeroso entre ellos, pero hay comunidades de dominicanos, puertorriqueños, jamaicanos y haitianos. La colonia más grande de puertorriqueños reside en la ciudad de Guadalajara, además en León ha subido gradualmente la inmigración cubana.
  • Árabes. La población árabe en México data desde la época de la conquista en la cuál varios españoles de origen árabe así como musulmanes convertidos al catolicismo emigraron a la Nueva España. Durante el Siglo XX México recibió a miles de inmigrantes de origen sirio, libanés, palestino e iraquí principalmente por motivos de asilo. La primer ola de inmigrantes árabes fue posterior la disolución del Imperio Otomano después de la Primera Guerra Mundial, de los cuales muchos, fueron recibidos con papeles otomanos siendo así considerados otomanos y no árabes, siendo frecuentemente confundidos con turcos europeos y de anatolia. Durante la crisis árabe-isralí, varios inmigrantes árabes ingresaron a México como refugiados. La mayor comunidad fue sin duda la libanesa, de la cual se estima que alrededor un millón de mexicanos tienen algún grado de ascendencia libanesa. Hoy en día, varios mexicanos-libaneses forman parte fundamental en la economía nacional, ya que varios ejercen como comerciantes, empresarios, políticos, arquitectos, médicos entre otros. Dentro de mexico-libaneses más reconocidos entra Carlos Slim Helú, el hombre más rico del mundo según Forbes, la cantante Susana Harp, la actriz Salma Hayek, políticos como Pedro Joaquín Coldwell, Arturo Elías Ayub y Emilio Chuayffet así como el futbolista Miguel Sabah. La mayoría de los libaneses que ingresaron a México fueron católicos y maronitas, muchos de los cuales tienen cierta ascendencia europea, principalmente turca, francesa e inglesa debido a la ocupación de estos países en dicho territorio, sin embargo varios inmigrantes libaneses eran musulmanes y otros más refugiados judíos. En el caso de los sirios, palestinos e iraquíes también se presenció inmigración durante este lapso, aunque en menor grado y con una población musulmana más notoria. La diaspora árabe en México se concentra en todo el país, sin embargo los centros con mayor inmigrantes o descendientes de árabes son Ciudad de México, Puebla, Tijuana, Acapulco, Guadalajara y Monterrey pero también Cancún, León, Torreón, Ciudad Juárez, Mexicali, San Luis Potosí, Cuernavaca, Aguascalientes, Querétaro y Veracruz. En la actualidad alrededor de 1% de la población mexicana es considerada árabe o de ascendencia árabe.
  • Africanos. Los primeros africanos de raza negra llegaron en el siglo XVI, traídos por los españoles en calidad de esclavos para que trabajaran en las minas, dado que los indígenas no tenían la resistencia física que se requería para trabajar largas jornadas. Eran principalmente de etnia yoruba o mandinga; se fundaron poblados como Yanga, en el actual estado de Veracruz, donde la mayoría de los habitantes eran predominantemente de raza negra. Los africanos trajeron influencias negras en la música mexicana (como los sones y los fandangos). De hecho, diversos instrumentos musicales fueron traídos por los esclavos, tales como la marimba de Chiapas, las mandíbulas de animales que se tocan en la danza de los diablos de la costa oaxaqueña, las "danzas de negritos" o sones de Sotavento en Veracruz y los pasos de algunos bailes regionales. Las deidades de pueblos africanos fueron veneradas entre deidades indígenas y santos del cristianismo católico. La devoción por la Santa Muerte en el barrio de Tepito es otra muestra del sincretismo religioso[18] de devotos mexicanos, que mezclaron elementos del catolicismo y la santería afro-cubana. Muchos de los africanos se fueron estableciendo en la región sur de México, hoy denominada Costa Chica, o entre los estados de Guerrero y Oaxaca. En el pueblo de Cuajinicuilapa se concentró una comunidad importante; en este pueblo guerrerense se encuentra el Museo Nacional de la cultura Afromestiza. En esta zona del país la población local tiene fuertes rasgos negros y predominan sobre todo en municipios que bordean la costa, tales como Marquelia, Cuajinicuilapa, Pinotepa Nacional hasta la Laguna de Chacahua, cuyos habitantes han sido nombrados como morenos, negros, afromestizos, afromixtecos, afrochatinos, afroindígenas o afromexicanos.
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