Inmigración en España

Impacto de la inmigración en la estructura de la población española

La inmigración en España es desde finales de la década de 1990, un fenómeno de gran importancia demográfica y económica. Los datos de inmigración son uno de los componentes básicos de la demografía de España, junto con los de fecundidad, mortalidad y emigración.[2]

Evolución de la migración en España

Población extranjera en España[3]
Año Extranjeros censados % total
1981 198.042 0,52%
1986 241.971 0,63%
1991 360.655 0,91%
1996 542.314 1,37%
1998 637.085 1,60%
2000 923.879 2,28%
2001 1.370.657 3,33%
2002 1.977.946 4,73%
2003 2.664.168 6,24%
2004 3.034.326 7,02%
2005 3.730.610 8,46%
2006 4.144.166 9,27%
2007 4.519.554 10,0%
2008 5.220.600 11,3%
2009 5.598.691 12,0%
2010 5.747.734 12,2%
2011 5.730.667 12,2%
2012 5.711.040 12,1%
2013 5.546.238 11,7%
2014 5.023.487 10,7%
Evolución del porcentaje de población extranjera.[3]

En unas pocas décadas, España ha pasado de ser un país generador de emigración a ser un receptor de flujo migratorio. A partir de 1973, con la crisis del petróleo, la emigración de españoles al extranjero empezó a dejar de ser significativa y se produjo el retorno de muchos emigrantes españoles que se mantiene hoy en día; hecho que se cree que ha sido forzado por el descenso del atractivo laboral de los países de acogida y otras relacionadas con asuntos de pensión de vejez.[ cita requerida]

El restablecimiento de la democracia coincidió con una fase de relativo equilibrio en los saldos migratorios netos, que se prolongó hasta mediados de los años 1990. En la actualidad se piensa también que las nuevas generaciones de españoles nacidos en el extranjero retornan debido principalmente a un sentido más favorable de la relación trabajo-valor que resulta más atractiva por el euro.[ cita requerida]

Junto con el dinamismo que mostró la economía española desde entonces, se cuenta el fuerte crecimiento de la inmigración no española. Desde el año 2000, España ha presentado una de las mayores tasas de inmigración del mundo (de tres a cuatro veces mayor que la tasa media de Estados Unidos, ocho veces más que la francesa. En el año 2005 sólo era superada en términos relativos en el continente europeo por Chipre y Andorra.[6]

España es, además, el décimo país del planeta que más inmigrantes tiene en números absolutos, por detrás de países como Estados Unidos, Rusia, Alemania, Ucrania, Francia, Canadá o el Reino Unido.[8]

En 2014, la población de origen foráneo representaba el 10,7% de una población total registrada de 46,7 millones de personas. Esto contrasta con lo ocurrido a mediados de los años 90, cuando su número era de cerca de un millón y su porcentaje rondaba el 2,5% de la población total.[9]

Durante la última década el origen de los inmigrantes se ha diversificado. En enero de 1998, los inmigrantes provenientes de la UE-15 constituían el 41,3% del total de residentes no nacidos en España. En enero de 2011, su porcentaje suponía menos del 20%. Al mismo tiempo, el mayor aumento lo registraban los inmigrantes de países europeos no incluidos en la categoría UE-15, especialmente aquellos provenientes del este europeo.

El número de inmigrantes europeos de países fuera de la UE-15 entre 1998 y 2011, y su peso porcentual en el total de la inmigración pasó de 6,6% a 21%. Considerando los países de origen de la inmigración vemos que en 1998 las cinco nacionalidades dominantes eran marroquíes (190.497), franceses (143.023), alemanes (115.395), británicos (87.808) y argentinos (61.323). En 2011 esta lista era: rumanos (809.409), marroquíes (766.187), ecuatorianos (478.894), británicos (392.577) y colombianos (372.541).

En 2011 se registra la entrada de 457.650 nuevos inmigrantes extranjeros según los datos de INE.[10]

La aparente disminución del número de ciudadanos de origen extracomunitario en España también se debe también al número de nacionalizaciones realizadas en 2011, los cuales desaparecen de las tablas de extranjeros del INE[12]

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