Inmigración alemana en Chile

Bandera de Alemania Alemanes en Chile Bandera de Chile
Deutschchilnen (en alemán)
Flag of Chile and Germany.svg
Población censal 5906 inmigrantes alemanes ( 2002)
Descendencia estimada 150 000[2] descendientes de inmigrantes alemanes (estimaciones)
Idiomas Español chileno, Alemán, Lagunen-deutsch
Religiones Cristianismo ( catolicismo, protestantismo), judaísmo (minorías)
Migraciones relacionadas Alemanes, Alemanes en Argentina, Alemanes en Brasil, Alemanes en Colombia, Alemanes en México, Alemanes en Paraguay, Alemanes en Perú
Asentamientos y comunidades activas
1.º Bandera de la Región Metropolitana de Santiago  Región Metropolitana
2.º Bandera de la Región de Valparaíso  Valparaíso
3.º Bandera de la Región del Biobío  Biobío
4.º Bandera de la Región de La Araucanía  Araucanía
5.º Bandera de la Región de Los Ríos  Los Ríos
6.º Bandera de la Región de Los Lagos  Los Lagos
7.º Bandera de la Región Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo  Aysén
8.º Bandera de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena  Magallanes
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La inmigración alemana en Chile tuvo lugar principalmente en el siglo XIX por parte de inmigrantes alemanes y austrohúngaros que se establecieron en ese país como colonos. Gracias a la ley de inmigración selectiva, promulgada en 1845, más de 6000 familias provenientes de estados pertenecientes a la entonces llamada Confederación Germánica —Alemania empezó a existir como país en 1871 y el Imperio austrohúngaro en 1867— se instalaron en Chile; los provenientes de la Federación Alemana se asentaron en zonas de Valdivia y Osorno, mientras que los austrohúngaros se asentaron en Llanquihue, en el sur del país (totalizando 30 000 colonos entre alemanes y austrohúngaros).[3] De acuerdo al censo de 2002, la población de inmigrantes alemanes entonces era de 5906 personas.

Historia.

Antecedentes.

La Fuente Alemana de Santiago, donada por la comunidad germano-chilena en 1912, y restaurada en 1997 para conmemorar los 150 años de la inmigración alemana en Chile.
Puerto Montt en 1862. Junto con Valdivia y Osorno, es una de las ciudades símbolo de la colonización alemana en Chile. (Fotografía tomada por Hans Steffen, explorador y geógrafo alemán contratado por el Gobierno de Chile).

Desde la época de la Conquista que existe registro de la primera inmigración alemana en territorio chileno. Bartolomé Blumenthal, carpintero de oficio oriundo de Núremberg, se unió a la expedición de Pedro de Valdivia a Chile en 1540 como pequeño financista de la campaña. Él es reconocido como el primer alemán en establecerse en Chile; no obstante, durante los tres siglos posteriores bajo dominio del Imperio español, hubo una presencia muy escasa de alemanes en la Capitanía General de Chile. Algunos casos aislados durante este período son los del conquistador Pedro Lísperguer y del sacerdote jesuita Bernardo Havestadt.

Durante el siglo XVIII, un grupo de más de cuarenta sacerdotes jesuitas de origen alemán arribaron a Chile, gracias a la licencia que obtuvo para ello el padre Carlos Haymhausen.[6]

Siglo XIX.

Hans Steffen (al centro) y el equipo de estudios limítrofres en expedición al río Aysén, 1897.
Fotografía en la que se aprecia a Ricardo Kruger al centro de la imagen, recostado sobre su brazo izquierdo, conocido por defender la soberanía de Chile de los territorios patagónicos occidentales. Junto a la familia Eberhard.
Familia de colonos alemanes en la Región de Aysén en 1951.

El origen de la inmigración alemana masiva al país se remonta a la denominada " Ley de inmigración selectiva" de 1845, que tenía por objetivo atraer a profesionales y artesanos para colonizar zonas del sur de Chile, entre las actuales regiones de Los Ríos y Los Lagos (proceso conocido como la Colonización de Llanquihue). La labor fue encargada a Vicente Pérez Rosales por mandato del entonces presidente Manuel Bulnes. Uno de los principales motivos de la inmigración extranjera al servicio del Gobierno chileno en el sur del país, fue la necesidad de expandir el territorio habitado por chilenos tras la independencia, a fin de proteger la soberanía ante cualquier intento de ocupación desde el exterior.

Los potenciales emigrantes padecían en su país las consecuencias de la Revolución alemana de 1848-1849, la cual no produjo la tan anhelada república, sino que guio a la nación alemana bajo el dominio prusiano, lo cual provocó una gran desilusión en parte de la población educada de tales estados alemanes, que no formaban un país unificado sino un conjunto de pequeños estados; y en el caso de Bohemia en Austrohungría la razón fue la invasión prusiana en la llamada «guerra de los tres meses». Se gestó así la atmósfera propicia para que muchos habitantes de Bohemia en Austrohungría y de Sajonia, Baviera, Alsacia, Silesia y otros lugares en Alemania consideraran seriamente la posibilidad de emigrar al Nuevo Mundo.0

A principios de siglo XIX, los poblados chilenos de la zona eran la ciudad de Valdivia y Osorno, y los pequeños poblados de La Unión y Río Bueno. También cerca de lo que sería Puerto Montt existían 3 poblados centenarios: Calbuco, Maullín y Carelmapu, cuyos habitantes tuvieron una participación gravitante en la instalación de las colonias alemanas. El resto del territorio tenía habitantes dispersos, principalmente familias huilliches, y existían grandes zonas deshabitadas, cubiertas de bosques y pantanos, a pesar de esto, los colonos se encontraron en zonas bajo condiciones climáticas y de entorno natural de similares características a las que existen en Europa Central, lo que les permitió adaptarse con cierta prontitud sin mayores dificultades.

Una vez en Chile, los inmigrantes germanos lograron desarrollar una serie de actividades económicas, cambiando el panorama de las zonas sureñas de Llanquihue, Osorno y Valdivia. Una gran muestra de este espíritu constructivo y de su compromiso con su nueva patria adoptiva la dio Carlos Anwandter, cuando proclamó, al llegar, en nombre de todos los colonizadores:

Seremos chilenos honrados y laboriosos como el que más lo fuere, defenderemos a nuestro país adoptivo uniéndonos a las filas de nuestros nuevos compatriotas, contra toda opresión extranjera y con la decisión y firmeza del hombre que defiende a su patria, a su familia y a sus intereses. Nunca tendrá el país que nos adopta por hijos, motivos de arrepentirse de su proceder ilustrado, humano y generoso...

Carlos Anwandter, inmigrante alemán, 18 de noviembre de 1851

La expansión y el desarrollo económico de Valdivia se limitó a principios del siglo XIX. Para estimular el desarrollo económico, el gobierno de Chile inició un programa de inmigración muy centrado con Vicente Pérez Rosales como representante del gobierno. A través de este programa, miles de alemanes se asentaron en la zona, quienes incorporaron la tecnología moderna de entonces y los conocimientos técnicos para desarrollar la agricultura y la industria. Algunos de los nuevos inmigrantes se quedaron en Valdivia, pero a otros se les dio tierras forestales, que despejaron para granjas.[7] 0

En 1886 fue fundado en Valdivia el primer periódico en alemán de dicha ciudad, Valdivias Deutsche Zeitung, convirtiéndose en medio de comunicación para la colectividad alemana residente.[8]

Siglo XX.

Colonos alemanes en Puyuhuapi, Región de Aysén en 1930.
Valdivia a principios del siglo XX.

Hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, un grupo importante de alemanes asentados en la zona de Llanquihue, y sus descendientes, cruzaron la cordillera y fundaron lo que hoy es San Carlos de Bariloche, en Argentina, estableciendo una fuerte relación comercial y cultural con Chile. Hacia fines del siglo XIX, el mayor asentamiento se ubicaba en las nacientes del río Limay. El primer poblador no aborigen de la región fue el bohemio José Tauschek[10] Para entonces, ya se había asentado el chileno Jorge Hube y el poblador Carlos Wiederhold Piwonka (un colono chileno proveniente de la zona de Puerto Montt, en Chile) ya tenía establecido un almacén en la zona que hoy ocupa la ciudad y desarrollaba una destacable actividad comercial con la zona aledaña de Chile, y en su honor, el Congreso Argentino le dio a esta ciudad el nombre oficial de San Carlos de Bariloche.

A mediados de la década de 1930, la mayor parte de la tierra de cultivo en torno a las ciudades de Valdivia y Osorno habían sido reclamadas. Algunos inmigrantes alemanes se movieron más hacia el sur a lugares como Puyuhuapi en la región de Aysén, donde fue importante el trabajo del explorador Augusto Grosse y de trabajadores contratados en Chiloé.[11]

Posteriormente, se produjo una nueva oleada de inmigrantes alemanes que se estableció a lo largo de todo el país, especialmente en Temuco, Santiago y las principales zonas comerciales, como en el caso de Horst Paulmann, quien, tras fundar un pequeño almacén en la capital de la Región de la Araucanía, logró formar Cencosud, uno de los consorcios empresariales más grandes del subcontinente. Otro caso es el de Artel,[12] empresa dedicada al rubro de librería, arte, dibujo y papelería, que fue creada por descendientes alemanes que se instalaron en las cercanías de Osorno.

Tras la Segunda Guerra Mundial ex- nazis intentaron escapar hacia América del Sur, incluyendo Chile. Entre ellos destaca el coronel de las SS y criminal de guerra Walter Rauff, quien falleció en Chile a pesar de fallidos intentos de la República Federal de Alemania para extraditarlo. Aparentemente, el número preciso de ex-nazis que se escondieron en Chile es desconocido y puede representar un potencial tema de interés de investigación histórica.

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