Inmigración árabe en Chile

Bandera de Liga Árabe Árabes en Chile Bandera de Chile
العرب في تشيلي (en árabe)
Regiones de origen Medio Oriente (principalmente de Palestina).
Descendencia estimada 60 000-75 000[1]
Idiomas español chileno, árabe
Religiones Latin cross gold.png Cristianismo
IslamSymbol Green.gif Islam
Migraciones relacionadas árabes en Argentina,
árabes en Perú
Asentamientos y comunidades activas
1.º Bandera de la Región de Valparaíso  Valparaíso
2.º Bandera de la Región de Tarapacá  Tarapacá
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La inmigración árabe en Chile se dio de forma espontánea, estimulada por presiones de orden, político y religioso, acompañada también de cierto espíritu aventurero. La gran mayoría de los inmigrantes musulmanes provinieron de Oriente Medio y en la actualidad la colonia del pueblo árabe se consagra como la más grande e influyente de asiáticos en el país.[2]

Historia

Frontis del Club Árabe de Viña del Mar.
Grupo bailando dabke en el Club Sirio Unido de Chile.

Los primeros árabes registrados en un censo se remontan al realizado en 1895, las primeras comunidades que emigraron a Chile eran de grandes riquezas, como las familias Arbuch, Basbus, Nadurie, Hachui, Gidi, Abraham, sin embargo en 1854 y 1884 aparecen algunos súbditos del Califato Otomano, los que bien podrían ser del Líbano, Palestina o Siria, que formaban parte del Imperio en ese entonces.

La mayoría de los palestinos llegaron a principios del siglo XX, escapando del Califato Otomano debido principalmente a que profesaban la religión cristiana, la dominación opresiva y acompañada también de cierto espíritu aventurero y el estallido de la primera guerra mundial. Cabe señalar que la opresión turca otomana (sunnitas) no sólo se vio reflejada en la minoría cristiana de Siria, Palestina y Líbano, sino que también en contra de los musulmanes shiitas que arribaron a toda la costa atlántica siendo mayoría en la región y que algunos pasaron via Argentina a Chile a comienzos del 1900 localizándose a lo largo del país aportando con su cultura y trabajo al desarrollo de Chile.

A su llegada, los árabes se dedicaron a trabajar principalmente en el sector comercial. La colectividad palestina, a pesar de sus diferencias culturales con la sociedad chilena, logró compenetrarse y formar parte importante de la clase media del país, aunque algunos de sus miembros ostentan algunas de las riquezas más grandes del país (familias Arbuch, Basbus, Nadurie, Hachui, Gidi Abraham) su residencia para ellos era principalmente en las condes. Aunque la mayoría de las otras familias árabes residieron en el Barrio Patronato, en Santiago y la ciudad de La Calera fueron sus principales centros de residencia, reunión y comercio por muchos años, en el último tiempo se han desplazado a lo largo de la ciudad de Chile y comunas de Santiago como, Las Condes, Providencia, Maipú, Recoleta y Ñuñoa.

En Beit Jala, tanto como en Beit Sahour o en Belén, se sabe más de Chile de lo que cualquier santiaguino común sabe de Medio Oriente. Porque todos allí tienen familia en este país, a 14 mil kilómetros de distancia. Primos lejanos, tíos en quinto grado, sobrinos y sobrinas de ultramar que cada vez que se dejan caer convulsionan la vida de sus parientes, más acostumbrados a los disparos y a los uniformes militares que a las visitas sorpresa. Todos forman una gran familia extendida que incluye a los palestinos-chilenos, aquéllos descendientes de los miles de Aziz, Ali, Jalil y Hannah que cambiaron las túnicas por el traje "a la europea" y se embarcaron rumbo a América desde 1860.

En la misma época en que 50 millones de almas escapaban de Europa al nuevo continente, y los países de este lado del Atlántico instalaban sus agencias de inmigración en Alemania y Francia, los palestinos se sumaban al gran desplazamiento humano. Se venían por las suyas. Nadie los invitaba, nadie los recibía. Hoy en Chile los descendientes de esa generación suman alrededor de 500 mil. No existe una cifra exacta, pero sí un récord que todos repiten: es la comunidad palestina más grande fuera del mundo árabe. A eso se debe que los obituarios del último tiempo de "El Mercurio" se repleten de nombres orientales. Son las víctimas de la incursión israelí a Jerusalén y Gaza con tantos deudos allá como en La Calera, Santiago o Curicó. La repercusión más triste de una inmigración que se encontró con dificultades que pocos quieren recordar, y que en menos de tres décadas pasó de los conventillos, la venta ambulante y la discriminación a la plena integración, y en más de algún caso, a las grandes fortunas.

El gran flujo migratorio árabe parte en 1860 y se extiende hasta 1900. Se calcula que los árabes que vinieron a América alcanzaron el millón de personas. Hasta 1918 los palestinos migraron con pasaporte turco. Los puertos de salida eran Beirut, Haifa y Alejandría; y el trayecto se hacía vía Génova y Marsella.

Hasta fines del siglo XIX, la población de Palestina bordeaba los 600 mil habitantes. En aquel entonces el número de judíos era de 35 mil. En 1931 había 1 millón de habitantes: 71 por ciento de musulmanes, 3 por ciento de judíos, 25 por ciento de cristianos y 1 % Druzos.

Las grandes concentraciones de emigrantes sirios, palestinos, libaneses y sus descendientes están en Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela y Chile. Se estima que en América Latina sumarían 8 millones, de estos, 4,5 millones estarían en el Cono Sur.

En 1940 la Guía social de la Colonia Árabe en Chile : (Siria, Palestina, Libanesa), que puede ver en Memoria Chilena, estimaba en 13.466 el número de árabes en Chile.

El 61 % de los árabes llegados a Chile lo hizo entre 1900 y 1930. Más del 60 % de árabes que llegaban tenían entre 10 y 30 años.[3]

En 1912 aparece Al Muerched, el primer periódico chileno escrito en árabe. Se calcula que existieron como mínimo 12 publicaciones del tipo durante los 40 años de inmigración.

Actualmente la inmigración árabe, especialmente palestina sigue siendo importante, aparte de la llegada de ellos por sus propios medios de Chile, en abril del año 2008 llegaron a suelo chileno 117 refugiados palestinos. Luego de una inmigración constante con el paso de los años, la colectividad palestina en Chile pasó a ser la más grande del mundo fuera del Medio Oriente, con alrededor de 500 mil miembros.[1] Además de la fuerte influencia y variada diversidad en ámbitos del quehacer nacional, un hecho que demuestra su gran presencia es la convocatoria de al menos 7 futbolistas chileno-palestinos (como Roberto Bishara) en la selección de fútbol de Palestina durante las clasificatorias asiáticas de la Copa Mundial de Fútbol de 2006. También se ve reflejada la influencia de esta comunidad en el deporte es en el Estadio Palestino y en el club de fútbol de Primera División Palestino.

De igual manera, existen en el país comunidades de origen Sirio y el Líbanes aunque en una menor proporción respecto de los palestinos. Estas comunidades del Medio Oriente profesan principalmente el Catolicismo y en menor grado existen ciertos miembros de la Iglesia ortodoxa, el judaísmo y el Islam presentando un incremento en su difusión a nivel académico y comunicacional e incluso en la conversión atraídos por la cultura árabe musulmana destacando por la cantidad de libros traducidos al castellano y difundidos por internet por la comunidad musulmana. Destaca recordar que los emigrantes sirios del área del Qalemun, situada entre Damasco y Hims, de los pueblos de An Nebek, Yabrud, Qaraa y Deir Atiyeh, fundaron las primeras entidades musulmanas en Argentina y Chile. En Chile se fundó la Sociedad Unión Musulmana en 1926, bajo el liderazgo de Tawfiq Rumie.

A diferencia de otras corrientes migratorias, la árabe tendió a la dispersión. Así, se encuentran en los más lejanos pueblos del país.

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