Inglaterra anglosajona

La historia de la Inglaterra anglosajona cubre el periodo de la Inglaterra medieval temprana, desde el fin de la Britania romana y el establecimiento de los reinos anglosajones en el siglo V hasta la conquista normanda en 1066. Los siglos V y VI son conocidos arqueológicamente como la Britania posromana, o en historia popular como la « Edad Oscura»; desde el siglo VI, se desarrollan reinos distintivos más extensos, conocidos como la heptarquía. La llegada de los vikingos a finales del siglo VIII trajo consigo cambios a Britania, y las relaciones con el continente eran importantes justo al término de la Inglaterra anglosajona, tradicionalmente asociado con el comienzo de la conquista normanda.

Reinos y tribus en Britania, sobre el año 600.

Fuentes

Existe una amplia gama de fuentes materiales para comprender a la Inglaterra anglosajona. Las principales fuentes narrativas son la Historia eclesiástica de Beda y la Crónica anglosajona. Además, se encuentra disponible un grupo de leyes que apuntan al reinado de Ethelberto de Kent, aunque crezcan notoriamente tras el reinado de Alfredo el Grande. Los fueros (generalmente garantías de tierra) prestan un vasto rango de evidencia a lo largo del periodo. Otras fuentes escritas incluyen la hagiografía, las epístolas (a menudo entre clérigos, pero también entre dirigentes políticos; ej: Carlomagno y Offa), y la poesía.

Como complemento a estas fuentes escritas existen grandes indicios de evidencia no escrita. La arqueología ha proporcionado pruebas que dan a pensar en una academia medieval temprana en los últimos 50 años. De forma más tradicional, el estudio de patronímicos se ha empleado para demostrar las tendencias sociales y políticas de la colonia, mientras que la lingüística, más concretamente en la contribución del inglés antiguo, el nórdico antiguo y las lenguas celtas al inglés moderno, dan fe de tendencias sociales y culturales más amplias.

Britania en el año 500.

Resulta bastante difícil establecer una cronología coherente de los hechos ocurridos desde la partida romana de Britania hasta el establecimiento de los reinos anglosajones. La historia del levantamiento romano, como lo especifica Geoffrey de Monmouth en su Historia Regum Britanniae, es dudosa excepto en la documentación de la leyenda medieval.

Los registros arqueológicos de las últimas décadas del gobierno romano muestran indicios incuestionables de debilitamiento, en una vida urbana estancada. La existencia de monedas de cambio previo a 402 es inusual. De esta forma, cuando Constantino III fue declarado emperador por sus tropas en 407, y cruzó el canal con las unidades restantes de la guarnición britana, la Britania romana llegó efectivamente a su fin. Britania quedó indefensa, y Constantino fue finalmente asesinado en batalla. En 410, el emperador Honorio ordenó a los romano-britanos que velaran por su propia defensa, aunque aún a finales del siglo V, los romano-britanos sentían que podían acudir al cónsul Aetius en busca de ayuda contra los invasores.

Varios mitos y leyendas giran en torno a la llegada de los anglosajones, algunos basados en evidencia documentada, y otros algo más imprecisos. Cuatro fuentes literarias principales proveen dicha evidencia. La Ruina de Britania (540) de Gildas es polémica, y más comprometida en criticar a los reyes britanos que en ofrecer hechos concretos. La Historia eclesiástica del pueblo inglés de Beda se basa parcialmente en la de Gildas, aunque aporta otra evidencia. Sin embargo, fue escrita a comienzos del siglo VIII, algún tiempo después de los hechos. Aún más tardía es la Crónica anglosajona, que se basa en parte en Beda, pero también aporta leyendas relacionadas a la fundación de Wessex.

Otra evidencia puede servir de apoyo a las fuentes literarias. Es interesante hacer notar que los reinos anglosajones de Kent, Bernicia, Deira y Lindsey retenían nombres celtas, que sugerirían una continuidad política. En contraste, los reinos más occidentales de Wessex y Mercia muestran poca señal de límites continuos existentes. Arqueológicamente, siguiendo los modelos de sepulcro y de uso de la tierra, se nos permite acceder al establecimiento anglosajón, aunque es posible que los britanos estuvieran adoptando la práctica anglosajona. El análisis de restos humanos exhumados en un antiguo cementerio cercano a Abingdon, Inglaterra, señala que los inmigrantes sajones y los britanos nativos vivían juntos. Existe un debate académico sobre si los migrantes anglosajones reemplazaron a, o se fusionaron con, los romano-britanos que habitaban el sur y el este de Britania.

Other Languages