Ingeniería social (ciencia política)

La Ingeniería social es un término empleado en ciencias políticas en un doble sentido. Primero: esfuerzos para influir actitudes; relaciones y/o acciones sociales en la población de un país o región y, segundo, una manera de implementar o aproximar programas de modificaciones sociales. Ambas acepciones implican tentativas a gran escala, sea por gobiernos o grupos privados.

A pesar que por varias razones, el término ha sido imbuido de connotaciones negativas es necesario notar que, de hecho, toda ley y tentativa de organización social o civil -incluyendo Ordenamiento jurídico y territorial- tiene el efecto de cambiar el comportamiento y puede considerarse "ingeniería social". Las prohibiciones de asesinato, violación, suicidio, de tirar residuos en lugares indebidos, etc, son todas políticas destinadas a modificar comportamientos que son percibidos como indeseables. En la jurisprudencia británica y canadiense, se acepta que cambiar actitudes públicas sobre un comportamiento es una de las funciones claves de las leyes prohibitivas. Los gobiernos también influyen el comportamiento más sutilmente, a través de incentivos y desalientos incorporados, por ejemplo, en sus políticas impositivas.

Etiquetar una política como "ingeniería social" es a veces una cuestión de intenciones o percepciones. En la actualidad, el término se emplea con más frecuencia por parte de la derecha política para referirse al uso que, a su juicio, hace la izquierda de la ley o del poder político para tratar de modificar aspectos de las relaciones de poder social o la conducta o del comportamiento privado de las personas: por ejemplo, respecto a relaciones entre hombres y mujeres, o entre diferentes grupos étnicos o respecto a la salud individual. Los políticos conservadores en los Estados Unidos han acusado a sus oponentes de ingeniería social a través de su promoción de la corrección política, en la medida que se intenta cambiar las actitudes sociales al definir los lenguajes o actos aceptables e inaceptables. El conservadurismo y la derecha política también han sido acusados de intentos de ingeniería social, por su promoción de costumbres sociales "de orden" y conductas derivadas de consideraciones morales o religiosas en relación al comportamiento privado de las personas, tales como la abstinencia sexual, y por tratar de hacer al ser humano más competitivo y egoísta que lo que sería por naturaleza (ver pensamiento único).

Origen y evolución del término

El uso de la expresión se inició en 1894 con un ensayo del empresario y filántropo holandés J.C. van Marken,[4] La idea central de todo lo anterior era que no había -en las industrias- una función "social" paralela a la de los conocimientos técnicos -algo así como lo que en la actualidad se llama Gerencia de personal o Recursos humanos-. Tratar con los seres humanos, resolución de problemas dentro del (y quizás en todo) lugar de trabajo, es tan importante para las empresas privadas como la utilización óptima de materiales y maquinarias, en términos de eficiencia y rentabilidad debido a factores de motivación y lealtad entre los trabajadores.

Se ha sugerido[5] que los planteamientos de Jacob van Marken, Claude Cheysson y William H. Tolman ( William H. Folman) reflejan el encuentro entre el reformismo social y la gestión de negocios dentro de la perspectiva de "la cuestión laboral" de la época, que preveía la solución de problemas sociales como emanando de la acción motivada por la implementación racional del interés de los actores sociales. Y que ese paralelismo funcional establecido por ellos, haciendo hincapié en el carácter no técnico de las calificaciones profesionales del ingeniero social, incluyendo los talentos del diplomático, está en contraste con el uso posterior del término, basado en la metáfora de la máquina -que se convirtió en el núcleo del concepto peyorativo actual- que se popularizó a partir de 1911.

En otras palabras, se sugiere que el origen del término está en el concepto de filantropía tal como fue entendido por los pensadores liberales de la segunda mitad del siglo XIX.[7]

A partir de esa especialización se generalizó la percepción que la "ingeniería social" puede ser usada como una técnica o método para lograr una variedad de resultados, es decir, la ingeniería social deja de ser un método para implementar la solución de problemas sociales tales como la pobreza y se transforma en un método de manipular la población. La discusión acerca de la posibilidad, métodos y moralidad de tal manipulación se hizo especialmente relevante a partir de la emergencia del nazismo, con el uso masivo por el estado y otros de técnicas modernas de propaganda. Esa discusión aún tiene relevancia.

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