Inflación objetivo

Inflación objetivo (en inglés Inflation Targeting) se refiere a una estrategia de política monetaria para controlar la inflación en donde el Banco central proyecta y publica una tasa de inflación proyectada o "target", y luego intenta dirigir la inflación real hacia la meta propuesta mediante el uso de variaciones del tipo de interés y otros instrumentos monetarios.

En general, contiene cinco elementos principales:

  1. Un anuncio público por parte de las autoridades monetarias, del objetivo de inflación a medio plazo
  2. Un compromiso institucional con la estabilidad de precios como objetivo principal de la política monetaria
  3. Una estrategia informativa en la cual se incluyen muchas variables —además de los agregados monetarios y el tipo de cambio— en la determinación de los instrumentos y la postura de la política,
  4. Una mayor transparencia con el público y los mercados en la comunicación de los planes, objetivos y resoluciones de las autoridades monetarias
  5. Una mayor atribución de responsabilidad al banco central, en el cumplimento de sus objetivos de inflación.

Evidencia empírica

Esta estrategia ha sido utilizada con éxito en muchos países desarrollados y en un número creciente de países menos desarrollados, incluyendo Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Polonia, República Checa, Sudáfrica, Corea del Sur y Tailandia.

De acuerdo con un estudio del National Bureau of Economic Research por Fraga, Goldfajn y Minella, el promedio de la inflación correspondiente a ambos grupos de países ha bajado significativamente tras su adopción. En los países desarrollados, la inflación anual promedio se redujo de 3,72%, en la víspera de la entrada en vigencia de la nueva política, a 2,71%, pasados doce meses desde su puesta en marcha. En los países menos desarrollados, la inflación anual promedio bajó de 13,11%, en la víspera de la adopción de la nueva política, a 8,31%, transcurridos doce meses desde su implementación.

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