Industria textil

Procesamiento del lino en la casa familiar. Suecia, alrededor de 1920. Antes de establecer los talleres independientes para procesar los distintos tejidos — algodón, lino, cáñamo, lana— las tareas, tanto de hilado como de de tejido y confección se realizaban en los hogares y pequeños talleres familiares.

La industria textil es el sector industrial de la economía dedicado a la producción de fibrasfibra natural y sintética—, hilados, telas y productos relacionados con la confección de ropa. Aunque desde el punto de vista técnico es un sector diferente, en las estadísticas económicas se suele incluir la industria del calzado como parte de la industria textil.[1]

Los materiales textiles —fibras, hilos, telas y ropa— son productos de consumo masivo razón por la que la industria textil y de la confección genera gran cantidad de empleos directos e indirectos, tiene un peso importante en la economía mundial y una fuerte incidencia sobre el empleo y la tasa de desempleo en los países donde se instala. Es uno de los sectores industriales más controvertido, tanto en la definición de tratados comerciales internacionales como por su tradicional incumplimiento de mínimas condiciones laborales y salariales por su deslocalización constante.[2]

Las fábricas textiles son los lugares donde se desarrolla el trabajo y elaboración de los distintos materiales. Inicialmente el trabajo se realiza por mujeres en sus domicilios, luego en talleres más o menos adecuados y finalmente en instalaciones fabriles para la elaboración de hilaturas y confección de prendas. En la actualidad en América Latina se denominan maquiladoras.[3]

Historia de la industria textil

La manufactura textil - fibra natural

La manufactura textil es una fase de la producción económica bienes y consiste en la transformación de materias primas, en un principio fibra naturallino, cáñamo, algodón, lana, seda, cuero, etc.—, en productos textiles manufacturados, productos elaborados o productos terminados para su distribución y consumohilaturas, telas, vestido y calzado—. Las tareas fundamentales son el trabajo de limpieza y preparación de fibras tanto vegetales como animales, el hiladohilandería—, la tejeduría —utilizando el telar— así como la tintorería y otros acabados. Finalmente si se prepara el vestido se necesitará su confección.

La industria textil en la revolución industrial

Dibujo de la fábrica textil Marshall's Mills para el tratamiento del lino, en Holbeck, Leeds, Inglaterra. Suplemento de la revista Penny, diciembre 1843.

En el curso de la revolución técnica e industrial que se registró en numerosas naciones durante la terminación del siglo XVIII y el primer cuarto del siglo XIX hubo una gran aplicación a la industria de nuevas máquinas y del vapor como elemento motor y se emplearon nuevas técnicas en todas las esferas de la actividad humana, también se fabricaron las primeras máquinas para tejer como la smort sgat de (Facundo Valdez) en 1842

Hacia el final del siglo XVII en Inglaterra, la industria tradicional se vio adelantada y rápidamente rebasada en importancia por una nueva rama textil; el algodón, importado entonces de la India. El mercado del algodón había alcanzado tal magnitud que no podía ser satisfecho únicamente por las importaciones. La producción nacional se estableció fundamentalmente en Mánchester, donde la humedad de su clima impedía que las fibras se hicieran duras y quebradizas.

En un principio los métodos fueron los mismos que eran ya empleados por los trabajadores manuales. El rendimiento resultaba tan pobre y la necesidad de una mejora técnica se hizo tan aguda que las primeras invenciones aparecieron desde mediados del siglo XVIII, aunque no fueron todavía muy aplicadas.

En 1733, John Kay inventó la lanzadera volante, que permitía que se tejiera a mano mucho más rápido. La industria del algodón adoptó la lanzadera de Kay, a partir de 1760. En 1738 se patentó la primera jenny, una máquina de hilar sin los dedos, según definía su propio autor. La intensificación de la mecanización adquirió un ritmo cada vez más rápido en la industria textil inglesa. El desarrollo técnico textil ejerció también su influencia en ramas anexas como las del blanqueo, el tinte la impresión. La sustitución de la energía humana por la maquinaria favoreció la extensión del sistema fabril en las hilaturas. Desde que se inventaron las primeras máquinas de hilar hubo industriales que las instalaron agrupadas en grandes edificios próximos a fuentes de energía hidráulica. Con la invención de la máquina de agua este sistema se extendió todavía más.

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