Indicación geográfica

La indicación geográfica (IG) es un signo utilizado para designar un producto agrícola, alimenticio o de otro tipo, que posee un origen geográfico determinado y que tiene alguna calidad o reputación que se debe a dicho lugar de origen. El hecho de que un producto pueda beneficiarse de una indicación geográfica depende de la legislación nacional de cada país y de la percepción que tengan de él los consumidores.[1] Habitualmente, consiste en el nombre de la localidad, región o país de origen de tales productos.

Debido a que las cualidades del producto provienen del medio geográfico en que se elaboran, la indicación geográfica supone un vínculo entre el producto y el lugar de origen.[1]

Normativa de la Unión Europea

De acuerdo con la normativa de la Unión Europea, se protege la indicación geográfica protegida (IGP) si el vínculo del nombre del producto con el medio geográfico sigue presente en al menos una de las etapas de la producción, de la transformación o de la elaboración. Además, el producto puede beneficiarse de la buena reputación de la región geográfica y vice versa.

A parte de la IGP, la normativa de la Unión Europea ofrece otros dos tipos de protección a los productos protegidos a los que califica de «alimentos de calidad diferenciada»:[2]

  • la Denominación de Origen Protegida (DOP) para los productos cuya calidad o características se deben al medio geográfico del que proceden, con sus características naturales y humanas. Su producción, transformación y elaboración se realiza siempre en esa zona geográfica delimitada de la que toman el nombre.[1]
  • Las Especialidades Tradicionales Garantizadas (ETG) para productos con rasgos específicos diferenciadores de otros alimentos de su misma categoría. Estos productos agrícolas o alimenticios deben producirse a partir de materias primas tradicionales, o presentar una composición, modo de producción o transformación tradicional.[1]
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