Independentismo catalán

Estelada blava (azul), bandera independentista catalana.
Estelada groga (amarilla), otra bandera del independentismo catalán, con connotaciones izquierdistas.

El independentismo catalán es la posición política que propugna la independencia de Cataluña con sus actuales límites como comunidad autónoma española, o bien por la correspondiente a una visión pancatalanista que incluye a la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares, la denominada «Cataluña del Norte» (Rosellón y Alta Cerdaña, antiguos territorios catalanes cedidos por España a Francia en el tratado de los Pirineos del siglo XVII) y/o la franja oriental de Aragón.[1]

Historia

Inicios (1886-1923)

Josep-Narcís Roca i Farreras, colaborador del diario catalanista La Renaixença, es considerado el primer nacionalista catalán independentista. El primer artículo donde apareció claramente su propuesta de que Cataluña tuviera un Estado propio fue publicado en 1886 con el significativo título de Ni espanyols ni francesos (‘Ni españoles ni franceses’).[2]

Documento en inglés titulado What says Catalonia con fecha del 11 de septiembre de 1918 en el que el Comité Pro Cataluña pide a «la victoriosa Entente, por el Derecho y la Libertad de los Pueblos, la revisión del Tratado de Utrecht. ¡Viva la Entente! ¡Gloria a Wilson! ¡¡¡Justicia!!!». Es el documento más antiguo en que aparece la estelada.

En Cataluña habrá que esperar a 1918 para que surjan las primeras organizaciones propiamente independentistas.[5]

En junio de 1922 se celebró una Conferencia Nacional Catalana, de donde surgieron dos nuevos partidos nacionalistas catalanes más radicales que la Lliga Regionalista: Acció Catalana, integrada por jóvenes de la Lliga y por intelectuales republicanos, y Estat Català, integrado por un grupo encabezado por el diputado Francesc Macià. Este último de signo netamente independentista.[6]

Dictadura de Primo de Rivera, Segunda República y Guerra Civil (1923-1939)

La política anticatalanista de la Dictadura de Primo de Rivera en Cataluña[10]

Volvió a Cataluña hacia enero de 1931, un año después de la caída de Primo de Rivera. En esos meses una ola republicana recorrió Cataluña y toda España y Estat Català acabó confluyendo con otros grupos nacionalistas catalanes para dar nacimiento a un nuevo partido, Esquerra Republicana de Cataluña, del que l'Avi Macià fue elegido presidente por unanimidad.[6]

El 14 de abril de 1931 Macià proclamó la República Catalana en Barcelona, integrada en una «Confederación de Pueblos Ibéricos». [12]

Casi todos los partidos políticos catalanes aceptaron el acuerdo, excepto el Bloc Obrer i Camperol, un grupúsculo comunista recién creado, que afirmó que el Gobierno Provisional de Madrid había «aplastado la República Catalana, cuya proclamación fue el acto revolucionario más trascendental llevado a cabo el día 14», y tampoco antiguos miembros de Estat Català que acusaron a Macià de traidor.[14]

Luis Companys, Gobernador civil de Barcelona, en el artículo «Cómo se proclamó la República en Barcelona» (Mundo Gráfico, número 1017, página 4, 29 de abril de 1931).

El 6 de octubre de 1934 Lluís Companys, sucesor de Macià al frente de la Generalitat, proclamó «el Estado catalán en la República Federal Española».[15]

Tras el triunfo en las elecciones de febrero de 1936 del Frente Popular Companys y los consellers fueron amnistiados y repuestos en sus cargos. Poco después Josep Dencàs, debido a que sus relaciones con Companys y con Esquerra Republicana eran cada vez más tensas, entre otras razones, por haber sido el único miembro del gobierno de la Generalitat que no estuvo en la cárcel, decidió refundar Estat Català. Dos meses después, en julio de 1936, estalló la Guerra civil española pero Estat Català no fue admitido en el Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña y de hecho Dencàs se vio obligado a abandonar Cataluña rumbo a Italia por la presión de los anarquistas, que dominaban el Comité de Milicias, y del propio Companys.[14]​ En noviembre de 1936 Estat Català, que hasta entonces había experimentado un importante crecimiento ―tenía como órgano de difusión el Diario de Barcelona―, protagonizó el oscuro episodio del complot contra el presidente Companys que pretendió derribarle, y cuyo fracaso acabó convirtiéndolo en un satélite de Esquerra Republicana de Catalunya.[17]

Franquismo y Transición Democrática (1939-1980)

Logo del Front Nacional de Catalunya fundado en 1940.

Tras el final de la Guerra Civil con la derrota de los republicanos, se constituyó en Londres un Consell Nacional de Catalunya (CNC), presidido por Carles Pi i Sunyer, y que al igual que el Consejo Nacional de Euzkadi reivindicó la independencia de Cataluña, integrada en una confederación ibérica formada por cinco o seis estados soberanos, y rechazó, por tanto, el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1932 y la Constitución republicana del que emanaba.[19]

En abril de 1940 se fundó en el exilio el Front Nacional de Catalunya, que agrupaba a personas procedentes de Esquerra Republicana de Cataluña y de fuerzas independentistas con la finalidad de constituir una plataforma de resistencia a la Dictadura franquista hasta que se produjera la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial. Así su actividad también se desplegó en el interior de Cataluña[20]

En la década de los años 1950 la actividad del Front fue muy reducida, como la de toda la oposición al franquismo, y sólo comenzó a recuperarse a principios de la década siguiente con la entrada en la organización de jóvenes militantes[23]

Durante la transición democrática que siguió a la muerte del dictador Francisco Franco en noviembre de 1975, el independentismo catalán desempeñó un papel muy poco importante porque todas las fuerzas políticas catalanas estaban volcadas en el restablecimiento del Estatuto de Autonomía de 1932. El PSAN encabezó el Bloc d’Esquerra d’Alliberament Nacional (BEAN) que se presentó a las elecciones generales españolas de 1979, las primeras que se celebraban tras la aprobación de la Constitución española de 1978, con una candidatura encabezada por Lluís Maria Xirinacs, pero no resultó elegido aunque obtuvo más de 50.000 votos. Por otro lado, en ese mismo año de 1979, se fundó una nueva fuerza independentista denominada Nacionalistes d’Esquerra integrada por antiguos militantes del PSAN y por personas procedentes de los movimientos feministas, antimilitaristas, homosexuales y ecologistas junto con personalidades del mundo de la cultura. Su propósito principal era conseguir una candidatura unitaria independentista para las primeras elecciones al Parlamento de Cataluña pero no llegó a cristalizar, lo que supuso un duro golpe para los Nacionalistes d’Esquerra y muchos de sus miembros abandonaron la organización ―y los que no lo hicieron acabaron fundando años más tarde la Entesa dels Nacionalistes d’Esquerra, integrada finalmente en Iniciativa per Catalunya―. Por su parte el BEAN se disolvió en 1982.[23]

También fue durante la Transición, concretamente en 1978, cuando apareció Terra Lliure, una organización independentista que a semejanza de ETA en Euskadi propugnaba la violencia política para alcanzar sus objetivos y que sucedió a otra organización terrorista denominada Exèrcit Popular Català (EPOCA). Terra Lliure llevará a cabo en los años siguientes más de 200 atentados terroristas, en uno de los cuales resultó muerta una persona.[23]

«Pujolismo» y «Tripartit» (1980-2010)

A principios de 1981 nació la Crida a la Solidaritat, un movimiento surgido como respuesta al Manifiesto de los 2300 ―tomó el nombre de su manifiesto fundacional titulado Crida a la Solidaritat en Defensa de la Llengua, la Cultura i la Nació Catalanes―, y que en marzo de 1982 organizó una gran manifestación en Barcelona en contra de la LOAPA bajo el lema «Som una nació» (‘Somos una nación’).[23]

Josep Lluís Carod Rovira, sustituyó a Ángel Colom en 1996 al frente de ERC.

En 1989 se produjo el «giro independentista» de Esquerra Republicana de Catalunya ―un partido hasta entonces muy condicionado por su alianza con CiU, la federación encabezada por el presidente de la Generalitat Jordi Pujol― como consecuencia de la entrada en el mismo de militantes procedentes del PSAN y de Nacionalistes d’Esquerra, como Josep Lluís Carod Rovira, o de la Crida a la Solidaritat, como Àngel Colom, quien asumió la secretaría general del partido.[23]

Manifestación «Som una nació i tenim el dret de decidir» convocada en Barcelona el 18 de febrero de 2006 por la Plataforma por el Derecho a Decidir y respaldada por Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) para oponerse a los cambios introducidos por el Congreso de los Diputados en el proyecto de nuevo Estatuto de Autonomía aprobado por el Parlamento de Cataluña. En el centro el secretario general de ERC Josep Lluís Carod Rovira. Esta manifestación está considerada como el punto de inicio del procés soberanista en Cataluña.

Los 23 años de «pujolismo» terminaron en 2003 cuando tras las elecciones al Parlamento de Cataluña de 2003 se formó un gobierno de coalición «tripartito» de izquierdas integrado por el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) e Iniciativa per Catalunya-Verds (ICV) y presidido por el socialista Pasqual Maragall, con el independentista y líder de ERC Josep Lluís Carod Rovira como conseller primer.[29]

Durante su tramitación en el Congreso de Diputados el proyecto enviado por el Parlamento de Cataluña sufrió importantes cambios que rebajaron su «soberanismo»[31]

En junio de 2010, después de cuatro años de deliberaciones, el Tribunal Constitucional publicó la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006 ―respondiendo a un recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el Partido Popular―, que supuso un duro golpe a las aspiraciones del nacionalismo catalán en temas tan sensibles como la identidad «nacional», la lengua, la administración de justicia o la posibilidad de disponer de una Hacienda propia.[33]

El «procés» soberanista (2010-2018)

El crecimiento del independentismo y el proceso hacia la «consulta» del 9 de noviembre de 2014

El cambio del escenario político catalán que trajo consigo la sentencia del Constitucional se pudo comprobar solo pocos días después cuando el 10 de julio de 2010 se celebró en Barcelona una gran manifestación de rechazo a la misma con el lema Som una nació, nosaltres decidim, que derivó en un plebiscito a favor de la independencia.[35]

El president Artur Mas y el líder de ERC Oriol Junqueras firman el 19 de diciembre de 2012 un Acord per a la transició nacional (o Pacte per la Llibertat) por el que se comprometen a convocar una consulta para que el «pueblo de Cataluña» pueda decidir si quiere constituirse en un «nuevo Estado en Europa».

La gran eclosión del independentismo se produjo en la multitudinaria manifestación celebrada en Barcelona el 11 de septiembre de 2012, Día de Cataluña, con el lema Catalunya, nou estat d'Europa y que no estuvo organizada por los partidos políticos sino por la nueva entidad independentista Asamblea Nacional Catalana. El enorme éxito de la manifestación sorprendió tanto a los políticos como a los medios de comunicación dentro y fuera de Cataluña. Sin embargo, no era la primera iniciativa que pretendía situar la cuestión de la independencia en el centro del debate político en Cataluña. A finales de 2009 se habían iniciado las consultas locales sobre la independencia ― la primera se celebró el 13 de septiembre en Arenys de Munt―, el 14 de diciembre de 2011 se había fundado la Associació de Municipis per la Independència (AMI) y el 10 de marzo del año siguiente la Assemblea Nacional Catalana, estas últimas dos organizaciones fundamentales para el proceso soberanista catalán.[36]

El impacto de la gran manifestación del 11 de septiembre de 2012 se pudo comprobar enseguida cuando dos semanas después el Parlamento de Cataluña aprobaba una resolución en la que instaba al gobierno catalán la celebración de una «consulta» en la que «el pueblo de Cataluña pueda determinar libre y democráticamente su futuro colectivo». A continuación el presidente de la Generalidad de Cataluña Artur Mas adelantó las elecciones al Parlamento de Cataluña previstas para 2014 y estas se celebraron el 25 de noviembre.[38]

En las elecciones del 25 de noviembre de 2012, aunque CiU sufrió un descalabro ―perdió 12 escaños―, las fuerzas políticas «soberanistas» consiguieron la mayoría absoluta —ERC obtuvo 11 diputados más e ICV 3 más, y entró en el ‘’Parlament’’ la CUP que consiguió tres diputados―.[39]

El 11 de septiembre de 2013 una gran cadena humana unió de norte a sur el territorio de Cataluña en la que se llamó la «Vía Catalana hacia la Independencia» y tres meses después, el 12 de diciembre, los partidos defensores de celebrar una «consulta» al «pueblo de Cataluña» (CiU, ERC, ICV y CUP) acordaron la pregunta («¿Quiere que Cataluña sea un Estado?» y «En caso afirmativo, ¿quiere que este Estado sea independiente?») y la fecha de la misma, fijada para el 9 de noviembre de 2014.[40]

El «proceso participativo» del 9-N y la convocatoria de elecciones «plebiscitarias» para septiembre de 2015

El 27 de septiembre de 2014 el presidente de la Generalidad de Cataluña, Artur Mas, firmó el decreto de convocatoria de la Consulta sobre el futuro político de Cataluña 2014,[46]

El 25 de noviembre de 2014, cuatro días después de que la fiscalía hubiera presentado una querella contra él por la celebración del «proceso participativo», Mas presentó su plan para conseguir la independencia de Cataluña en 18 meses,[48]

La opción claramente independentista por la que había optado Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) acabó rompiendo la coalición Convergència i Unió (CiU) porque Unió Democràtica de Catalunya seguía siendo partidaria de la vía «pactista» y del «autonomismo». Así el 22 de junio de 2015 los consellers de Unió abandonaron el govern de la Generalitat y la federación quedó disuelta. A partir de entonces CDC aumentó la presión sobre Esquerra Republicana para que integraran una candidatura conjunta a las elecciones «plebiscitarias» del 27 de septiembre, llegándose a un acuerdo el 20 de julio. Así nació la «llista de país» que se llamó «Junts pel Sí». A ella se sumaron también destacados miembros de las entidades soberanistas, como Carme Forcadell, presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, o Muriel Casals, presidenta de Omnium Cultural.[46]

De las elecciones «plebiscitarias» de 2015 a la Declaración Unilateral de Independencia del 27 de octubre de 2017

Grupo parlamentario de Junts pel Sí. En primera fila y en el centro Muriel Casals, Artur Mas, Carme Forcadell, Raül Romeva (cabeza de lista por Barcelona), Oriol Junqueras y Germà Bel (cabeza de lista por Tarragona). En el extremo izquierdo Lluís Llach (cabeza de lista por Girona).

En las elecciones «plebiscitarias» del 27 de septiembre de 2015 la fuerza política más votada fue Junts pel Sí. Consiguió el 39,59% de los votos y 62 escaños que sumados a la otra fuerza independentista, la CUP con el 8,21% de los votos y 10 diputados, suponían la mayoría absoluta en el Parlamento, aunque entre las dos candidaturas no alcanzaron el 50% de los sufragios ―consiguieron el 47,8%―.[49]

El 9 de noviembre, justo el día en que se iba iniciar el debate de investidura de Artur Mas para la presidencia de la Generalitat, el Parlamento de Cataluña aprobó con los votos de los 72 diputados independentistas una resolución en la que se proclamaba el inicio del proceso de independencia de Cataluña ―el «proceso de desconexión democrática» con España, que duraría 18 meses―.[51]

Artur Mas coloca la medalla de Presidente de la Generalitat a su sucesor en el cargo Carles Puigdemont, el 12 de enero de 2016.

En cuanto a la investidura de Artur Mas, esta resultó fallida porque la CUP no la apoyó aunque abrió la puerta al acuerdo si Junts pel Sí presentaba otro candidato.[55]

El 6 de septiembre de 2017 el Parlamento de Cataluña aprobó la Ley del Referéndum entre las protestas de los grupos «constitucionalistas» ―Ciudadanos, Partit dels Socialistes de Catalunya y Partido Popular― que consideraban la ley contraria al Estatut y a la Constitución por lo que abandonaron el pleno en el momento de la votación.[62]

Carga de la Policía Nacional en Barcelona durante la jornada del referéndum ilegal del 1 de octubre.

A pesar de todas las medidas tomadas por el gobierno, el referéndum se acabó celebrando el domingo 1 de octubre, aunque sin ningún tipo de garantías. En las primeras horas se produjo la intervención de guardias civiles y de policías nacionales en varios colegios electorales para intentar impedir la votación y las imágenes de las cargas policiales dieron la vuelta al mundo.[64]

Dos días después de la celebración del referéndum el rey Felipe VI calificó la actuación de la Generalitat como de «deslealtad inadmisible a los poderes del Estado».[67]

Discurso de Carles Puigdemont el 10 de octubre de 2017 en el Parlamento de Cataluña en el que "suspendió los efectos de la declaración de independencia"

En cumplimiento de la Ley de Referéndum, aunque con algunos días de retraso, Carles Puigdemont comunicó el 10 de octubre al pleno del Parlamento de Cataluña que asumía «el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república» para añadir a continuación que proponía suspender «los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos el diálogo».[69]

El president Puigdemont, rodeado por los miembros del govern se dirige a los alcaldes catalanes reunidos en el interior del edificio del Parlament inmediatamente después de que el pleno aprobara la declaración de independencia de Cataluña. Viernes, 27 de octubre de 2017.

Ante el riesgo de que la autonomía de Cataluña fuera intervenida por el gobierno central, Carles Puigdemont sopesó el jueves 26 de octubre la posibilidad de convocar elecciones autonómicas y suspender así la posible proclamación de la independencia prevista para el pleno del Parlamento de Cataluña que se iba a celebrar al día siguiente, pero cuando ya parecía convencido de que esa era la mejor opción ―llegó a convocar a los medios para comunicarles la noticia― se echó para atrás, según dijo, por la «falta de garantías» por parte del Estado de que no aplicaría el 155 si convocaba elecciones.[70]

Así que al día siguiente, viernes 27 de octubre, el Parlamento de Cataluña aprobó en votación secreta una resolución que incluía la declaración de independencia de Cataluña. Los grupos "constitucionalistas" ―Ciudadanos, PSC y PP― se ausentaron de la cámara en señal de protesta mientras que la mayoría de los diputados de Catalunya Sí que es Pot votaron en contra.[72]

De la intervención de la autonomía de Cataluña a la investidura de Quim Torra como nuevo president de la Generalitat

El mismo viernes 27 de octubre a última hora de la tarde el gobierno central acordaba la destitución de Puigdemont y de todo el govern y la asunción de sus funciones, y Mariano Rajoy, asumiendo las del presidente de la Generalitat, convocaba elecciones al Parlamento de Cataluña para el 21 de diciembre.[75]

Oriol Junqueras (derecha) acompañado de su abogado se dirige a declarar ante la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, quien decretará su prisión incondicional. Madrid, 2 de noviembre de 2017.

El domingo 29 de octubre Carles Puigdemont y cuatro consejeros del govern cesado se marchaban a Bruselas para evitar comparecer ante la Audiencia Nacional[77]

Por su parte el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, que se ocupaba de la instrucción del caso contra la presidenta del Parlament y los miembros de la mesa investigados, acordó su puesta en libertad condicional, aunque Carme Forcadell estuvo unas horas en la cárcel hasta que pagó al día siguiente la fianza que le impuso el juez.[80]

Logo de Junts per Catalunya, la candidatura encabezada por el expresident Carles Puigdemont con el respaldo legal del PDeCAT.

Como estaba previsto, el 21 de diciembre de 2017 se celebraron las elecciones convocadas por el presidente Rajoy en virtud de la aplicación del artículo 155, que las fuerzas políticas independentistas calificaron de «ilegales e ilegítimas», pero a las que acabaron presentándose. La participación fue la más alta de las registradas hasta entonces ―rondó el 80%― y, aunque la fuerza política más votada fue Ciudadanos, que consiguió más de un millón de votos y 36 escaños ―era la primera vez que un partido no nacionalista catalán ganaba unas elecciones al Parlamento de Cataluña―, los partidos independentistas (Junts per Catalunya, Esquerra Republicana de Catalunya y la Candidatura d'Unitat Popular, CUP) consiguieron la mayoría absoluta al sumar 70 diputados en total ―consiguieron el 47,49% de los votos―.[81]

Roger Torrent, presidente del Parlamento de Cataluña, en un acto para pedir la libertad de los "presos políticos" Oriol Junqueras, Joaquim Forn, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Aparece en el centro sosteniendo la pancarta Presos polítics. Llibertat.

El nuevo Parlament surgido de las elecciones del 21-D se constituyó el 17 de enero de 2018, resultando elegido nuevo presidente de la cámara Roger Torrent, de Esquerra Republicana de Catalunya ―la mesa del Parlament que se constituyó en la misma sesión contaba con mayoría independentista―.[82]

Tres días después Torrent propuso como candidato a la presidencia de la Generalitat al cabeza de lista de Junts per Catalunya, el expresident Carles Puigdemont, que continuaba en Bruselas y que seguía considerándose a sí mismo como el presidente «legítimo» de Cataluña.[86]

El president Puigdemont al día siguiente de la proclamación de independencia pronunciando un discurso por televisión desde Girona. El discurso estaba grabado y cuando fue emitido Puigdemont ya estaba de camino a Bruselas.

Se tardó más de un mes para que Esquerra Republicana y Junts per Cataluña encontraran una salida a la situación de bloqueo de la investidura. Así el 1 de marzo de 2018, poco después de que el Parlament aprobara una moción en la que se denunciaba la «destitución ilegal e ilegítima» de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat,[88]

Sin embargo, el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena denegó el permiso para que Sánchez pudiera asistir al pleno de investidura que estaba convocado para el día 12 de marzo[91]

El tercer intento de investir un presidente de la Generalitat también resultó fallido porque el candidato Jordi Turull no consiguió el apoyo de la CUP en la primera votación celebrada el 22 de marzo[95]

En marzo de 2018, la Mesa del Parlament tramitó una proposición para modificar la ley de Presidencia y del Govern con el objetivo de permitir la investidura a distancia de Puigdemont.[98]

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