Independentismo

Pedro I de Brasil (Conocido como El Rey Soldado) fue un emperador de Portugal hasta que proclamó la independencia de Brasil en 1822 y se convirtió en su primer emperador. Pintura de François-René Moreau.

El independentismo es un movimiento que propugna o reclama la independencia de un país o de una región respecto del estado o estados que en se circunscribe.[1]

El independentismo suele plantear sus tesis sobre el principio de que el territorio que se quiere independizar es una nación, aludiendo básicamente a su historia, cultura, lengua propia, y sobre la afirmación de que dicha nación no alcanzará su máxima plenitud cultural, social o económica mientras continúe formando parte del estado del que se quiere independizar.

Argumentos y características del independentismo

Se pueden distinguir distintos tipos de argumentos utilizados para justificar el independentismo, así como distintos métodos empleados para lograr sus objetivos.

El idioma

En lo que se refiere a los argumentos, el idioma de la nación suele ser un elemento clave, puesto que se trata de una característica propia y diferenciadora del estado del cual se quiere independizar. Este es el caso del independentismo puertorriqueño, catalán, vasco, gallego, quebequés, entre otros, y en menor medida del caso irlandés, donde el idioma tiene una menor implantación en la sociedad[2] y no se cita generalmente como elemento importante para la justificación de la independencia.

En opinión de determinados independentistas, el idioma constituye una prueba de las diferencias (sean éstas históricas, culturales o de otra índole) que existen entre la nación que desea independizarse y el estado en el cual se circunscribe y con el cual no comparte dicho idioma.

Además, para algunos independentismos, el desarrollo y mantenimiento de un idioma requiere la independencia de la nación, sin la cual dicho idioma estaría destinado a desaparecer a corto o largo plazo.

Los aspectos económicos

En la mayoría de los casos, el independentismo suele tener un importante componente económico. La independencia se justifica considerando que la administración económica será más favorable a la nación cuando ésta sea independiente.

Este es el caso irlandés, donde los atentados y la actividad armada eran justificadas por la discriminación económica que sufrían los católicos en relación a los protestantes. A pesar de que esta discriminación existía,[4]

En otros casos se argumenta que, de acuerdo con una interpretación del principio de subsidiariedad,[5] una estructura social de orden superior (en este caso el estado del que se quiere independizar) no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior (en este caso, el territorio a independizarse), privándole de su autonomía y, en consecuencia, del pleno ejercicio de sus competencias. Argumentan ciertos independentistas que la organización del estado debe realizarse por aquellos administradores que se encuentren menos distanciados de los ciudadanos administrados, justificando esto la independencia.

Por otra parte, los recursos naturales son un factor económico importante en el independentismo. Tal es el caso del petróleo de Sudán del Sur, el cual constituía el 85% del total de Sudán antes de la independencia del sur en 2011.[6]

La religión

Las diferencias religiosas entre diversas zonas de un país pueden motivar el surgimiento de un nacionalismo, especialmente si una de las religiones existentes en el país tiene privilegios.

Uno de los casos más destacados fue la Revolución belga de 1830, en que las regiones católica del sur de los Países Bajos se separaron del gobierno dominado por el protestantismo. La revolución dio origen a Bélgica, como un estado católico.

Un caso más reciente es el surgimiento de Sudán del Sur. El anuncio del entonces presidente sudanés Yaffar al-Numeiry, en el año 1983, del establecimiento de un estado islámico y la aplicación de la sharia en todo el país, provocó el levantamiento de la población del sur del país, mayormente animista y cristiana, teniendo como consecuencia el estallido de la Segunda Guerra Civil Sudanesa. Tras años de enfrentamiento, el conflicto terminó oficialmente con la firma de un acuerdo de paz en enero de 2005 entre el gobierno de Sudán y el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (ELPS).En el establecimiento del acuerdo pudo influir la retirada de ciertas sanciones por parte de Estados Unidos al gobierno de Sudán. El acuerdo restableció el gobierno autónomo sursudanés hasta por seis años, tras lo cual se realizaría un referendo sobre una posible secesión. Este referendo se realizó en enero de 2011 que otorgó una abrumadora mayoría de un 98,83% a la opción independentista. Tras esos resultados, el gobierno sudanés de Omar al-Bashir aceptó la división del país, la que se llevó a cabo el 9 de julio de 2011 cuando se proclamó oficialmente la República de Sudán del Sur.

Lucha armada o lucha pacífica

En ocasiones, ciertas facciones del independentismo se relacionan e incluso apoyan a organizaciones que pretenden obtener la independencia mediante acciones violentas que a veces se generalizan como constitutivas del independentista (pero no se puede generalizar aseverando que todos estos movimientos utilizan la violencia o la fuerza para adelantar sus objetivos). Pueden consistir en violencia contra los bienes del estado o contra sus ciudadanos, como en el caso de la mayoría de los atentados de Terra Lliure o la violencia callejera y pueden llegar incluso a atentar contra la vida de las personas (sean éstas civiles, militares u otras), como por ejemplo en el caso de ETA, el IRA, el FLNC corso, el EVIS en Sicilia (en los años 40) o el Sahara Occidental (aunque el frente Polisario mantiene una tregua prolongada).

Estas organizaciones suelen justificar sus acciones mediante el rechazo de la autoridad del estado del cual quieren independizarse o como respuesta a lo que ellas consideran la opresión (política, militar, etc.) del pueblo al que consideran defender.

En cualquier caso, el independentismo suele rechazar mayoritariamente el uso de la violencia para la consecución de sus objetivos, como es el caso actual del independentismo en Québec; en Cataluña con la CUP o ERC, y partidos a favor del derecho de autodeterminación como CIU i ICV-EUA; el Tibet o en Irlanda, como bien muestra el hecho de que el Sinn Féin se haya convertido en la fuerza católica más votada en Irlanda del Norte tras el abandono de las armas por parte del IRA.[8]

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