Independencia de la Argentina

Sol de Mayo-Bandera de Argentina.svg
Historia de la Argentina
1810 - 1820
Período de la Independencia
El Cono Sur, en un mapa publicado en 1818.
La división territorial corresponde al año 1814.[* 1]

En la Historia de la Argentina se conoce como el Período de la Independencia al transcurrido entre la Revolución de Mayo de 1810 y la Anarquía que disolvió todas las autoridades nacionales, en el año 1820.[2]

Durante este período, las Provincias Unidas del Río de la Plata —nombre inicial de la actual República Argentinainiciaron su existencia como país soberano, la sostuvieron exitosamente por medio de una prolongada Guerra de Independencia y declararon su independencia. Pero también durante este período fracasaron en darse un gobierno central y una constitución que fueran aceptados por todas sus provincias en forma permanente.[3]

Fue también durante este período que varios territorios que habían formado parte del Virreinato del Río de la Plata se separaron definitivamente de la Argentina: el Paraguay, por haber sostenido su propio proceso independentista;[5]

El inicio del período se establece el 25 de mayo de 1810, fecha de la creación del primer gobierno de las Provincias Unidas, y el final el 11 de febrero de 1820, día en que renunció el último Director Supremo, José Rondeau y se disolvió el Congreso Nacional.[1]

El Virreinato en crisis

A lo largo del siglo XVIII, los cambios políticos llevados adelante por la Casa de Borbón que reemplazó a la Casa de Austria a partir del 16 de noviembre de 1700 en el Imperio Español transformaron las dependencias americanas, hasta entonces "reinos" relativamente autónomos, en colonias enteramente dependientes de decisiones tomadas en España en beneficio de ella.[7]

El 25 de junio de 1806 se iniciaron las invasiones inglesas, cuando una fuerza de mil seiscientos ingleses desembarcó en las costas de Quilmes y dos días después ocuparon Buenos Aires. El virrey Rafael de Sobremonte se retiró hacia el interior del país a organizar tropas para la reconquista, pero en Buenos Aires el gesto fue interpretado como una huida. Cuando el 12 de agosto una fuerza compuesta por milicianos criollos y un ejército regular acorralaron y vencieron a los ingleses, el virrey fue suspendido en sus funciones militares y se le impidió regresar a la capital.[8]

Ante la inminencia de una nueva invasión, el coronel Santiago de Liniers —a cargo del ejército— organizó y adiestró una nutrida fuerza de milicias. El 3 de febrero del año siguiente, la ciudad de Montevideo fue ocupada por los ingleses, aumentando el descrédito de Sobremonte: un cabildo abierto lo depuso y lo reemplazó por Liniers. Era la primera vez en la historia colonial española que un virrey —representante directo del rey de España— era depuesto por el pueblo.[8]

El 28 de junio, 9000 británicos desembarcaron cerca de Buenos Aires. Las milicias porteñas fueron incapaces de impedir su avance a campo abierto, pero lograron destruir el ejército invasor dentro de la ciudad; los invasores capitularon el 7 de julio, abandonando poco después el Río de la Plata.[8]

Las invasiones inglesas manifestaron el éxito de la población local en la defensa de sus colonias, algo en lo que había fracasado la metrópoli. El virrey Liniers fue confirmado en el cargo por el rey, con lo que —a ojos de los porteños— confirmaba su derecho a deponer a las autoridades.[10]

La prisión del rey Fernando VII generó un vacío de poder que desencadenó procesos independentistas en casi todo el Imperio Español.

En 1808, el ejército francés de Napoleón Bonaparte inició la invasión a España, y el rey Fernando VII fue arrestado y reemplazado por José Bonaparte. Pese a la reacción del pueblo español, que erigió una Junta Suprema Central de Gobierno y durante un año y medio logró detener el avance del ejército invasor, a principios de 1810 la mayor parte de la Península había caído en manos francesas.[11]

Un grupo de criollos adhirió a las pretensiones de la infanta Carlota Joaquina de Borbón —esposa del príncipe regente de Portugal e instalada en Río de Janeiro— que pretendía gobernar el Río de la Plata en nombre de su hermano Fernando. El partido carlotista no tuvo extensión suficiente para alcanzar sus objetivos.[13]

Gran Bretaña pasó de enemigo a principal aliado de los españoles en la guerra contra Napoleón. Para conservar esa alianza, el virrey Cisneros —nombrado por la Junta Central— cedió en 1809 a la presión de los comerciantes locales y decretó el libre comercio, del cual ese país sería el principal beneficiario.[15]

En 1809 ocurrieron dos revoluciones en el Alto Perú —la actual Bolivia— dependiente del Virreinato del Río de la Plata: el 25 de mayo estalló la Revolución de Chuquisaca y el 16 de julio otra en La Paz, formándose dos juntas de gobierno. La primera fue disuelta sin combatir por un ejército enviado desde Buenos Aires, mientras la segunda fue cruelmente aplastada por tropas enviadas desde el Perú, que ejecutaron a sus cabecillas a principios de 1810.[16]