Independencia de Portugal

La independencia de Portugal frente a la Monarquía Hispánica o Restauração da Independência ("restauración de la independencia") se produjo el 1 de diciembre de 1640 mediante la entronización de Juan IV de Portugal de la Casa de Braganza, nueva dinastía reinante en el reino de Portugal en detrimento de la Casa de Austria. La unión ibérica se había mantenido durante 60 años, desde 1580. Actualmente el 1 de diciembre es fiesta nacional portuguesa.

Antecedentes

La muerte del rey don Sebastián en la Batalla de Alcazarquivir (1578) dio origen a una crisis dinástica, dado que la sucesión en la persona del cardenal Enrique I de Portugal fue muy efímera (murió en 1580). Felipe II de Castilla reclamó sus derechos al trono portugués y envió un ejército, obteniendo su proclamación en las Cortes de Tomar de 1581. Durante 60 años, Portugal formó una unión dinástica aeque principaliter[1] compartiendo el mismo soberano de la Casa de Austria con los demás reinos españoles. El 1 de diciembre las intrigas de la nobleza terminaron con la proclamación Juan IV de Portugal de la Casa de Braganza como rey de Portugal.

Durante el mandato de Felipe IV se limitaron los privilegios de la nobleza portuguesa. Los impuestos aumentaron y la población empobrecía, siendo el imperio amenazado por Inglaterra y Países Bajos, tradicionales enemigos de Castilla.

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