Independencia de Brasil

Independência ou Morte!, también conocido como el Grito de Ipiranga, 4,15×7,6m, 1888, Museu Paulista

La Independencia de Brasil comprende una serie de eventos políticos ocurridos entre 1821 y 1824, la mayoría de los cuales incluyeron conflictos entre Brasil y Portugal. Dando así paso a la proclamación de independencia presentada por el Imperio de Brasil el 7 de septiembre de 1822. Fue un período importante en la historia del país y se diferencia del resto de guerras de independencia hispanoamericanas en que el proceso fue dirigido por un miembro de la familia real ,el príncipe heredero Pedro I, que se convertiría en emperador.El régimen resultante fue el Imperio de Brasil, una monarquía constitucional que perduró hasta 1889 siendo así el régimen monárquico independiente más duradero de América.

La corte de la independencia de Brasil

El territorio que ahora ocupa Brasil fue reclamado por Portugal por primera vez el 18 de septiembre de 1500 cuando el navegante portugués Pedro Álvares Cabral llegó a sus costas. Desde 1534 se inició el asentamiento permanente en el territorio por los portugueses, quienes expandieron el territorio hacia el Oeste durante los siguientes 300 años hasta que establecieron casi todas las fronteras que constituyen el actual Brasil. En 1808, el ejército del emperador francés Napoleón Bonaparte invadió Portugal y forzó a que la familia real portuguesa se fuera al exilio. La corte portuguesa fue establecida en la ciudad de Río de Janeiro, que se convirtió en la sede no oficial del Imperio portugués.[2]

El 12 de diciembre de 1815, Juan VI, entonces regente de su madre incapacitada, la reina María I, elevó a Brasil de colonia a Reino unido con Portugal.[3]

Las Cortes portuguesas.

En 1820, la Revolución liberal de Oporto estalló en Portugal. El movimiento iniciado por constitucionalistas liberales resultó en la reunión de las Cortes, que crearían la primera Constitución del reino.[7]

El rey se marchó a Europa el 26 de abril y dejó a Pedro en Brasil para que gobernara el reino con la ayuda de los ministros del interior, de asuntos exteriores, de guerra y marina y de finanzas.,[11]

Mientras tanto, el 30 de septiembre de 1821, las Cortes aprobaron un decreto que subordinó los gobiernos provinciales brasileños directamente a Portugal. El príncipe Pedro se convirtió, para todos los efectos, en solamente el gobernador de la provincia de Río de Janeiro.[15]

La insatisfacción por las medidas de las Cortes entre la mayor parte de residentes en Brasil (tanto nacidos en Brasil como en Portugal) aumentaron hasta un punto en que pronto se dio a conocer públicamente.[16]

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