Indígenas de Argentina

Distribución de la población indígena de Argentina.

Los indígenas de Argentina son el conjunto de individuos y pueblos amerindios que ya habitaban el territorio actual de Argentina al momento de la llegada de los europeos en el siglo XVI,[2] constituyendo alrededor del 2,38 % de la población total del país.

Introducción

El poblamiento humano del actual territorio de Argentina tiene una antigüedad de al menos 12 890 ± 90 A.P. de acuerdo a los hallazgos de Piedra Museo, en la región patagónica.[3] Con posterioridad se formaron tres ecorregiones indígenas con diferencias muy marcadas: en el cuadrante del noroeste andino se establecieron culturas agroalfareras emparentadas con la civilización andina y una parte de ellas llegó a formar parte del Imperio incaico; en el cuadrante nordeste se establecieron culturas agroalfareras relacionadas con la familia tupí-guaraní; en la pampa y la Patagonia se establecieron culturas nómadas (que no tenían una etnogénesis común ya que pertenecían y pertenecen a familias lingüísticas diversas).

Durante la conquista europea las culturas indígenas que habitaban el actual territorio argentino experimentaron destinos diversos. Por un lado las culturas pampeanas y patagónicas así como las que habitaban el Gran Chaco resistieron la conquista española y posterior aculturación y nunca estuvieron bajo su dominación directa. Distinta fue la situación que se dio en el cuadrante noroeste ya que la colonización española estableció sus principales centros de población y producción sobre la base de trabajo encomendado de los indios, en tanto que las naciones indígenas protagonizaron grandes guerras e insurrecciones contra los españoles. El cuadrante noreste se caracterizó por el establecimiento de las misiones jesuiticas de los pueblos guaraníes que conformaron un tipo completamente original de sociedades indígena-cristiana autónomas de la Monarquía Hispánica que se enfrentaron incluso a las tropas conjuntas de España y Portugal en la llamada guerra guaranitica, y que fueron finalmente disueltas por la Corona Española en 1767.

Todas las naciones indígenas sufrieron también el colapso demográfico que afectó a todos los pueblos indígenas americanos, y que fue en gran medida consecuencia de las enfermedades introducidas por los europeos. Se estima que a la llegada de los españoles, había entre 0,4 y 2 millones de aborígenes en Argentina, asentados y agrupados en los valles más fértiles del Noroeste argentino y, en menor grado, en las orillas de los grandes ríos del litoral argentino. El resto del extenso territorio tuvo una densidad demográfica inferior a menos de 1 hab/km² (un habitante por kilómetro cuadrado).[5]

Una vez que las Provincias Unidas en Sud América se constituyeron como estado independiente en 1816 y después su continuadora, la República Argentina, en 1826, se inició un proceso de conquista de los territorios ocupados por los pueblos originarios que no habían sido dominados por el Imperio español, especialmente en la pampa, la Patagonia y el Gran Chaco. Estas guerras contra el indio, tuvieron su punto más alto en la llamada Conquista del Desierto de 1880 en la que fueron derrotadas las etnias mapuche y ranquel, y le permitieron a la Argentina controlar efectivamente amplios territorios.

Los datos definitivos de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) realizada en 2004- 2005 destacan la existencia de 30 pueblos indígenas en la Argentina, integrados por 955 032 individuos (940 363 que se autorreconocen pertenecientes a algún pueblo aborigen más el resto que no pertenecen pero son descendientes en primera generación de un pueblo aborigen) equivalente a aproximadamente el 2,38% de la población total.[7]

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