Incorruptibilidad cadavérica

Cuerpo incorrupto de San Juan María Vianney en la Basílica de Ars, en Ars-sur-Formans, Francia.
Urna con el cuerpo incorrupto de Santa Luisa de Marillac en la Rue du Bac, de París (con tratamiento de cera)
Relicario de San Juan de la Cruz en Úbeda. Su cuerpo permanece incorrupto y perfectamente flexible.
Cuerpo incorrupto de Santa Clara de Asís con tratamiento de cera muchísimos años después de su muerte.. Se encuentra en la Basílica de santa Clara de Asís.
Cuerpo incorrupto de Santa Catalina Labouré. Con tratamiento de cera, su cuerpo se encuentra en la Capilla de las Apariciones en la Rue du Bac ( París).
Urna de cristal que conserva el cuerpo incorrupto de la Beata Ana María Taigi en la Basílica de San Crisógono de Roma. Con baño de cera.
Estatua yacente (arriba) y cadáver incorrupto (debajo) de Venerable María de Jesús de Ágreda, en la iglesia del Convento de las Monjas Concepcionistas de Ágreda.
Cadáver incorrupto de santa Santa Bernardita Soubirous.
Cuerpo incorrupto del Beato Aloysius Stepinac, en la Catedral de Zagreb. Con tratamiento de cera.
Cuerpo casi incorrupto de Santa Virginia Centurione Bracelli, conservado en la casa madre de Génova
Cuerpo incorrupto san Luis Orione, expuestos en el Santuario Nuestra Señora de la Guardia en Tortona, Italia.
Cuerpo incorrupto de Santa Rita de Casia situado en la Basílica de Santa Rita en Cascia, Italia.
Cuerpo incorrupto de Santa de Lucca en la basílica de San Frediano ( Lucca, Italia).
El cuerpo incorrupto de Santa Joaquina de Vedruna.
Relicario que contiene el cuerpo incorrupto de San Alfonso María de Ligorio, en la Basílica que lleva su nombre en Pagani, Italia.
Cuerpo incorrupto de San Pío de Pietrelcina expuesto a pública veneración en 2008.
La tumba-relicario con el cuerpo incorrupto de la Beata Sor María del Divino Corazón en la Iglesia del Corazón de Jesús, en Ermesinde, Portugal.

La incorruptibilidad es la propiedad de un cádaver (generalmente humano) de no descomponerse después de la muerte, a pesar de no haber sido embalsamado o preservado de manera alguna. Es atribuida a la intervención divina.

Cuerpos incorruptos de santos

La Iglesia católica, entre otras, ha considerado tradicionalmente la incorruptibilidad cadavérica de determinados personajes, particularmente santos y beatos, como un signo milagroso de su santidad, y por esta razón son muchos los cadáveres llamados incorruptos que se veneran en santuarios católicos. Dos capítulos fueron dedicados por el papa Benedicto XIV en la "Cadaverum Incorruptione" en la que se trata sobre la veneración de las reliquias de los santos. La creencia de que un cadáver incorrupto era señal de la gracia divina se constata en Occidente desde al menos la Edad Media.

La idea del cadáver incorrupto suele dar pie a la idea de que estos cadáveres se mantienen en mayor o menor medida tal y como eran en el momento de la muerte. Los cadáveres que se exponen públicamente suelen estar recubiertos de capas de cera que ayudan a evitar el continuo deterioro del cadáver propiciado por la exposición.[nota 2]

Existen igualmente cadáveres incorruptos que no han recibido tratamiento alguno y se conservan bien. Y otros en los que se han corrompido algunas partes y otras han perdurado (como los casos de san Antonio de Padua ―del cual permanece incorrupta solo la lengua―, santa Catalina de Siena ―cuya cabeza todavía se conserva sin pudrirse―, santa Margarita ―cuyo cerebro se conserva sin descomponer―).

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